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Entrevistas
03/05/2026

Francisco Garrido

“El poder adquisitivo del salario docente perdió un 40%”

“El poder adquisitivo del salario docente perdió un 40%” | VA CON FIRMA. Un plus sobre la información.

El titular de Adunc habló de la marcha federal universitaria del próximo 12 . Dijo que continúa el éxodo de profesores e investigadores por los bajos salarios. Advirtió que Milei destruye la educación pública superior y otros ámbitos del Estado.

Marcelo Castro

El flamante secretario general de la Asociación Docentes de la Universidad Nacional del Comahue (ADUNC) señaló que el panorama en las universidades nacionales es sumamente sombrío. Javier Milei no cumple con la aplicación de la ley de financiamiento. “El gobierno tiene la fuerte convicción de que tiene que destruir o debilitar el sistema científico, educativo y tecnológico” consideró Garrido en su primera entrevista con Va Con Firma.

El dirigente aseguró que los docentes universitarios han perdido un 40 por ciento de poder adquisitivo desde la asunción de Milei y, como si fuera poco, sigue la sangría de renuncias.

-¿Una reflexión sobre este primero de mayo en el actual escenario para los trabajadores?

-Este primero de mayo nos encuentra en un contexto bastante duro en términos económicos para el conjunto de la sociedad, porque hay una contracción económica con pérdida neta del empleo; con parte del empleo que se logra recomponer pero con una peor calidad en términos de ingresos como de derechos laborales; con un gobierno nacional que ha impulsado una reforma laboral que la seguimos enfrentando porque nos plantea una ofensiva contra derechos de los y las trabajadoras, y también con situaciones de medidas que tienden a beneficiar a los grupos económicos concentrados y afectar a los trabajadores, como por ejemplo la creación del Fondo de Asistencia Laboral (FAL), que es una transferencia neta de ingresos de los que deberían ir a la ANSES para financiar los gastos previsionales, pero termina siendo un esfuerzo del Estado Nacional para solventar posibles indemnizaciones del sector privado. Y una situación de intento de restricción de derechos porque pone en cuestión nuestros convenios colectivos laborales, el derecho a huelga y tantas otras cuestiones logradas con lucha. En definitiva, nos encuentra en una situación en la que tendríamos que tratar de tener un marco mayor de unidad y fuerza para seguir luchando y contrarrestar estos embates del gobierno.

-¿Cómo debería ser esa respuesta a los embates?

-Para nosotros la respuesta es en todos los planos. En la calle es nuestra principal expectativa, pero también hay que aprovechar el terreno judicial y el legislativo, cuando se puedan conseguir conquistas parciales o frenos. No desestimamos ningún terreno, siempre apostando a que nuestra fuerza principal es organizarnos y luchar con los métodos tradicionales que tenemos los trabajadores, sea con paros, movilizaciones y distintas acciones, que es lo que en definitiva condiciona o da fuerza para conseguir conquistas en otros terrenos como viene pasando en los últimos años.

-¿Ve que la dirigencia sindical, en este caso la CGT, está a la altura de lo que se necesita?

-Desearíamos que se pudiera hacer más. Sin embargo no creemos correcto poner el blanco en la CGT o en el movimiento sindical en general, que es lo que pretende hacer el gobierno nacional. Tenemos que ser claros con la sociedad que el problema de fondo es la política de este gobierno de Javier Milei y que en definitiva todo es consecuencia de su plan económico y su plan en el terreno de lo que llaman la batalla cultural. Yo podría tener críticas o planteos dentro del espectro sindical, pero ese no es el centro y de hecho muchos sectores que están bajo la órbita de la CGT venimos confluyendo y haciendo medidas de fuerza. Eso nos ocurre en la universidad donde confluimos sectores sindicales con distintas federaciones nacionales, algunas de ellas con la CGT, otras en la CTA y tenemos medidas de lucha conjuntas enfrentando la política de desfinanciamiento del sistema educativo nacional que plantea el gobierno, y por lo tanto también son compañeros y compañeras que luchan y forman parte del abanico de sectores que tenemos que unir para enfrentar al gobierno. No son el blanco ellos. En todo caso habrá un debate que recorre todo el campo popular que es tratar de no sobreestimar al gobierno nacional y creer que es una topadora que puede avanzar con todo, ni tampoco subestimarlo en creer que es sumamente débil y que se le puede ganar con alguna lucha rápida y fácil. Nosotros tratamos que se eviten esas dos visiones que entendemos erradas; una lleva más a la neutralización o no querer luchar y la otra a excederse en la táctica correcta para poder masificar y golpear de manera efectiva al gobierno.

-¿Cómo ve la situación de las universidades nacionales con la no aplicación de la ley de financiamiento universitario y qué cree que quiere hacer Milei con la educación superior?

