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El diputado nacional Jorge Taiana calificó de “neocolonial” al reciente viaje a Argentina de la directora ejecutiva del Fondo Monetario Internacional (FMI), Kristalina Georgieva, y tras destacar que nuestro país concentra alrededor del 34 por ciento de todo lo que esa institución tiene prestado en el mundo, dijo que su visita a Vaca Muerta simbolizó comprobar “dónde está la plata con la que pueden cobrar”, similar “al usurero que va a ver qué hay en la casa” del deudor y “con qué garantía le van a pagar”.
En otro orden, se mostró de acuerdo con que Cristina Kirchner presentara el caso de su condena y proscripción ante el Comité de Derechos Humanos de la ONU. Aclaró que ese organismo lo integran “expertos independientes” y no representantes de los gobiernos como ocurre con el “Consejo” de Derechos Humanos, y tras afirmar que no tiene dudas de que la ex presidenta “es inocente”, estimó como probable que lo mismo determine finalmente el citado Comité.
Histórico militante peronista, ex canciller de la Nación ex ministro de Defensa y actual legislador de Unión por la Patria, Taiana dijo ser “optimista” en cuanto a que el peronismo resuelva sus discrepancias internas, abogó por definir la candidatura presidencial “conversando, y si no hay acuerdo, mediante las PASO”, y dijo que quien hoy “está mejor posicionado es, indudablemente, Axel Kicillof”.
En diálogo con
, expresó la necesidad de que en la sesión del Senado el próximo jueves sea “derrotado” el proyecto oficial para eliminar la ley actual que pone límites a la venta de tierras a propietarios extranjeros. Advirtió contra los intentos del gobierno para “comprar” voluntades de senadores, “ya sea ‘a lo Kueider’ o con beneficios para las provincias, porque en el país nadie se salva solo y las provincias tampoco se salvarán”.
-¿Qué significan para usted la visita a nuestro país de Kristalina Georgieva, y el respaldo que le dio al programa económico de Milei?
-Hace bastantes años que no venía el o la directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI) a la Argentina, así que eso es una muestra de la importancia que tiene para ellos nuestro país, que es el principal deudor del Fondo. La Argentina concentra más o menos el 34 por ciento, o 34 por ciento y medio, de todos los créditos que ha otorgado el FMI en el mundo. Es decir, nosotros estamos presos del Fondo Monetario por los compromisos de pago, por los calendarios y por todo el dinero que nos ha prestado. Pero, al mismo tiempo, somos el país más importante para que le pague al Fondo, porque, de lo contrario, el Fondo entraría en una situación crítica. Creo que eso es lo que explica la visita, en líneas generales. Somos, por mucha distancia, el principal deudor. Ucrania, que lleva una guerra de más de cuatro años, debe alrededor del 8 por ciento de los créditos del Fondo, y nosotros alrededor del 34.
-¿Y qué lectura hace de que haya visitado Vaca Muerta?
