El intento de avasallamiento a Calf por parte de la embajada de Estados Unidos, para frenar un acuerdo de la cooperativa con la empresa china Huawei, es una buena muestra del país con soberanía de cartón que quiere Milei....
El intento de avasallamiento a Calf por parte de la embajada de Estados Unidos, para frenar un acuerdo de la cooperativa con la empresa china Huawei, es una buena muestra del país con soberanía de cartón que quiere Milei. La misiva intimidatoria enviada por el agregado comercial de EE.UU., luego ratificada por el propio embajador, no mereció reacción alguna por parte de la Cancillería argentina. Sí en cambio de la embajada china, que condenó la “arbitraria obstrucción” de las relaciones entre ambos países. El bochornoso acontecimiento no alcanza, con todo, para ocultar la valorable reacción de los directivos de la cooperativa, que denunciaron públicamente el arrebato imperial. Algo que contrastó con el silencio de las autoridades provinciales y municipales. No se puede menos que vincular lo ocurrido en Neuquén con la demoledora derrota que sufrió el jueves el gobierno nacional con su ley de extranjerización de la tierra. El tema se convirtió en una causa nacional. ¡Vaya si sirve la protesta! ¿Asistimos a una inflexión? ¿A un límite? Los muchachos de la selección con la sábana reinvindicando la soberanía de Malvinas parecen haber tocado un resorte muy profundo de la sociedad.