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“Uno quisiera poder hablar con esa soltura de cuerpo, expresar deseos, pero no se trata de eso, sino de expresar realidades en las que la gente pueda creer, en las que la gente encuentre una esperanza”, respondió Hugo Yasky, diputado nacional del bloque de Unión por la Patria y secretario general de la CTA de los Trabajadores, al ser consultado por
sobre las declaraciones que hizo a este portal Oscar Parrilli, en las que se pronunció sobre una eventual candidatura presidencial de Cristina Kirchner.
El dirigente también abogó por “encontrar la manera de que los liderazgos puedan crecer, porque se trata de darles alas y no de cortárselas”, en alusión a los cuestionamientos que sufre el gobernador bonaerense Axel Kicillof, a quien Yasky considera la mejor alternativa a la administración libertaria, “por el lugar donde está, por las consecuencias que tuvo por enfrentar a Milei, por el lugar donde lo pone el pueblo”.
El legislador también alertó sobre los movimientos del llamado Círculo Rojo para encontrar una opción ante el desgaste de Javier Milei, que garantice, incluso desde el peronismo, la continuidad del actual modelo económico-social. “Están preocupados porque saben lo que hay detrás de Milei, lo que hay detrás de la estafa de las criptomonedas, lo que hay detrás del bochornoso enriquecimiento ilícito de algunos funcionarios”.
Yasky dialogó con
después de que la CTA de los Trabajadores y la CTA Autónoma marchan por las calles de Buenos Aires contra la política económica, en el marco de una Jornada Nacional de Protesta que coincidió con el cierre de la “Semana de ayuno para el despertar de las conciencias”, impulsada por la Mesa Ecuménica por la Democracia, la Vida y el Bien Común junto al Premio Nobel de la Paz, Adolfo Pérez Esquivel.
El titular de la CTA destacó además una creciente movilización social, que tuvo en el último mes tres hitos multitudinarios: el 12 de mayo la comunidad universitaria ganó las calles de todo el país para exigir mejoras salariales y la aplicación de la Ley de Financiamiento Universitario;el 3 de junio cientos de miles de personas se movilizaron para reclamar el fin de la violencia contra las mujeres a través de la convocatoria “Ni una menos”; y los días 6 y 7 de junio, más de un millón de personas despidieron al Indio Solari, en una movilización que sorprendió tanto por su masividad como por su dimensión político-cultural.
“Todas esas marchas y expresiones populares ratifican el rechazo a la lógica de ajuste, de brutalidad, de ataque contra la educación pública, de represión, tanto material como simbólica, que practica el gobierno nacional”, subrayó el Yasky.
La calle versus la batalla cultural
- La CTA de los Trabajadores y la CTA Autónoma acaban de realizar una jornada de protesta contra la política económica del gobierno nacional ¿Qué alcances tuvo el reclamo?
- Fue una jornada significativa porque se acopló con el ayuno que iniciaron una decena de representantes de distintas religiones para denunciar el hambre en la Argentina. Pérez Esquivel estuvo al frente y entendimos que había que confluir. En Plaza de Mayo nos pudimos expresar junto a trabajadores estatales, a docentes, médicos, enfermeros y a otros sectores muy castigados por la actual política económica, y que están sufriendo las consecuencias del ajuste de Milei, que además genera un torniquete sobre las provincias. Esto es lo que denunciamos, con el acompañamiento también de los movimientos sociales. Un acto de hermandad denunciando la planificación del hambre en la Argentina.
- En el último mes se registraron movilización masivas de la comunidad universitaria, del movimiento de mujeres expresado en “Ni una menos” y en la despedida del Indio Solari, donde también se cuestionó al gobierno nacional ¿Qué dicen estas movilizaciones del ánimo social y de la relación de la sociedad con la Casa Rosada?
- Creo que expresan a un sector muy importante de la sociedad que claramente está en las antípodas de Javier Milei, y que desmiente, día a día, el triunfalismo con el que hablan de cambio cultural, como cuando dicen que el pueblo argentino entendió que había que hacer un sacrificio, que entendió que todo este padecimiento tiene algún sentido. Todas esas marchas ratifican el rechazo a la lógica de ajuste, de brutalidad, de ataque contra la educación pública, de represión, tanto material como simbólica, que practica el gobierno.