-La decisión del gobierno nacional tiene un fuerte anclaje ideológico y de decisión política. Eso es lógico, porque todos los gobiernos tienen un anclaje ideológico y buscan tener decisión política. En este caso es destructiva ante el sistema público universitario, como también lo es sobre distintos ámbitos del Estado nacional como ha sido en el Conicet, INTA, INTI, la CONEA, como para nombrar sólo algunos casos. El gobierno tiene una fuerte convicción de que tiene que destruir o debilitar el sistema científico, educativo o tecnológico del Estado nacional, porque no tiene una explicación sobre la base presupuestaria. Antes mencionaba el FAL, que tiene un costo fiscal estimado en el orden del 0.4 por ciento del PBI, y la aplicación de la ley de financiamiento universitario, cuya aprobación fue anterior, tiene un costo estimado de 0.23 por ciento del PBI. Ahí hay dos puntos: por un lado nadie puede pensar que eso pone en riesgo el financiamiento del Estado Nacional; si a eso lo comparamos con las transferencias de recursos que tienen otros destinos como lo es compensar las posibles indemnizaciones del sector privado ante despidos, queda claro que el problema no es presupuestario. El problema es una decisión política de dañar al sistema educativo nacional, en este caso las universidades. Y nosotros venimos dando la lucha para que haga efectiva la aplicación de la ley de Financiamiento Universitario que fue votada en reiteradas oportunidades por amplia mayoría en las cámaras, de diputados y senadores; el veto de Milei fue revertido en las dos cámaras, por lo tanto quedó vigente. Luego intentó derogarla cuando discutió el presupuesto, como intentó derogar la ley de emergencia en discapacidad, que es otra barbaridad. Pero no pudo hacerlo y a comienzo de este año nos encontramos con dos fallos judiciales que obligan a su aplicación y sigue sin concretarlo, por lo tanto vamos a una gran movilización para el 12 de mayo para volver a exigirle en el terreno de la movilización social, para dialogar nuevamente con la sociedad, que cumpla con la ley de financiamiento universitario. Si eso se da, ganamos todos porque sería un paso atrás en la política de ajuste que lleva el gobierno y puede estimular la perspectiva que otros sectores sociales profundicen sus reclamos, medidas de fuerza, ante los atropellos del gobierno.

-Puntualmente los docentes universitarios ¿cuánto han perdido de poder adquisitivo y que perspectiva tienen de recuperar algo en las paritarias?

-La pérdida de poder adquisitivo de los docentes y no docentes está directamente relacionada con el retroceso general de las partidas presupuestarias para las universidades. Ese retroceso es del orden de un 45 por ciento menos en términos reales si se compara 2023 con la situación actual. Y como los salarios se explican en el orden de un 90 por ciento del presupuesto de las universidades nacionales, la pérdida del poder adquisitivo está en torno de un 40 por ciento. Obviamente el efecto no es solo sobre nuestros salarios, sino también sobre las becas, en particular las Progresar, que tienen un 97 por ciento de pérdida real en relación con el 2023. También hay partidas presupuestarias que se destinan a investigación o extensión o los gastos de funcionamiento que también están dañadas, pero en términos de pérdida de poder adquisitivo están en el orden de un 4º por ciento. El salario, para tener una referencia, de un profesional que ingrese a la carrera docente de primera o jefe de trabajo práctico con carga completa, es decir con 40 horas semanales, actualmente está percibiendo de bolsillo 1 millón o 1 millón 100 mil pesos, lo que es insostenible y es lo que está provocando un deterioro a largo plazo del sistema universitario porque los más jóvenes son los que piensan en si renuncian o reducen su dedicación para conseguir otro trabajo o directamente cuesta a que vuelva a reingresar cuando se hace algún llamado a concurso y muchas veces queda desierto, porque tiene poquísimo incentivo para poder intentar recorrer la carrera docente.

-¿Se siguen sucediendo renuncias en el cuerpo docente?

-Eso efectivamente es así y al inicio de este año se acentuó. Existe un informe estadístico de la secretaría de planeamiento de la universidad en el que se muestra que en todo el 2024 y el 2025 hubo alrededor de 270 renuncias por razones particulares, que no incluyen los retiros por jubilaciones. Son renuncias en las que se estima que pueden tener un fuerte componente la situación salarial. Ese número refleja parte de la gravedad de la situación. Obviamente que las 270 renuncias no es un número neto, sino que parte de eso se logra reponer pero no en su totalidad.

-¿Cuál es la expectativa que tienen con la marcha federal del 12 de mayo, teniendo en cuenta que las anteriores han sido impactantes?

-Vamos a trabajar y apostar a que sea muy masiva. Vamos a convocar a todos los sectores de la sociedad que nos han acompañado porque su apoyo es fundamental y esperamos que así sea. Por eso este 12 de mayo creemos que vamos a ser muchos en las calles de todo el país, porque esa es otra particularidad que tiene el sistema universitario, y esperamos que en cada localidad hayan movilizaciones masivas que vuelvan a reflejar y exigirle al gobierno nacional que cumpla con la ley de financiamiento universitario que le daría solución en grandísima medida a todos los problemas que están planteados: salarial, becas, investigación, extensión o funcionamiento. Esa es nuestra expectativa.

-¿Se sienten acompañados por los rectores de las universidades?

-El CIN (Consejo Interuniversitario Nacional) ha tenido respuestas formalmente positivas en todo este período, reclamando el cumplimiento de la ley de financiamiento. Recientemente también ha tenido una respuesta positiva frente al planteo del ministerio de Capital Humano que fue insólito y una provocación e intento de apriete a los trabajadores en la que exigió a los rectores y rectoras que adopten medidas de contingencia en 48 horas para que funcionen las universidades. Ello es insólito porque justamente es el gobierno nacional el responsable de los problemas que se padecen en el sistema educativo y, además, no hay una situación de no funcionamiento de las universidades. Sus funciones se vienen desarrollando a costa de nuestro esfuerzo, es decir de quienes venimos trabajando cotidianamente o de quienes estudian. Por lo tanto entiendo que los rectores han tenido posiciones positivas frente a distintas instancias que ha planteado el gobierno nacional, y de hecho forman parte de la convocatoria a la movilización. Creemos que es importante porque de alguna manera también representan otros conjuntos de actores del sistema universitario que tal vez son distintos a los que representamos el acto de las federaciones docentes y los gremios de base o las estudiantiles. Es un espectro de apoyo más amplio en este reclamo.

29/07/2016

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