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La integrante de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos de Neuquén (APDH) Sara Mansilla, aseguró que los juicios por la Escuelita en Neuquén “Son reparadores” para las víctimas, pero que “una justicia que llega después de 40 o 50 años la verdad que tiene un sabor a poco”.
Dijo que durante la última dictadura en Neuquén “también hubo un plan, un plan de secuestros, se detenía gente arbitrariamente, muchachos jóvenes, se los torturaba”. Dijo que se trató de un plan sistemático, y que en la actualidad el gobierno nacional “también trata de insultar al que piensa distinto, de crear un enemigo para intentar imponer un modelo económico”.
Mansilla se refirió a las consecuencias que pueden tener los discursos negacionistas y de odio que tiene el gobierno nacional, y afirmó que el apoyo que tiene el presidente no es por él, a quien definió como “medio payasito” y “showman” y aseguró que hay “análisis, estudios muy serios” que cuentan cómo se crean las condiciones necesarias para que la gente tenga una versión equivocada, pero señaló que son optimistas porque “hay una juventud que piensa, que no la van a engañar”.
Resaltó el rol de la APDH que fue fundada por el obispo Jaime De Nevares y Noemí Labrune. Dijo que era importante seguir luchando por Memoria, Verdad y Justicia y anticipó que la marcha el 24 por los 50 años del golpe va a ser muy masiva. También contó sobre la revista Seis Mujeres desaparecidas en Neuquén que presentó esta semana en ATEN.
- Esta semana presentó en ATEN la revista Seis Mujeres desaparecidas en Neuquén ¿Cómo surgió en su momento, el objetivo de escribir sobre estas mujeres?
- Son relatos que escribí hace más de 25 años, especialmente porque había recorrido a ocupar mi tiempo también, entre otras cosas, además de las tareas en la APDH y la búsqueda de memoria verdad y justicia. Había comenzado a indagar en el periodismo, se venían las fake news, se venía el terrorismo mediático, así que yo había empezado a asesorarme, a estudiar.Antes, en virtud de que salieron las leyes de obediencia Debida y Punto Final que impedían llevar a juicio, para no morir de pena, para poder seguir sosteniendo a los familiares, sobrevivientes, las víctimas, que esperaban desesperadamente juicios, y aún hasta con la llamita de la esperanza de que estuvieron vivos, que estuvieran encerrados en algún lado, porque ya se sabía que había cárceles clandestinas, campos de concentración clandestina, donde hacían lo que querían con la vida y decidían la vida o la muerte de estos jóvenes, de tantos jóvenes, desesperados por buscar otras actividades y alternativas que permitieran seguir manteniendo la memoria, en este caso en Neuquén, seguíamos haciendo entrevistas, marchas, reclamos, notas, golpeando puertas para que se abrieran los juicios y entonces, en virtud de que eso no pasaba, entre esas actividades es que decidimos, en mi caso, escribir, humanizar, identificar a esos que habían querido pintar como monstruos, decidí escribir la vida, humanizar a cada una de ellas, contar, volver a recordarle al pueblo de Neuquén que Susana Mujica era hija de “La Beba”, que vivía a tres casas de la otra, que Alicia Pifarré fue el mejor promedio del Colegio María Auxiliadora, en fin, humanizarlas, mostrarlas, tratar de romper esa tremenda y despiadada cruel propaganda de cosificarlas.
- ¿Cómo fue en Neuquén el golpe cívico militar?
- Bueno en Neuquén hubo, y también fue otro de los motivos de lo que escribimos muchos, muchas personas, compañeros, escribimos artículos, bueno, y los contábamos porque se quiso como mostrar que en Neuquén o en la zona del valle no pasó nada, y no es cierto, acá pasó mucho. Cuando fue el golpe genocida el país fue dividido en zonas, esta fue la zona 5.2 o 52 de la Patagonia, de manera que acá se aplicó, acá hubo un plan, un plan también de secuestros, acá se detenía gente arbitrariamente, muchachos jóvenes, los llevaban a la U9, era abiertamente conocido que estaban ahí, todos los días los sacaban en auto y los llevaban a los sótanos de la Policía Federal donde se torturaba, como el caso de Nano Balbo, el maestro, que lo torturaron, le reventaron los oídos, quedó sordo y salvó su vida porque Don Jaime de Nevares, el fundador de la APDH y paraguas protector, una Noemí Labrune, una fiscal sin título, como decía don Jaime, le salvaron la vida y lograron sacarlo del país.