- ¿Hay rechazo o también esperanza?
- Para mí todas esas expresiones populares significan una enorme esperanza, porque en el fondo ellos reconocen, cuando uno lee los interrogantes que se plantean los inversores financieros, los dueños de las empresas energéticas que todavía desconfían, que se preguntan si Milei garantiza la perdurabilidad de la política del ajuste, en el fondo lo que están viendo es lo mismo que nosotros. A ellos les genera inquietud, temor; pero a nosotros, esperanza.
- ¿Los movimientos de Mauricio Macri y Patricia Bullrich pueden leerse en este sentido? ¿Buscan el respaldo del llamado Círculo Rojo y de un establishment cada vez más preocupado por la deriva del gobierno y, en definitiva, por el riesgo de un naufragio de la política actual?
- El Círculo Rojo está preocupado porque sabe, más que nosotros, lo que hay detrás de Milei, lo que hay detrás de la estafa de las criptomonedas, lo que hay detrás del bochornoso enriquecimiento ilícito de algunos funcionarios. Tienen informes detallados. Saben que es muy frágil el liderazgo de Milei, que difícilmente se pueda sostener cuando los escándalos lo empiecen a desbordar. Están buscando la continuidad del modelo y vuelven a mirar con simpatía a Macri, un personaje que ha hecho del travestismo político una especie de razón, o a Patricia Bullrich.
- ¿Hay límites en esa búsqueda?
- Van a tratar de buscar hasta dentro del peronismo, necesitan a alguien que les garantice la continuidad de esto que estamos viendo. Ellos quieren un país estructuralmente desigual, donde el movimiento popular pierda capacidad de ser un factor de presión potente para discutir el modelo, y van a intentar encontrar a quién les garantice eso.
El Indio, la cultura popular y el peronismo
- Más de un millón de personas salieron a las calles a despedir al Indio Solari. Desde que se conoció la noticia de su muerte (el viernes 5 de junio), tanto la Plaza de Mayo como el Polideportivo José María Gatica, en la provincia de Buenos Aires, fueron desbordadas por la gente ¿Cómo lo viviste?
- Lo viví con dolor, porque perdimos a uno de los grandes trovadores, a uno de los mayores artistas populares de la Argentina. Pero por otro lado, me sentí reconfortado al ver que existe esa capacidad de discernir, de decodificar y de transformar en un acto político algo que podría haber sido un duelo de personas encerradas en sus casas. También creo que fue un acierto del gobierno de la provincia de Buenos Aires organizar la despedida en Villa Dominico. Una decisión política que entrañaba riesgos, porque podía haber provocaciones, no desde la gente, sino desde sectores vinculados, por ejemplo, a los servicios de inteligencia. Quienes hemos estado en actos tan masivos sabemos que esto puedo ocurrir. Entonces, había que tomar una decisión arriesgada y se tomó; y todo lo que ocurrió fue absolutamente ejemplar.
- Y de una contundencia insospechada…
- Quedó claro que el pueblo es capaz de movilizarse, de cuidarse, de expresar sentimientos de enorme congoja, como el que vimos, y hacerlo con conciencia política, con mensajes muy contundentes. Yo estuve prácticamente todo el domingo pegado a la pantalla del televisor. La expresión de cada uno de los que habló, de las decenas de testimonios que se tomaron, me dejó un sentido.
- Además de la participación popular, lo que se vio fue un alto grado, quizás también sorprendente, de articulación política entre los distintos sectores del peronismo ¿El peronismo se siente hoy más cómodo como expresión cultural, como catalizador del ánimo social, que como movimiento político?
- No lo veo así. Creo que como todo movimiento nacional tiene un sedimento cultural potente y enorme. Todo movimiento nacional es un movimiento cultural. Por eso, esa especie de "sueño húmedo" que tiene Milei, y que en su momento lo tuvo Macri, cuando habla de la lucha cultural, de que estamos arrancando de raíz cualquier germen de populismo; sueñan con eso porque saben que ese sustrato, ese sedimento cultural, es el que después se convierte en el combustible de la construcción política que llegará para derrotarlos.
- ¿La movilización popular también interpela a quienes pretenden encarnar esa construcción política?