-Bueno, ahí viene primero toda la visita. Desde el punto de vista del protocolo y de la simbología, es una visita neocolonial, diría yo. Viene una persona, no de un organismo internacional integrado por los países miembros, entre ellos la Argentina, que tiene un asiento en el directorio, sino que viene a inspeccionar, viene a ver cómo están las cosas. Por eso esa reunión de gabinete, donde de alguna manera (desde el gobierno) dicen que no, pero fue una especie de toma de examen de cómo se están haciendo las tareas. Y es interesante porque lo que informa, o lo que deja traslucir la directora del Fondo, es que apoyan las medidas de austeridad, pero se preocupan por la sustentabilidad, dicen “Bueno, hay que tener cierta preocupación por la equidad". Porque es evidente que el programa argentino es “Fondo y más”, es decir que el gobierno hace más de lo que le pide el FMI en cuanto a disminuir el salario de los trabajadores, eliminar controles por parte del Estado, hundir las jubilaciones, modificar la legislación laboral, etcétera. Es curioso, porque el FMI toma examen y dice “Va muy bien, pero ¡ojo!, tengan un poco de cuidado con la equidad". Parece casi a la izquierda del gobierno de Milei, cuando siempre el Fondo ha sido el más malo de todos, desde el punto de vista de los préstamos. La visita a Vaca Muerta, a mí me parece que ella viene a ver dónde está la plata con la que le puedan pagar. Argentina muestra a Vaca Muerta porque la ve, y de hecho está siendo, una fuente creciente de ingreso de dólares. Un país donde los dólares ingresaban, en su gran mayoría, por la producción primaria agrícola exportada, ahora tenemos un recurso energético y nos estamos transformando en un país exportador de petróleo. Antes éramos un país con petróleo, que apenas cubría su consumo, y ahora somos un exportador, y vamos a ser un gran exportador de petróleo y de gas. En eso Vaca Muerta es central, porque tiene recursos extraordinarios. Entonces, el FMI viene a ver el dinero con el que se le va a pagar, qué garantía hay de que se le pague con eso. Acuérdense que ya hemos perdido el oro, que no sabemos dónde está (en 2024 el gobierno envió al exterior las reservas en oro del Banco Central sin que se sepa su destino ni los motivos) y que estará puesto en garantía de algo. No sabemos de qué ni dónde. Eso es realmente desconcertante y demuestra la irresponsabilidad del gobierno. Pero ella viene a ver eso: que efectivamente en Vaca Muerta hay un recurso muy grande que puede garantizar los fondos para cubrir los vencimientos. Porque la estructura de vencimientos de la deuda argentina es bastante particular. Tiene compromisos muy altos en los próximos años. Son alrededor de 24.000 o 25.000 millones de dólares que hay que pagar, no solamente al FMI, sino al conjunto de los acreedores. ¿Y cuánto superávit comercial vamos a tener? ¿Tres mil o cuatro mil millones de dólares? Es muy poco, porque estamos importando a lo bestia. Esa cifra tiene una característica que conviene tener presente. El 60 por ciento de lo que hay que pagar y del endeudamiento argentino es endeudamiento con los institutos internacionales, con lo que se llama “acreedores privilegiados”, mientras que solo el 40 por ciento es deuda con el sector privado. Por eso insiste tanto Caputo, que es un especialista en endeudar países y fugar el dinero, en que la Argentina tome más deuda con el sector privado. Él quiere que haya más deuda con el sector privado y por eso propone sacar "los dólares del colchón". Para eso necesita que baje el riesgo país y la tasa de interés. ¿Por qué quiere eso? Porque al no ser la banca el acreedor privilegiado, cobra después de que cobren los organismos financieros internacionales. Si más de la mitad de la deuda corresponde a esos organismos financieros internacionales, el desbalance y la pérdida de poder relativo del sector privado, de la banca internacional, pesa. Con lo cual el Fondo vino a ver que ellos van a cobrar. Ahora: el sector privado, si no aumenta el endeudamiento y no baja el riesgo país, debe pensar que está muy atrás en la lista de acreedores. Así que creo que la visita a Vaca Muerta lamentablemente aparece mucho como la visita del usurero que va a ver qué hay en la casa de los que le dicen que le van a pagar. Si hay objetos de plata, objetos de oro, cubiertos... Ver con qué garantía le van a pagar. Se lo presenta de otra manera, pero lamentablemente es eso. Desde el punto de vista del país es bastante vergonzoso, y no deja de señalar la gravedad que tiene el endeudamiento para el futuro de la Argentina. Y también demuestra cómo es necesario que la política discuta el endeudamiento, porque habrá que hacer una campaña, habrá que ganar una elección y habrá que tener una propuesta de reestructuración de la deuda. Porque la principal deuda que debe afrontar Argentina es la deuda social que tiene con su pueblo, luego del ajuste al que ha sido sometido, ha sido exprimido y ha sido despojado de derechos.
-Le consulto por el incidente diplomático con Brasil. ¿Qué consecuencias puede traer esta situación en la relación bilateral? ¿Existe algún antecedente de insultos como los de Milei a Lula?
