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Entrevistas
01/03/2026

Kelly Olmos

“Quise dejar un llamado a mis compañeros a seguir luchando”

“Quise dejar un llamado a mis compañeros a seguir luchando” | VA CON FIRMA. Un plus sobre la información.

Después de la polémica desatada por su intervención en el Congreso, la diputada peronista y ex ministra de Trabajo habla de lo sucedido durante el tratamiento de la reforma laboral, advierte que lo primero que debería hacer el próximo gobierno es derogarla y llama al peronismo a construir una nueva mayoría que le permita volver a gobernar.

Daniel Giarone

La diputada Kelly Olmos (Unión por la Patria) protagonizó uno de los momentos más originales del debate sobre la reforma laboral en el Congreso de la Nación cuando, al final de su intervención, recuperó un popular cántico de los años de proscripción del peronismo.

Olmos, con el mismo énfasis de sus años de militancia juvenil, sorprendió a sus pares al entonar: “Oligarca caballero, prototipo del negrero, que explotaste al obrero sin tenerle compasión. Ha sonado la campana, anunciando un nuevo día, para el pueblo que veía, en Perón, su salvación ¡Perón, Perón!”.

El hecho, banalizado por algunos medios de comunicación que lo situaron como una excentricidad más “de los diputados de la Nación”, encarnó sin embargo un fuerte valor simbólico: los derechos laborales, la justicia social y el rol del Estado, lejos de estar perimidos, vuelven a ocupar un lugar en el debate público.

“Tomé esos versos de la resistencia peronista porque, además de identificar a quienes promovieron esta ley, personajes que adhieren a una concepción de suma explotación de los trabajadores, de algún modo convoca a la lucha, a no bajar los brazos”, contó Olmos a Va Con Firma.

La legisladora, quien fue ministra de Trabajo en el último año de gobierno de Alberto Fernández y secretaria de Asuntos Municipales de la Nación entre 2007 y 2011, analizó además el impacto que tendrá la reforma laboral (aprobada el viernes por el Senado), el papel de los gobernadores que desde el peronismo acompañaron la iniciativa, y el derrotero de la principal fuerza de oposición hacia las elecciones presidenciales del año próximo.

El impacto de la reforma

- El presidente Javier Milei tendrá la reforma laboral que viene impulsando desde que llegó a la Casa Rosada ¿Qué impacto puede tener la nueva ley entre los trabajadores?

- Esta ley significa un retroceso enorme. En todo su articulado no tiene un renglón a favor de los trabajadores. Lo que hace, sistemáticamente, es reducir derechos y capacidad de negociación. Compromete, además, al sistema jubilatorio. Es decir, el impacto que va a tener no afecta únicamente el presente de quienes trabajan sino también su futuro.

- Según cifras difundidas por el Partido Justicialista la cantidad de trabajadores formales se redujo enmás de 290.000 en dos años y la informalidad laboral pasó de 41,4% a 43,3% ¿Qué cree que pasará de ahora en más?

- La nueva ley institucionaliza una precariedad que vemos cotidianamente y que es creciente en el universo laboral y productivo. Esto supone una perspectiva muy peligrosa para la Argentina, que es un país con un entramado industrial que está en riesgo, en virtud del proyecto que lleva adelante el gobierno nacional, destinado a primarizar completamente el sistema económico.

- En su discurso en la Cámara de Diputados apuntó contra la disolución del ministerio de Trabajo y el traspaso de funciones a una secretaría conducida por un abogado vinculado al sector empresarial¿Por qué considera paradigmático este aspecto de la reforma?

- Por dos cuestiones. Primero, porque cuando uno desjerarquiza un área, la debilita en el sistema de decisiones. Eso es objetivo. Usted habrá visto que bajo el eufemismo de capital humano concentraron una cantidad de áreas que, evidentemente, para el gobierno no son prioritarias, aunque desde el punto de vista del desarrollo de una Nación lo son, como el trabajo, la educación y el desarrollo humano. Pero no es solo esto, sino que pusieron como responsable del área a alguien (Julio Cordero) totalmente identificado con la patronal.

- Inclinaron la cancha…

- Es que no pusieron a alguien, digamos, equidistante o que va a impulsar un equilibrio entre trabajadores y empresarios, sino lisa y llanamente a alguien que considera, como en su momento dijo (Mauricio) Macri, que el salario es un costo y que, en tanto tal, tiene que ser el mínimo posible. Entonces, lo que estamos viendo, es el avance de la flexibilización laboral, que el gobierno denominó modernización en un eufemismo increíble, rayano con el cinismo. Todo esto no es otra cosa que aquella regla patronal de subordinación de los intereses de los trabajadores a la maximización de la ganancia empresarial.

- Usted terminó su intervención en la sesión donde se trató la reforma con un cántico de la resistencia peronista ¿Nos puede hacer un comentario sobre lo que sucedió?

- Yo no quise que mis palabras, que tomaron cinco minutos, no solo los versos finales, dejaran una sensación de derrota. Porque en la vida que una ha llevado adelante, hubo etapas de retroceso, como esta, y otras donde el pueblo recuperó derechos, pudo avanzar y construir dignidad. Entonces, quise dejar un llamado épico a mis compañeros a seguir luchando.

