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Entrevistas
28/06/2026

Itai Hagman

“La deuda con el FMI es una espada de Damocles sobre la cabeza del país”

“La deuda con el FMI es una espada de Damocles sobre la cabeza del país” | VA CON FIRMA. Un plus sobre la información.

El diputado de Unión por la Patria dijo que el próximo gobierno deberá “discutir con dureza” el pasivo con el Fondo Monetario. Denunció que con el RIGI y el Súper RIGI “están entregando al país”. Sostuvo que Milei “no le suelta la mano a Adorni porque, directa o indirectamente, él también está implicado” en la corrupción.

Marcelo Castro

El diputado nacional Itai Hagman, de Unión por la Patria, afirmó que la deuda con el Fondo Monetario Internacional (FMI) alcanza “un monto extravagante” luego de los sucesivos préstamos a Mauricio Macri primero y a Javier Milei después. Advirtió que ese pasivo “es la principal espada de Damocles sobre la cabeza” de la Nación, y que será el tema que “con más dureza deberá discutir” el próximo gobierno.

Destacó que con el actual modelo económico solo crecen el sector agropecuario, los hidrocarburos y la minería. Denunció que el gobierno “está entregando al país con el RIGI y el Súper RIGI”, y además “vuelven a endeudar a Argentina, destruyen el tejido productivo y se cae el consumo, mientras aumenta el endeudamiento de las familias que es un tema dramático”.

Criticó que la Cámara de Diputados no lograra quórum para interpelar a Manuel Adorni, y definió a esa situación como “un lamentable hecho de encubrimiento”. Relacionó las denuncias contra el jefe de gabinete con otros escándalos de corrupción del oficialismo, y consideró que Milei “no le suelta la mano porque de alguna manera él también está implicado, directa o indirectamente”.

Hagman, economista y docente que integra el partido Patria Grande liderado por Juan Grabois, aseguró que la prisión y proscripción de Cristina Kirchner “es parte de las condiciones que se generaron” para ejecutar “el modelo de saqueo y empobrecimiento”. Pidió “discutir a fondo una reforma del Poder Judicial, que está deslegitimado ante el conjunto de la sociedad”.

Entrevistado por Va Con Firma, el legislador dijo que Axel Kicillof “es uno de los candidatos” del espacio nacional y popular, “posiblemente el que mejor esté posicionado, pero también hay otros”. Expuso que “si no hay una síntesis de los liderazgos” lo mejor sería resolverlo en las PASO -o, si éstas fueran derogadas, en otra elección primaria-, “pero sobre un piso de consensos programáticos”.

-En la última sesión de Diputados usted puso en un lugar principal de su exposición a los procesos de crisis de deuda que vivió Argentina. ¿Cuánto condiciona la deuda externa a la política económica del país?

-Históricamente la deuda externa fue un condicionante muy importante, sobre todo en los momentos en los que Argentina tuvo modelos económicos muy dependientes de determinada inserción subordinada al mercado mundial. En el modelo agroexportador, sin dudas, y también en el contexto del modelo económico que se implementó en la dictadura militar del ‘76 en adelante, porque cuando uno mira la historia argentina, que es algo que el otro día quise explicar en el Congreso, los momentos en los que el país tuvo grandes crisis financieras, estuvieron vinculados con momentos de gran dependencia del endeudamiento externo. Desde el siglo XIX y también en el siglo XX. La última crisis vinculada a eso fue la del gobierno de (Mauricio) Macri en 2018 y 2019, en donde tuvimos un proceso de endeudamiento externo muy importante, y esa dependencia financiera termina incubando grandes crisis que se manifiestan en salidas de capitales, donde la Argentina tiene un problema estructural de fuga de capitales, y al financiarlos con deuda externa nos quedamos sin dólares y con la deuda. Eso nos lleva a los defaults recurrentes. Entonces condiciona muchísimo a la economía nacional tener crisis recurrentes de deuda, no poder tener un financiamiento externo normal como hacen los países que se endeudan para infraestructura u obras importantes. Y también nos condiciona las posibilidades de crecimiento económico porque las crisis financieras vinculadas a los ciclos de endeudamiento generan disrupciones en el funcionamiento normal de la economía y recesión. Por lo tanto yo diría que la deuda externa históricamente en la Argentina fue uno de los grandes problemas que nos atravesaron, y el temor, obviamente, es que estemos nuevamente encaminándonos a incubar un problema similar en el futuro.