- ¿Los juicios por crímenes de lesa humanidad cometidos durante el terrorismo de Estado en Neuquén han sido reparadores?
- Sí, los juicios, para dimensionarlo rápidamente, fueron muy importantes, nosotros luchamos mucho, acompañamos a los familiares, porque era necesario que la justicia intervenga, había que obligar a la justicia, porque también en el juicio 8 logramos, en un hecho que no tomó la trascendencia que se merecía, enjuiciar a un juez y a un fiscal, al juez Duarte y al fiscal Ortiz de Neuquén, que cajoneaban los habeas corpus, que se hacían los que no entendían y lo sabían todo, y las familias iban a golpearles la puerta, a pedirles por favor, llorando, porque hay que saber lo que se siente cuando a un hijo lo detienen y además no saben dónde está, esa esperanza que juntábamos plata porque les decían que el hijo podía estar en Tucumán, en Rawson, entonces plata para viajar y poder buscarlo, la esperanza, uno creía que capaz había sido muy golpeado y había perdido parte de la memoria, la esperanza de encontrarlos duró muchos años, y bueno, el castigo, por supuesto, los ocho juicios de Neuquén y ahora el noveno fueron muy importantes, es verdad, son reparadores, pero claro, una justicia que llega después de 40 o 50 años la verdad que tiene un sabor a poco, pero nosotros entendimos que además de que fue sanador para los familiares, las víctimas sobrevivientes, y dejar de llorar o contar esto a don Jaime, a la iglesia, a la APDH, a los amigos, ir y contárselo a un juez, ir a la justicia y decirle “hagan justicia, hagan algo”, fue sanador, sí, claro que sí, y sirvió también desde lo político para que la ciudadanía de Neuquén, del Valle, volviera a comprender que eso pasó, que eso fue verdad.
- ¿Qué lugar cree que ocupa en la memoria colectiva de los neuquinos lo que pasó en dictadura?
- Bueno, en ese sentido los juicios son muy importantes, porque son sembradores de memoria, y no es una metáfora, es fundamental sembrar memoria, construir memoria, mantener la memoria, porque si no se volverían a repetir los hechos y no llevaríamos nunca a la justicia, y se repetirían porque, en total, si no pasó nada, no me interesa, esto es nuevo, así que es muy importante. Yo recuerdo siempre a Osvaldo Bayer, escritor, tan luchador, y a la misma Noemí Labrune, que tiene escritos muy buenos donde dice que cuando crearon la figura del desaparecido es porque no les bastó con que estuvieran detenidos legalmente en una celda, donde los pudiera visitar la familia y donde se pudiera contar quiénes eran esos hijos, esa muchachita, ese joven, que seguro tenían ideas políticas y soñaban con otro modelo social, de manera que los juicios sirvieron también para eso, para difundir que acá hubo terrorismo de Estado, que hubo un plan sistemático, que se detenía a la gente, como en el caso de Graciela Romero, embarazada de cinco meses en Cutral Co, a su marido Raúl, y dejaron abandonada a su otra hijita, Adrianita, de dos años, en la vereda, se la dieron a un vecino y le dijeron “agarrá, críala y calláte la boca, porque si no te venimos a buscar a vos”, bueno, Graciela Romero es una de las mujeres sobre las que trabajé, una chica joven que fue llevada embarazada de La Escuelita de Neuquén, sobrevivientes la vieron en La Escuelita de Bahía Blanca, se suponía que ese hijo nació en abril del 77 y fue dado en adopción, y como siempre las abuelas, junto con Adrianita, que hoy es Adriana, madre, se sumó a Abuelas para buscar a su hermano y a todos los bebés, que todavía quedan más de 300 con identidad robada, y en el caso del hijo de Graciela Romero, gracias a esas luchas, apareció el nieto 140, que es el varón que nosotros consideramos patagónico, el hijo de Graciela Romero.