- Creo que a todos los que representamos, de alguna manera, un pedazo del movimiento popular, sea desde una banca en el Congreso, sea desde algún lugar en el Poder Ejecutivo de alguna provincia, o en los sindicatos, en los movimientos sociales, en el frente cultural, en cada uno de los pedacitos de la militancia del campo popular, nos cabe ahora la responsabilidad de expresar en términos de construcción política ese sedimento potente que existe en nuestro pueblo y que no han podido arrasar.
Tensión y debate en el peronismo
- La movilización social y los cuestionamientos al gobierno no parecen encontrar un liderazgo político claro, aun cuando las protestas son masivas en las calles ¿Por qué sucede esto?
- Creo que como movimiento popular venimos de una profunda derrota. Siempre la derrota genera situaciones de desasosiego, de contradicciones internas. Además, ha habido un accionar muy potente del gobierno de Milei sobre los gobernadores, que han complejizado todavía más las decisiones, porque resolvieron directamente ser parte o bien propiciar el avance del gobierno nacional. También la proscripción de Cristina Kirchner agrega un componente que hace todavía más difícil la discusión.
- ¿En qué medida el encarcelamiento e inhabilitación de Cristina Kirchner obstaculiza la discusión dentro del peronismo?
- La discusión de los nuevos liderazgos sería menos traumática de no mediar la proscripción y persecución a Cristina Kirchner, que evidentemente tiene que ver con una decisión de los grupos dominantes de este país, que hoy manejan la Justicia. Y creo también que es un debate que se debe, fundamentalmente, el peronismo. Tenemos que encontrar una manera de repotenciar los liderazgos que existen.
- Hay analistas que plantean que el peronismo carece de liderazgos sólidos…
- No es verdad que no haya liderazgos. Axel Kicillof representa uno de ellos. Cristina, aún en prisión, tiene una intención de voto que la ubica prácticamente a la par de los candidatos que establece cualquier encuesta. Creo que lo que hay que encontrar es la manera de que esos liderazgos puedan crecer, porque se trata de darles alas y no de cortárselas.
- En una entrevista que concedió a
, Oscar Parrilli dijo que Axel Kicilloff puede ser candidato a presidente, pero que Cristina Kirchner también, y llamó a luchar contra la proscripción, ya que, aseguró, con “Cristina candidata, el día 10 de diciembre de 2027, es la nueva presidenta de los argentinos” ¿Cuál es su opinión?
- Creo que son expresiones de deseo que yo compartiría si no tuviéramos la responsabilidad de encontrar el camino para sacar a nuestro pueblo de este tremendo sufrimiento y de la emboscada en la que caímos, tanto por la pandemia como por nuestros propios errores. Uno quisiera poder hablar con esa soltura de cuerpo, expresar deseos, pero no se trata de eso, sino de expresar realidades en las que la gente pueda creer, en las que la gente encuentre una esperanza.
- ¿Cristina puede ser candidata como un camino para levantar la proscripción?
- Para mí el mejor camino para que Cristina pueda recuperar la libertad no es que sea candidata de un sistema que la proscribe, porque eso va a terminar siendo, en el mejor de los casos, una expresión de testimonialidad. Y no podemos ser testimoniales quienes tenemos que tratar de acceder al poder para cambiar esto.
- ¿Qué debería hacer el peronismo, entonces?
- El mejor camino para que Cristina recupere la libertad es que el peronismo gane. Y que lo haga con un candidato consecuente, no con un muleto de Milei, porque están buscando candidatos que pueden terminar siendo más de lo mismo. Y yo creo que quien representa claramente la posibilidad de un cambio es Axel Kicillof, por el lugar donde está, por las consecuencias que tuvo por enfrentar a Milei, por el lugar donde lo pone el pueblo.
- Hay quienes parecen no estar de acuerdo…
- Creo que negar eso, que querer minimizar a Kicillof e incluso bajarle el precio, es escupir contra el viento. Yo quiero que Cristina esté libre, y porque quiero eso, sé que la única manera de lograrlo es garantizando el triunfo del peronismo con un candidato que tenga lo que hay que tener para tomar las decisiones que signifiquen terminar con la proscripción. Y para mí ese candidato es Axel Kicillof.
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