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El sociólogo y politólogo Atilio Boron ofreció su visión sobre la masiva rebelión en Bolivia, donde el gobierno de Rodrigo Paz aplica las mismas recetas que el argentino Javier Milei, y lleva más de 20 días con bloqueos en las principales carreteras del país y una huelga general indefinida del transporte.
Catedrático y ensayista, Borón vaticinó que la revuelta provocará inexorablemente la caída del gobierno de Paz, aunque abrió un interrogante sobre cómo culminará este proceso. “Hay una suerte de anarquía” opinó, y destacó que el ex presidente Evo Morales se mantiene como referente popular pero, con un campo de acción muy acotado.
En diálogo con
también abordó la situación de Cuba, sobre la que pesa una amenaza de invasión por parte de Donald Trump, y destacó que Estados Unidos perdió la guerra con Irán lo que posicionó a China como el país más prestigiado y respetado del mundo.
-¿Cómo se explica y cuál es la raíz de la situación actual de Bolivia?
-Se explica porque hay una política aplicada por el gobierno, muy brutal, de golpe, produciendo el encarecimiento generalizado de los artículos de primera necesidad y fundamentalmente de la gasolina. Pero, además, con el agravante de que la gasolina que vendieron estaba adulterada. Es decir que tenía componentes altamente corrosivos y comenzaron a darse cuenta que los vehículos tenían problemas en los motores, que fueron severamente dañados. El puntal de la movilización son los gremios de los colectiveros y los camioneros porque les dañaron de tal manera los motores que tienen que hacer reparaciones que en muchos casos superan los 500 dólares para una gente que está muy justa con sus salarios. Eso ha generado un clima de profundo malestar e indignación porque no solamente te hacen pagar más por la quita de subsidios, sino que encima te destruyen los motores. A eso hay que sumarle el encarecimiento generalizado de precios, el aumento de la inflación, y otras dificultades que originaron estos bloqueos en prácticamente todas las grandes rutas de Bolivia. Hay que tener en cuenta que en Bolivia el transporte, fundamentalmente, se realiza por tierra y no hay casi vías férreas. Entonces tenemos el paro de los camioneros, de los colectiveros, una situación totalmente descontrolada con bloqueos en un país extenso y con una geografía muy extensa. Se estaba temiendo que esto termine con la renuncia del presidente Rodrigo Paz, que no sé si no se estaría produciendo en estas horas.
-El plan propuesto por Paz desde noviembre de 2025 tiene muchas similitudes con el que aplica Milei en la Argentina: un fuerte ajuste económico, elimina subsidios y además inicia negociaciones con el Fondo Monetario Internacional…
-Más que negociaciones con el FMI, al día siguiente de su asunción Paz viajó a Whashington a recibir órdenes y el libreto del FMI. Fue una cosa escandalosa. Por supuesto tiene la misma filosofía: acabar con los subsidios, llevar adelante un ajuste que incluye la reducción de la presión tributaria de los sectores más ricos de la sociedad boliviana y cargar las tintas sobre el resto de la población. O sea, básicamente, el mismo programa que está haciendo MIlei y que tropezó con esta respuesta popular muy fuerte, que va en línea con la tradición insurreccional del pueblo boliviano que siempre es algo que hay que tener muy en cuenta.
-¿Qué puede ocurrir en la región si llega a triunfar este movimiento popular?
-Puede tener un efecto derrame, de demostración. Ojalá que lo sea. Puede contribuir a despabilar al pueblo argentino que está como hipnotizado o por lo menos no está peleando tan masivamente como sería de desear. Hay muchas gente que lo está haciendo, pero de todas maneras una mayoría está asistiendo pasivamente a este desastre que está haciendo el gobierno de Milei. Entonces es de esperar que el ejemplo boliviano pueda hacer que mucha gente que está siendo maltratada por el plan económico se decida a tomar parte más activa en esta lucha, siguiendo el ejemplo boliviano con una irrupción masiva y multitudinaria. Que tengamos nosotros cada miércoles 300 o 400 jubilados protestando contra el saqueo que se ha hecho al bolsillo de los jubilados, habla de que estamos ante un pueblo argentino que todavía no ha tomado conciencia de la enorme gravedad de las políticas del gobierno de Milei. En Bolivia eso no ha ocurrido, la gente se dio cuenta y salió rápidamente a la calle.