-Está muy claro que el gobierno nacional no tiene una política industrial. Se ve con el cierre de más de 26 mil empresas. ¿Quién gana con este modelo económico?

-Las que están ganando hoy son las actividades vinculadas a los sectores con capacidad exportadora. Tradicionalmente el sector agropecuario, pero ahora también muy fuertemente el de los hidrocarburos, gracias al boom de Vaca Muerta y también la minería. Son los tres sectores que hoy están creciendo en la Argentina, que están siendo beneficiados por este modelo económico. La industria y todo lo que tiene que ver con el mercado interno son los que están sufriendo. Ahí se conjugan varios factores: la apertura comercial absolutamente indiscriminada, salvaje, muy abrupta, que castiga a la industria nacional pero también genera una caída de consumo producto de la caída de los salarios, las jubilaciones, que son los ingresos de las familias. En el lugar de una pyme o una empresa industrial que tradicionalmente producía para el mercado interno, entre que la gente compra menos y que tiene mucho importado, obviamente los dos factores redundan en una menor actividad económica para la industria nacional. Eso explica porqué tenemos casi 30 mil empresas que han cerrado, porqué aumenta la desocupación y porqué se han destruido cientos de miles de puestos de trabajo en el sector privado.

-En la última sesión de Diputados, el bloque de Unión por la Patria votó el rechazo al Súper RIGI que presentó el gobierno como herramienta para facilitar inversiones. ¿Con qué argumentos se votó en contra?

-Principalmente porque no se ha explicado cuáles son los beneficios para la Argentina. Cuando uno hace una promoción de inversiones, genera un beneficio para el país. Nosotros no estamos en contra de promover inversiones, todo lo contrario, creemos que es muy positivo e incluso si inversiones importantes requieren de algún tipo de concesión en materia fiscal nos parece correcto. Pero eso debe tener una contraprestación para el país; si uno hace una concesión debe ser a cambio de algo. Y acá es a cambio de nada, no hay beneficio alguno para el país en términos de creación de puestos de trabajo o de encadenamiento con sectores productivos que se van a beneficiar producto de esas inversiones. Tampoco hay beneficios en materia de atracción de divisas porque las empresas que entran a este régimen no tiene la obligación de liquidar divisas en el país. Entonces, son solamente beneficios para los inversores y ninguno para la Argentina. En el caso del Súper RIGI, además, esos beneficios son más fuertes que el RIGI, con el agravante de que son para sectores que no sabemos cuáles son. Porque el Súper RIGI, a diferencia del RIGI que está orientado a actividades extractivas como la minería y los hidrocarburos, se nos dice que son para actividades nuevas. Y cuando le preguntamos a los funcionarios cuáles son esas actividades, quiénes son las personas que invertirían, la respuesta fue “no lo sabemos”. Por lo tanto era casi firmar un cheque en blanco para un régimen que no trae beneficios evidentes para el país. Para nosotros eso es una muy mala política porque el rol del Estado, para eso uno hace leyes, es generar beneficios pensando en el interés nacional y de la población. Nada de eso plantea el Súper RIGI. Al contrario, son beneficios para un grupo posible de inversores que no sabemos quiénes son, y que posiblemente sean cercanos o amigos del presidente de la Nación, que es para quienes está gobernando. Acá hay un esquema legislativo y de política económica que apunta a beneficiar a un grupo muy selecto de inversores sin ningún tipo de perspectiva ni nacional ni de desarrollo económico.

-¿Qué debería hacer un próximo gobierno con la deuda externa?