-No hay antecedentes, en general. Incluso entre países en guerra no hay antecedentes de este tipo. Yo no he visto entre Putin y Zelensky un nivelde agresión tan elevado como el que tiene Milei con relación a Lula. Mucho menos es esperable entre países vecinos, y menos aún entre países que tienen una asociación estratégica tan profunda. Todos dicen que Brasil es el principal socio comercial de la Argentina. Sí, lo es, pero es mucho más que eso. No es simplemente un socio comercial, es un socio productivo. Uno de los grandes estandartes del Mercosur ha sido toda la administración de la industria automotriz, donde hubo acuerdos entre los Estados, las empresas multinacionales y los distintos actores del sector. Bueno, todo eso, obviamente, va a verse afectado, como también las estrategias de inserción internacional que la Argentina pueda desarrollar en el futuro. Lo que ha hecho la Argentina es subordinarse a Estados Unidos, tratar de hacer las cosas que Estados Unidos pide, que el Reino Unido pide, que Israel pide, y desentenderse del resto del mundo. Esa es una estrategia mala. Si uno piensa en el futuro, la inserción internacional de la Argentina tendría que ser mucho más amplia, acorde con un mundo multipolar y con una fuerte inserción en la integración regional. ¿Y qué vamos a hacer con las cadenas regionales de valor en medio de esta pelea con Brasil? ¿Quién va a invertir en eso? Si usted quiere invertir y piensa que puede producir una parte en la Argentina y tener como mercado a Brasil, porque ambos integran el Mercosur, ¿qué va a pensar después de esto? Va a decir: "Esperemos, vamos con Brasil, que es más estable, y a la Argentina ya veremos cuando tenga otro gobierno, porque con Milei es evidente que no hay posibilidades serias de articular nada". Más allá del insulto, de la ofensa y de todo el daño que Milei quiera provocar en la relación con Brasil, creo que en esa parte no va a tener éxito, porque la amistad entre los dos pueblos existe de forma independiente, en parte, de sus dirigentes. Es un proceso que lleva varias décadas y que se ha ido profundizando. Eso no me preocupa tanto. Lo que sí me preocupa es que nadie tome en serio a la Argentina para una cuestión regional, para una inversión o para la construcción de cadenas regionales de valor, que es la perspectiva que deberíamos tener si queremos insertarnos en la industria, la ciencia y la tecnología del siglo XXI. Así que (el incidente diplomático) tiene muchas consecuencias sobre las inversiones, la producción y también sobre los proyectos científicos comunes. Este es un siglo que depende en gran medida del desarrollo científico y tecnológico, y nosotros estamos dando pasos en el sentido contrario: con una política aislacionista y provocadora. Va a tener consecuencias. Además, hay algo curioso: este gobierno y este presidente hablan permanentemente de la seguridad jurídica y del fin de la incertidumbre. Y lo único que hace el presidente es crear incertidumbre y crear un ambiente de conflicto donde no lo había. Eso es profundamente contradictorio.
-¿Qué opina de la decisión de Cristina Kirchner de llevar su caso al Comité de Derechos Humanos de Naciones Unidas?