-¿Cómo se ve en este escenario la figura de Evo Morales? ¿Sigue siendo un referente popular?
-Sin la menor duda es un referente, aunque en esta oleada de movilizaciones populares Evo ha tenido un papel bastante acotado, por no decir pasivo. Está en una situación muy delicada, le han inventado una serie de causas al mejor estilo de Lawfare. Está refugiado en su región de Chapare, defendido por milicias campesinas que no sabemos qué grado de armamento tienen pero hasta ahora no lo han ido a buscar. Pero no asumió la conducción de este proceso. De hecho no hay una conducción unitaria, y esto puede llamar la atención y puede tener un efecto mucho más radical de lo que se pensaba porque no hay estructura unitaria de organización de esta protesta. O sea están los colectiveros, los campesinos, los pueblos originarios, mineros, pero no hay una organización que los unifique. Esa es un poco la gran diferencia que existe entre este movimiento y el de 2005 que acabó con el gobierno de Sánchez de Lozada que provocó el llamado a una nueva elección que fue la que ganó Evo. Eso, hasta ahora, no ocurrió. Pero son acontecimientos muy dinámicos.
-Se dice que Rodrigo Paz es el presidente pero no gobierna…
-Efectivamente. Hoy no gobierna. Hay una situación que me atrevería a decir que es casi de anarquía, con un gobierno totalmente deslegitimado. Tengamos en cuenta que Paz había llegado al gobierno con propuestas totalmente opuestas a lo que está haciendo ahora, entonces la gente está doblemente indignada por esa verdadera estafa electoral.
-Así como ocurrió en Venezuela, Donald Trump ha amenazado con intervenir Cuba y detener al ex presidente Raúl Castro por el episodio ocurrido en 1996 con el derribo de dos avionetas estadounidenses. ¿Cómo ve esa intimidación?
-Es una bravuconada como la que hizo Trump cuando dijo que iba a regresar a Irán a la Edad de Piedra, cosa que no tiene ni pie ni cabeza ni hay capacidad que pueda llevarla adelante. Y desde el punto de vista jurídico está absolutamente equivocado. Esos aviones fueron derribados por las Fuerzas Armadas Revolucionarias cuyo jefe era Raúl Castro, pero eso fue después de 25 advertencias del gobierno cubano en relación de las avionetas de los Hermanos al Rescate que estaban violando impunemente el espacio aéreo. Esas advertencias fueron muy importantes a punto tal que la misma dirección de la aviación civil estadounidense le exigió a Hermanos al Rescate a que ponga fin a sus actividades porque, evidentemente, eran ilegales en territorio ajeno y que podían sufrir una represalia como cualquier invasor. Hermanos al Rescate era una organización terrorista con base en Miami que había tratado de hacer una serie de sabotajes en Cuba bajo el pretexto de ayudar a los balseros que huían de Cuba. Ese argumento no tenía sentido porque los balseros, si eran encontrados en alta mar, la guardia costera los devolvía a Cuba, no los llevaba a los Estados Unidos. Este personaje que dirigía esa organización hizo caso omiso a las advertencias y no se llegó a la (advertencia) 26; se bajaron dos aviones, él se quedó fuera de la zona de combate, pero alentó a las dos avionetas que volaban con él a que se adentraran en territorio cubano, tiraran panfletos exhortando a la población a rebelarse ante lo que ellos llamaban el régimen cubano, y las avionetas fueron derribadas. Por lo tanto fue una respuesta a una invasión. No hay un solo artículo en el Derecho Internacional a que permita condenar a Raúl Castro y menos la propia legislación americana. Esa amenaza es una maniobra de distracción que utiliza Estados Unidos porque le ha ido muy mal en la guerra en Irán y años atrás en Afganistán. La bravuconada de Trump sobre la política de aranceles y los castigos no ha tenido ningún resultado práctico y con esto quieren distraer la atención de la