-Primero hay que ver en qué situación recibe el próximo gobierno en materia de deuda. No es lo mismo si recibe la deuda ya en una situación de default como por ejemplo la recibió el gobierno del 2001 o como la recibió el gobierno del Frente de Todos. Porque Macri se fue del gobierno reperfilando, dijeron ellos, pero prácticamente incumpliendo los compromisos externos. Y hay que ver qué nivel de deuda sigue tomando el gobierno de Milei, al que le faltan casi dos años. Pero, sin saber todo eso, que es determinante, sí puedo decir que hay una deuda en particular, que es la deuda con el Fondo Monetario Internacional (que son dos, el crédito tomado por Macri luego refinanciado por el gobierno del Frente de Todos, más este nuevo crédito tomado en abril pasado por 20 mil millones de dólares). Son dos deudas con el FMI que suman un monto extravagante. Argentina es el país que más deuda tiene con el FMI del mundo. Esa deuda es la principal espada de Damocles que tiene la Argentina sobre su cabeza. Nosotros creemos que esa deuda en particular es la que hay que encarar con una negociación muy dura, porque es una deuda política, no es una deuda con un acreedor privado o un fondo de inversión. Por ser una deuda política se tiene que resolver políticamente para, entre otras cosas, poder cumplir con los compromisos que Argentina tiene con acreedores privados. Para mí el tema que hay que encarar con más dureza en una discusión del próximo gobierno, es la deuda con el FMI.

-¿Qué características tienen los fondos buitres a los que la mayoría oficialista en Diputados aprobó pagarles?

-Se usa esa denominación, fondos buitres, en todo el mundo. No es un invento argentino. Compran deuda en default, muy barata porque son títulos de deuda de un país que no los pudo pagar, y tratan de ganar dinero no prestándolo sino comprando esas deudas e iniciando un juicio a esos países. Es como que compran un juicio. Se les dice “buitres” justamente porque no son prestamistas; nunca le prestaron un dólar a la Argentina. Lo que hicieron fue comprar un bono que la Argentina declaró en default en 2001 e iniciar juicios al país para tratar de tener una sentencia favorable y de esa maneta ganar muchísimo dinero. En muchos casos pierden los juicios pero por uno que ganan, generan una rentabilidad tan grande que compensan todos los que pierden. Acá hubo fallos absolutamente contrarios al país, desde el 2014 en adelante en los tribunales de Nueva York, por los cuales la Argentina entró en un conflicto sobre si convalidar o no esas sentencias, con un problema muy concreto, que es el país había reestructurado su deuda en casi el 93 por ciento de sus acreedores; y darle un trato diferente a un fondo buitre que ni siquiera le había prestado dinero a la Argentina podía disparar que todos los demás acreedores pidan ese mismo trato, o sea se ponía en riesgo toda la arquitectura de normalización de la deuda externa que se había construido. Por eso, cuando se disparó este conflicto en 2014, el gobierno de entonces se negó a pagar la sentencia tal como estaba estipulada. El gobierno de Macri le pagó a los fondos buitre básicamente para volver a emitir deuda y volver a endeudar a la Argentina lamentablemente en el exterior, y estos dos fondos buitres a los cuales Milei les va a pagar a partir de la ley que sancionaron esta semana (por el pasado miércoles, 24/06), son una rémora de esos viejos fondos buitres de hace diez años. Son los litigios que le quedaban a la Argentina sin resolver. Pero lo que nosotros denunciamos en la sesión no es solamente la inmoralidad de pagarle a estos fondos buitre, sino sobre todo que el sentido de pagarles es iniciar un nuevo ciclo de endeudamiento externo. Eso es lo más grave y nosotros alertamos que acá se le quiere pagar a los fondos buitre para volver a endeudar al país en el exterior e incubar una nueva crisis de deuda, porque va a ser un endeudamiento que no va a ser sostenible, y no será para mejorar la capacidad productiva o exportadora del país, sino para sostener un modelo de negocio financiero a corto plazo. Esa historia siempre terminó mal en la Argentina y no creo que ahora sea diferente.

-¿Qué opina del blindaje que la mayoría en el Congreso le brindó al jefe de gabinete Manuel Adorni, investigado por varios delitos de corrupción como por ejemplo enriquecimiento ilícito?

-Me parece lamentable porque es un caso de corrupción muy evidente, pero además porque Adorni le mintió en la cara al Congreso cuando vino a Diputados y nos dijo que él no había ocultado ninguna propiedad en su declaración jurada, y después nos enteramos, meses más tarde y a través de un programa de televisión, que sí había ocultado, por lo cual mintió. Entonces el Congreso tiene que, por lo menos, interpelarlo; poder hacerle preguntas y que él responda por lo que dijo en el Congreso y las denuncias que tiene. Lamentablemente muchos que se la pasaron en los medios y las redes sociales diciendo que no iban a permitir que Adorni no venga a dar explicaciones, y llegaron a decir que no podía estar ni un minuto más como jefe de gabinete de Milei. Esos mismos no vinieron a dar quórum para poder votar la interpelación. Entonces me parece una gran contradicción y un hecho lamentable de encubrimiento, y lo que más me preocupa es que mientras discutimos que si Adorni, el pendrive, las criptomonedas, etcétera, están entregando el país con el RIGI o el Súper RIGI, quieren volver a endeudar a la Argentina, están destruyendo el tejido productivo, se cae el consumo, aumenta el endeudamiento de las familias que es un tema dramático… Las dos cosas están conectadas y creo que la dirigencia política en su conjunto, pero sobre todo estos sectores especulativos, no está a la altura de los problemas reales que está atravesando nuestro país.