-Bueno, sobre esto sí tengo experiencia en organismos internacionales de derechos humanos. Fui durante muchos años secretario ejecutivo de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, así que conozco bien ese sistema por distintas razones. Ya hace un tiempo sabíamos que Cristina y los abogados que venían trabajando en el tema estaban más inclinados a presentar el caso ante el Comité de Derechos Humanos de Naciones Unidas. No hay que confundir el Comité de Derechos Humanos con el Consejo de Derechos Humanos. El Consejo de Derechos Humanos está integrado por cincuenta y pico de países, pero los que se sientan ahí efectivamente son representantes estatales, y son votados por los países y expresan las políticas oficiales de cada uno. En cambio, el Comité de Derechos Humanos está integrado por expertos independientes, que reciben y tramitan denuncias individuales, elaboran informes, emiten recomendaciones y determinan si hubo o no violaciones a los derechos protegidos. Es decir, lo que se presenta es una denuncia ante un comité de expertos independientes que, en algún momento, se va a expedir. Me parece bien que Cristina haya dado ese paso. Es algo que se venía conversando desde hace tiempo. Yo, en su momento, también lo hablé con ella. Esa instancia iba a llegar y ahora llegó con la presentación de la denuncia ante el Comité. Incluso hay una publicación de ella en X donde explica por qué decidió hacer esta presentación. También se difundió un documento después de la conferencia de prensa que resume los principales argumentos, y ayer (por el miércoles, 29/07) publicó una nota en El País (de España) y en otros diarios del exterior donde fundamenta su presentación. Es claro que tiene razón. Es claro que el juicio de Vialidad fue un juicio amañado, en el que se la declaró culpable de hechos por los que no tenía responsabilidad. Es una condena con muchas irregularidades y, lamentablemente, la Corte se negó a revisarla mediante el mecanismo de la queja. Hay muchos puntos para ver. Yo no tengo dudas de que Cristina es inocente y de que, probablemente, el Comité, si trabaja y hace la tarea como corresponde, va a determinar finalmente eso.
-¿Cómo ve al peronismo para el año que viene, para las elecciones? ¿Hay posibilidades de construir una alternativa, un proyecto que la gente pueda votar masivamente y que pueda ganar las elecciones?
-Yo creo que sí. Soy optimista en ese sentido. El peronismo siempre ha tenido un cierto espíritu movimientista y eso hace que sea más desordenado, con voces diversas, tonos diferentes y muchas veces con posiciones encontradas, con alas, ni siquiera alas muy estructuradas, alas políticas e ideológicas, pero que cambian. Pero me parece que hoy hay dos cuestiones. La primera es que, dentro del peronismo y también en buena parte de la sociedad, se va entendiendo que la prioridad es que Milei no gobierne otro período más, porque nos está metiendo en un lodazal del cual no vamos a salir y que se está transformando en una especie de arena movediza: nos vamos hundiendo cada vez más. Algunos pensaban, y por eso lo apoyaron, que después de atravesar un momento difícil el país iba a empezar a salir. Pero está claro que un país que tiene precios fantásticos en lo agrícola, cosechas buenísimas, que tiene una riqueza en gas y petróleo como la que tiene la provincia de Neuquén, con todo el potencial de Vaca Muerta, etcétera… Sin embargo todo eso no se ve, y el endeudamiento sigue y buena parte del famoso superávit que anuncia el gobierno, que ya en junio no fue superávit, en realidad es mentiroso porque ocultan lo que se suele llamar “debajo de la línea”, todos los créditos debajo de la línea. Y que además (el supuesto superávit) se basa en no cumplir con sus obligaciones, por ejemplo, las rutas. Las rutas están todas rotas porque el dinero proveniente del impuesto a los Combustibles, que debería destinarse a repararlas, se lo guardan para cubrir el déficit y hacer parecer que no hay déficit. Lo mismo ocurre con el Incentivo Docente, con los compromisos asumidos con las provincias y con el financiamiento de las universidades, la ciencia, las fuerzas armadas y muchas otras áreas. El Estado simplemente dejó de cumplir con esas obligaciones y después presenta eso como un éxito. Creo que todo eso se va haciendo cada vez más evidente. Mientras tanto, el gobierno sigue con sus anuncios. En la época de Macri eran "los brotes verdes" o "la luz al final del túnel". Ahora hablan de "los mejores 18 meses de la historia". Hace varios meses que vienen prometiendo esos mejores 18 meses, según Caputo. Así que parece que no hay esos 18 meses. Tampoco creo en las proyecciones de crecimiento económico que anuncia el gobierno. Con suerte tendremos un crecimiento del 2 y pico por ciento, no creo que lleguemos al 3 por ciento este año.
-¿Y cómo se debería resolver en el peronismo la candidatura presidencial?