población, armar un pseudo caso y amenazar con una invasión militar a Cuba, que eventualmente podrían hacerla, pero creo que eso de ninguna manera provocaría el derrumbe del gobierno. Lo que si es cierto es que la situación del bloqueo es asfixiante, la gente no tiene energía eléctrica salvo una o dos horas por día, hay un daño muy grande al sistema hospitalario que es un crimen cometido por Estados Unidos y así está tipificado en el Derecho Internacional. El bloqueo contra un país, un castigo generalizado a toda la población, es un crimen de lesa humanidad y entra en la categoría de tentativa de genocidio. Eso es lo que hace Estados Unidos, pero por supuesto la prensa controlada por ellos nunca habla de eso y no mencionan la palabra bloqueo sino embargo, lo que es una manera ridícula de disimular lo que es una acción criminal. Creo que el pueblo cubano va a resistir y es de esperar que comiencen a llegar ayudas concretas. Cuba necesita petróleo porque su sistema de energía eléctrica depende de plantas que utilizan petróleo, no hay combustible para los automotores, quedan por suerte algunos reemplazos por vehículos eléctricos que pueden funcionar amparados en los paneles solares que hay instalados en algunas partes de la isla y que China ha prometido hacer una enorme inversión para cubrir más de la tercera parte de la necesidad de energía eléctrica de Cuba, pero eso llevará un tiempo.
-En virtud de lo ocurrido en la guerra con Irán ¿Estados Unidos están perdiendo la consideración de gendarme del mundo que se había propuesto retomar Trump al asumir su segundo mandato?
-Sin dudas. Definitivamente Estados Unidos está en una posición menos poderosa que la que supo tener antes de la guerra en Irán. Hoy son varios los académicos y expertos de los Estados Unidos que consideran que ha perdido la guerra con Irán, porque el triunfo o derrota en una guerra no se mide tan solo por los actos militares, sino cómo quedan las posiciones relativas de los contendientes en el escenario internacional. Irán queda posicionado como un país con una enorme capacidad de resistencia, que pudo destruir las principales bases de los Estados Unidos en la zona del Golfo Pérsico, que ha podido perforar la famosa cúpula de hierro que proclamaba el gobierno de (Benjamín) Netanyahu que le aseguraba repeler cualquier ataque. Irán, con sus políticas y Netanyahu con las suyas, están en una posición muy desigual. Netanyahu queda como una especie de criminal internacional e Israel gobernado por un Estado paria que practica impunemente el genocidio, no solo en Gaza sino en Líbano y en los territorios ocupados en Cisjordania, y Estados Unidos queda como el gran perdedor de esta historia porque no logró nada, mintió y dijo que había acabado con el potencial de respuesta de Irán y se ha demostrado que eso no fue así. Para colmo Irán, que antes no tenía control del Estrecho de Ormuz, ahora lo tiene y ha provocado un alza enorme del precio del petróleo lo que compromete muy seriamente las elecciones de Estados Unidos en noviembre en las que Trump necesita ganar y lo más probable es que pierda por un amplio margen. Claramente, al final de la guerra, lo que se ve es un país que ha salido fortalecido, Irán, dos que han salido debilitados y desprestigiados como Estados Unidos e Israel y por primera vez en la historia de la organización Gallup, que mide el prestigio de las naciones, China sobrepasa ampliamente a Estados Unidos como el país más prestigiado y respetado en el mundo. Ha sido todo mal para Trump y, de repente, con un manotazo a Cuba, piensa que podría salvarlo y eso sería el último acto de un derrumbe porque Cuba puede ser bombardeada pero no va a poder poner un solo soldado en Cuba porque la resistencia y la represalia cubana va a ser demoledora.
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