- ¿Cómo se vive esta conmemoración, los 50 años, en este contexto, donde hay un gobierno nacional con discursos negacionistas y que de alguna manera relativicen lo que ocurrió en esa etapa?
- Bueno, tremendo, Por supuesto que no es nada fácil, porque han pasado muchos años, hay generaciones que no lo vivieron y hubo en algunos periodos de la historia argentina que recibieron versiones diferentes, pero acá hubo planes. Lo que quiero resaltar, aunque parezca redundante, es que son planes sistemáticos, planes organizados.No podría este gobierno que quiere imponer a sangre y fuego un modelo económico liberal, porque es más que negacionismo, es casi la resignificación de un fascismo. Porque acá se busca la creación del enemigo, del otro que piensa distinto, para imponer qué. El presidente junto a su gabinete viaja a Estados Unidos, más de 15 veces. Y acá, mientras tanto se inundó Tucumán, a la gente se le perdió todo lo que tenía, los muebles, la heladera, la caja de fotos de la familia. Y esta gente del gabinete viajando por el mundo en los mejores hoteles, buscando plata, y como dice el vocero Manuel Adorni “deslomándose” con su esposa usando nuestro dinero. Pero claro, hay una necesidad de la creación del enemigo.Entonces puede ser, como dije, el kirchnerista, el peronista, el zurdo. Y esto, desde lo humano, es muy desgarrante. Pensar esto, que mientras un pueblo se muere de hambre, se le niega al Garrahan el presupuesto, las universidades se vacían, castigan a los viejos, a los jubilados, por pedir aumentos. Para 50, 100, 200 jubilados, les mandan mil policías. Es una crueldad inexplicable.
- ¿Cree que es similar a lo que pasó en su momento, en dictadura, de crear un enemigo?
- Sí, eso es. No tienen otra manera de convencer a la población. Además, con esos discursos mentirosos de que no hay inflación, cuando la gente no llega ni a mitad de mes, que no hay desocupación, y nosotros sabemos que acá en Neuquén hay más de 500 personas en situación de calle, y en Argentina la cifra es tremenda. Hoy también se trata de insultar al que piensa distinto y no me asustan los calificativos ni las palabrotas, porque yo vivo entre la gente, no vivo en una isla. Pero evidentemente se trata de un plan sistemático, no es un estado de ánimo del presidente de la Nación y su gabinete, es un plan sistemático de buscar y crear un enemigo político e ideológico, como puede ser el peronismo, el kirchnerismo, las políticas nacionales y populares, en fin, puede ser la izquierda, porque nosotros no tendríamos susto ni ningún problema en discutir, en consensuar, en discrepar con quien sostiene un modelo liberal económico o uno de izquierda o socialista, pero se trata de enriquecernos con el pensamiento distinto, discutir a veces acaloradamente también, pero no en este plan sistemático de crear al enemigo, insultarlo sin ningún límite, con esta crueldad, en fin, eso es.
- ¿Y qué consecuencias cree que pueden tener esos discursos de odio, negacionistas, en las nuevas generaciones?
- Yo creo que aprovecharon un momento en que los modelos comunicacionales fueron variando.Entonces han aprovechado inteligentemente. No vamos a creer que el presidente, además de medio payasito, showman, que va a cantar rock al Movistar Arena, mientras para los inundados de Bahía Blanca no hay plata para que salgan del temporal que vivieron hace unos años. Bueno, no vamos a creer que es producto de él.Seguimos, por suerte, en conexión con historiadores, investigadores de Argentina y la Universidad del Comahue. La Universidad Pública que ha aportado sobre esto análisis, estudios muy serios, muy sacrificados de cómo se van creando las condiciones necesarias para que una población juvenil pueda ir teniendo una versión equivocada. Pero nosotros somos optimistas, históricamente optimistas, con esperanza.La esperanza del verbo esperanzar, no la de sentarte a que los demás te resuelvan. Somos optimistas de que hay una juventud que piensa, que no la van a engañar. Siempre, en la historia argentina, como la de nuestro valle, de nuestra hermosa Neuquén, yo soy fanática, soy una octogenaria neuquina, nací acá y tengo un respeto por el pueblo neuquino, porque más temprano que tarde encuentra como los ríos, el surco.