-Pero lo más llamativo es que lo sostiene Milei…

-Yo creo que Milei lo sostiene porque Adorni forma parte de su círculo íntimo. Y además porque los distintos escándalos de corrupción de este gobierno están conectados entre sí: el 3 % de Andis (Agencia Nacional de Discapacidad) de Karina, de Spagnuolo, la estafa Libra, los 200 mil dólares para Espert de Fred Machado, están todos conectados. Entonces, no me parecería para nada raro que parte de este enriquecimiento ilícito de Adorni tenga que ver, por ejemplo, con esos retornos de la estafa Libra y eso, obviamente, lo implica directamente a Milei. Por eso creo que no le suelta la mano, porque de alguna manera él, directa o indirectamente, está implicado también.

-De cara a las elecciones del 2027, ¿qué va a discutir el peronismo con una figura central como Cristina Fernández que está presa y proscripta?

-Creo que la discusión principal es cómo reconstruimos la Argentina después del gobierno de Milei, que va a dejar daños muy graves, pero también después de un proceso de por lo menos los últimos diez años de un cierto deterioro, que viene desde antes de Milei. Deterioro en materia de prestación de servicios públicos, en materia del poder adquisitivo de la población, de falta de crecimiento… Me parece que esa es la discusión principal, de cómo discutimos un proyecto de país, y eso requiere la elaboración de un programa de desarrollo económico que establezca cuál es el modelo productivo, cuál es la política de empleo, cómo damos cuenta del nuevo mundo del trabajo, cuál va a ser la política social, la habitacional, o qué vamos a hacer con la deuda externa. Y obviamente el tema de Cristina es parte de esa agenda porque nosotros no separamos la prisión y proscripción de Cristina de los problemas que está atravesando Argentina. Es más, lo vinculamos directamente. Para nosotros, la proscripción de Cristina es parte de las condiciones que se generaron para poder avanzar en este modelo de saqueo y de empobrecimiento de la población. Y del mismo modo, un gobierno peronista que yo creo que vamos a tener en el 2027, tiene que encarar al mismo tiempo un proceso de reconstrucción de la Argentina y un restablecimiento de las reglas básicas de la Democracia que implican, entre otras cosas, que una de las principales dirigentes políticas del país no esté fuera de la cancha. Y también implica discutir a fondo una reforma del Poder Judicial que, le diría, debe ser uno de los poderes más deslegitimados para el conjunto de la sociedad. Y lo de Cristina es un elemento más de un Poder Judicial que está sumamente cuestionado y que sin un Poder Judicial que realmente funcione de manera imparcial y acorde a la ley y a la Constitución, tampoco vamos a poder resolver el resto de los problemas que tiene nuestro país.

-¿Axel Kicillof es un buen candidato?

-Me parece que sí. Axel es uno de los candidatos que tiene nuestro espacio. Me parece que, posiblemente, es el candidato que mejor esté posicionado. Pero también hay otros. El peronismo y todo al campo nacional y popular y los sectores que nos oponemos frontalmente a Milei, tiene que encontrar, primero, una síntesis programática, y luego una forma de resolver sus discusiones de candidaturas. A mí me gusta la PASO. Me gustaría una PASO en la que juegue Axel y eventualmente otros, en esa primaria. Si las primarias no son una opción porque el Congreso decida sacarlas, y espero que no ocurra porque nos vamos a oponer a su eliminación, habrá que encontrar otro mecanismo. Pero lo mejor que nos puede pasar si no hay síntesis en los liderazgos, es hacer una primaria. Pero sería bueno que esa primaria se haga sobre un piso de consensos programáticos y donde haya diferencias de estilos, de prioridades, que son naturales que se expresen.

29/07/2016

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