-Yo creo que se debe resolver mediante las PASO. Conversando, y si no hay acuerdos, con las PASO. Me parece que es un buen sistema. Por eso el gobierno quiere eliminarlas. Quiere eliminar las PASO para que el peronismo no tenga una herramienta fácil para elegir a sus candidatos. Lo mejor es que se presenten los que quieran hacerlo y, si no hay acuerdos, que compitan distintas fórmulas. Quien logre mayor apoyo será el candidato y los demás, de acuerdo con las normas, se irán acomodando.
-¿Para usted alguien tiene esa cualidad o capacidad para encabezar el proyecto? ¿Alguno de los nombres que hoy suenan?
-Bueno, a mí me parece que quien está mejor posicionado hasta ahora, indudablemente, es Axel (Kicillof). Primero, porque gobierna la provincia de Buenos Aires, que es muy importante. Tiene el 38 por ciento del electorado y una proporción similar del Producto Bruto argentino. Es decir, representa más de una tercera parte del país, casi el 40 por ciento. Eso lo convierte en un candidato fuerte, poderoso. Segundo, porque ha hecho una buena administración y una buena gestión de la provincia de Buenos Aires. Por eso fue reelegido con un amplio respaldo. Y tercero, porque ha sido un candidato claramente opositor. A la hora de la elección, creo que la ciudadanía va a privilegiar algo que sea distinto a lo que está viviendo y, también en buena medida, distinto al pasado. Creo que eso está presente en la sociedad. La gente castigó al peronismo por su último gobierno, eso es cierto. Por eso ganó Milei. No solamente porque aparecía como alguien distinto y decía cualquier cosa, sino porque el peronismo no logró satisfacer las expectativas de la sociedad. Yo fui parte de ese gobierno, fui ministro. Pero es indudable que la pandemia, la sequía y también las debilidades de un gobierno que no pudo cambiar una situación que era negativa ¿Por qué? Porque la concentración de la riqueza seguía, porque los déficits en las funciones sociales que cumple el Estado seguían, y porque la posibilidad de tener un sistema tributario menos regresivo, donde paguen más quienes más tienen y no ocurra que quienes menos tienen terminan soportando la mayor carga impositiva, mientras los sectores de mayores ingresos logran eludir impuestos. Todo eso generó un cansancio que lleva a que luego de 40 años de democracia, aquella frase de Alfonsín de que "con la democracia se come, se cura y se educa", aparece para muchos como una promesa incumplida. Entonces, hay un cierto cuestionamiento y un distanciamiento entre el conjunto de la dirigencia política -en algunos casos más y en otros menos- y el hombre y la mujer comunes. Además la sociedad está mucho más fragmentada, y también cuesta entender qué significa eso en términos políticos. Incluso hay tendencias que el propio gobierno y el modelo económico han promovido hacia un mayor individualismo y una lógica del "sálvese quien pueda". Me parece que esa etapa, en parte, se va agotando. Ahora bien: eso requiere acciones positivas. El peronismo no va a ganar las elecciones simplemente sentándose a esperar que al gobierno de Milei le vaya mal, ni limitándose a denunciar lo que hace mal. Denunciar es un paso. Demostrar que existe una alternativa distinta es otro paso. Y, sobre todo, hay que mostrar qué futuro somos capaces de construir. Esa no es solamente una tarea del peronismo. Es un desafío para muchos argentinos: para los industriales, los científicos, los comerciantes, las fuerzas armadas, los trabajadores, las economías regionales y las provincias. Estamos en una situación muy compleja porque el mundo también está atravesando un momento muy difícil y eso va a continuar durante varios años. Muchas de esas complicaciones van a hacer que distintos actores internacionales miren a la Argentina con interés por apropiarse de recursos, riquezas y ventajas estratégicas que nosotros debemos cuidar y que el gobierno de Milei no está cuidando. Por eso creo que el tema de la soberanía adquiere una mayor relevancia en los próximos años. Y el tema de la soberanía en las Malvinas, por supuesto. Y en eso lo que hicieron en el Mundial de fútbol tanto la hinchada como los muchachos de la selección fue extraordinario, porque un gobierno que se ha dedicado a desmalvinizar durante casi tres años, en un solo acto, ese “trapo” (con la inscripción “Las Malvinas son Argentinas”) y los jugadores mostrándolo, hizo que 3.000 millones de personas en todo el mundo comenzaran a hablar de qué son las Malvinas y qué pasa en Malvinas.