- ¿Una reflexión sobre el rol que ha tenido y que tiene actualmente la APDH que usted integra?
- Bueno, la APDH es un organismo necesario, tiene 50 años de existencia. Creada por Don Jaime de Nevares, seguimos viviendo en situación de calle, porque no tiene local propio, no tiene compromisos con ningún partido político, no tiene compromisos partidarios, no quiere decir que sus componentes no tengamos ideas. Y ha sido importante, porque cuando se producen estas situaciones golpistas, genocidas, se desbandan las organizaciones sindicales, sociales, y la APDH fue a cubrir ese vacío, para recibir a los familiares, para abrazarlos, para contenerlos y para después ayudarlos. Así que creemos que la historia de la APDH, desde ese abrazo, de aquel abrazo tremendo, recién producido el golpe, después fue todo un proceso de investigación, de acompañamiento, de pelear por que haya juicios, porque haya justicia. Y fue incorporando en esta defensa de derechos muchos más, no solo a la vida, a la justicia, sino a la defensa del medio ambiente, la contaminación, la defensa del agua dulce, bueno, en fin, las comunidades mapuches de las que hemos ayudado, pero hemos aprendido tanto, porque ellos nos dijeron, mira acá hubo un solo genocidio, con distintas caras, antes fue el general Roca, ahora fue Videla. Así que también hay intercambios culturales muy positivos.
- ¿Y cuáles son los desafíos hoy, los principales desafíos en materia de Derechos Humanos?
- Y bueno, siguen siendo los mismos, la verdad, es de permitir que los pueblos expresen, elijan sus caminos, elijan los modelos en los que desean vivir, puedan discutirlos, consensuar, pelearse, pero dentro de un plano donde no sea necesario buscar la muerte y el aniquilamiento del que piensa distinto, sino poder ir construyendo una sociedad más solidaria, la que deseamos los que ya estamos viejos y la que deseamos para nuestros hijos, para nuestros nietos. Creo que la función es esa, la de ir viendo cómo dejamos o minimizamos la violencia en el accionar, en el discurso, como para entender que la vida es tan finita, sea para compartir, en definitiva, vivir bien.
- ¿Es importante seguir hablando de Memoria, Verdad y Justicia?
- Así es. En eso seguimos levantando esas consignas, memoria, verdad y justicia, hasta los últimos minutos de nuestra vida, porque creemos que está siendo tomado por las nuevas generaciones, la prensa misma ha reflejado las nuevas formas también de resistencia, la de bordar pañuelos, la de hacer miles de bordados con los nombres de cada uno.Esta marcha del 24 en la Argentina, como en la Neuquén, va a ser altamente participativa y emotiva, y va a ser también una muestra de que acá no hay olvido, no hay olvido.
- ¿Cree que va a ser masiva como todos los años la marcha por el 24 acá en Neuquén?
- Claro, sí, sí.Ojalá, como siempre. Van a participar en todo el país, va a ser masiva, masiva, y va a ser una respuesta organizada en estos casos. Y Neuquén también, como siempre. Neuquén tiene una historia que se la ganó, el título de la capital de los Derechos humanos es porque el pueblo lucha por los derechos humanos, no porque haya tantas políticas direccionadas en ese sentido. Pero va a ser una gran marcha en Neuquén. Ojalá que todos participen, no solo por el número, para que sea masiva, sino porque además nos encontramos en esos espacios, nos miramos las caras, nos damos fuerzas, y sentimos que, al fin y al cabo, amamos la vida y buscamos lo mismo, Una manera de ser felices con nuestros hijos, con nuestros nietos, porque ¿qué otra cosa queremos los seres humanos que una vida linda?.
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