-En ese sentido, ¿qué le parece o qué implica el proyecto sobre extranjerización de las tierras? El gobierno le ha puesto otro nombre, pero básicamente es una ley de Tierras.
-Sí, en realidad es una ley de tierras para extranjerizar las tierras. Mire, en esto no hay que ser el descubridor de la pólvora. Hay que apelar, primero, al sentido común. ¿Qué pasa en los distintos países? ¿Los países regalan sus tierras a países extranjeros? Bueno, en algún caso sí. Yo sé que, por ejemplo, cierto emirato árabe ha comprado en cierto país africano un par de millones de hectáreas porque, como ellos tienen arena y petróleo, necesitan tierra para producir alimentos y lograr cierta autonomía alimentaria. Pero la mayoría de los países no permite eso. Y no lo permite por varias razones. Primero, por razones de seguridad. Los 50 kilómetros cercanos a las fronteras suelen estar reservados para (propietarios) nacionales. Son tierras estatales o tierras que solo pueden venderse a ciudadanos del mismo país. Eso tiene sentido común. Se busca evitar una ocupación paulatina del territorio y mantener mecanismos eficaces de control sobre el conjunto del territorio nacional. Porque, si todo queda en manos de otros, y además en un país tan extenso como la Argentina, se termina perdiendo capacidad de control sobre ese territorio. Así que las tierras de frontera son, claramente, un patrimonio que hay que proteger. Segundo, están las tierras agrícolas. Que haya extranjeros que vengan a invertir, sí, pero bajo determinadas condiciones, no de cualquier manera. Por eso existen límites, como el tope del 15 por ciento por municipio o por provincia (establecido en la ley actual, que el gobierno quiere derogar). Ese criterio me parece perfectamente sensato. Y mucho más teniendo en cuenta la Patagonia, porque la Patagonia tiene poca población en un mundo que está superpoblado, que está entrando también en una crisis demográfica porque están cayendo todas las tasas de natalidad, sobre todo en el hemisferio norte, también en la Argentina, y entonces debemos tener una estrategia de planificación. ¿Cómo vamos a poblar la región patagónica? El gobierno dice, irresponsablemente, “qué suerte que está Vaca Muerta porque entones vamos a distribuir la población”. ¿Pero Neuquén está en condiciones de recibir un millón de personas en los próximos cuatro años? No. Si ni siquiera tiene servicios completos en la zona de Vaca Muerta, en los pueblos aledaños. Tenemos que tener una cierta noción, qué posibilidades y cómo podemos ir tomando medidas. Por eso creo que esta ley que proponen (por el proyecto denominado “inviolabilidad de la propiedad privada”, que incluye la eliminación de la ley de Tierras vigente) es muy mala. Y creo que ahí estamos dando un debate político grande. Este 6 de agosto (el próximo jueves), en el Senado, habría que derrotar esa ley. Habría que demostrar que no puede ser que el gobierno nacional compre, directa o indirectamente, ya sea “a lo Kueider” o ya sea con beneficios para las provincias, porque acá nadie se salva solo y las provincias tampoco se salvan solas. Si perdemos la perspectiva nacional, cometeríamos un gran error. Hay que comprender que nos salvamos entre todos o no nos salva nadie. Esa tiene que ser la base de reconstrucción del peronismo y también un frente nacional que se proponga reconstruir el país. Porque, a fines de 2027, cuando se tome el gobierno, se va a tener que hacer una reconstrucción nacional desde las ruinas que va a dejar este gobierno, y esa va a ser una tarea compleja. Así que convocar a los argentinos para esa tarea me parece muy importante, y un gran paso se dará este 6 de agosto. Hay que derrotar ese intento de eliminar la ley de Tierras vigente, y mostrar que los argentinos podemos pensar en una Argentina más justa y soberana.
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