- ¿Cree que lo consiguió?

- Tomé esos versos de la resistencia peronista, que además de identificar a quienes promovieron esta ley, personajes que adhieren a una concepción de suma explotación de los trabajadores, de algún modo convoca a la lucha, a no bajar los brazos. Ese fue el objetivo y así lo tomaron la mayoría de mis compañeros. Por eso tuvo un nivel de reacción muy positivo. Dentro del peronismo, fundamentalmente. A tal punto, que el gobierno se vio obligado a responder, cosa que a mí no me pasa habitualmente.

El país que tenemos

- El Congreso va acompañar al gobierno en proyectos muy controvertidos, como el Régimen Penal Juvenil, que baja la edad de imputabilidad de los 16 a 14 años, la modificación de la ley de Glaciares o la propia reforma laboral (ambas iniciativas fueron aprobadas el viernes en el Senado) ¿En qué medida esto da cuenta del país en que vivimos?

- El de Milei es un proyecto desbastador. La reforma laboral, precariza y empobrece al conjunto de la población. El nuevo Régimen Penal Juvenil lo que hace es empujar, tempranamente, como carne de cañón, al mismo sector que es precarizado. Y además, pretenden que seamos testigos mudos de un proceso de saqueo de los recursos naturales, contribuyendo a poner en riesgo la supervivencia general de la humanidad, negándose a preservar un recurso tan valioso como el agua.

- Muchas de esas iniciativas son acompañadas por legisladores que responden a gobernadores peronistas. Incluso tres senadores, que responden a esos mismos mandatarios, dejaron el bloque de Unión por la Patria en el Senado ¿Qué reflexión le merece?

- Lamentablemente, en etapas como la actual, se impone muchas veces un alto grado de mezquindad. Evidentemente hay dirigentes que miran, desde mi humilde punto de vista, con un lente de cortísimo plazo, que se apoya exclusivamente en la Tesorería de su administración, y no perciben con toda claridad que están apoyando políticas que van a generar muchísimo empobrecimiento en su propia población.

- Algunos de esos gobernadores argumentan que tienen que sobrevivir, que pagar los sueldos, mantener la infraestructura…

- Pero no todo se resuelve así. Aunque entiendo lo que ocurre en esta etapa, donde la Nación se ha corrido de muchas de sus responsabilidades, como los bienes públicos que debería financiar transfiriendo a las provincias los recursos que la legislación impuso, como por ejemplo el incentivo docente o programas como Remediar o el que le daba medicamentos gratuitos a los jubilados. Todo eso impacta en el territorio, no solo en la Tesorería de una gobernación. Pero, en momentos como este, se imponen criterios mezquinos y sucede lo que hemos visto, la idea de sobrevivir en el corto plazo. Ahora, con el apoyo a la reforma laboral, esto ha significado respaldar una decisión que va en contra de la columna vertebral de nuestra concepción política y doctrinaria.

- En este contexto, ¿cómo observa usted al peronismo? ¿qué posibilidades ve de alcanzar la unidad de todos los sectores que enfrentan el proyecto libertario y, al mismo tiempo, plantear un proyecto de país que convoque de nuevo a las mayorías?

- Creo que hay un proceso deliberativo producto de la derrota electoral, pero veo también un peronismo con mucha vigencia desde el punto de vista de su concepción, y con mucho valor por sus cuadros, a lo largo y ancho de la Argentina. Lo que se necesita es encarnarlo en un proyecto político, en una coalición de gobierno que sea mayoritaria y permita retomar al gobierno en el próximo turno electoral.

- ¿Usted ve posible que esto ocurra, teniendo en cuenta que las elecciones presidenciales son el año que viene?

-Sí, totalmente. Y estoy trabajando para eso. Siento que es absolutamente posible, pero no hay que dejarse tentar con ser una minoría intensa, donde uno se consuela con pensar que tiene la verdad. Lo importante no es solo tener la verdad, sino poder construir, a partir de esa verdad, una mayoría electoral.

La justicia social y el debate global

- Lo que usted plantea supone consensuar un programa y elaborar una propuesta que dé respuesta a los problemas más acuciantes de los argentinos ¿Cuáles son los requisitos para que esto ocurra, más allá de los necesarios acuerdos internos?

- El diseño de un proyecto estratégico, sin duda. Debemos identificar, claramente, la recuperación de la capacidad de generar valor en la economía argentina y que ese valor se traduzca en una política social inclusiva. Yo diría que, el primer concepto, es que esta ley laboral es lo primero que tenemos que derogar en caso de volver al gobierno, porque es totalmente inversa a la posibilidad de que el pueblo argentino recupere derechos y que su bienestar se transforme en una plataforma para el desarrollo de la Argentina.

- ¿Recuperar la idea de que la suerte de uno va unida a la de todos?

- Usted vio que yo en mi exposición identifique, claramente, el bienestar del pueblo con el desarrollo de la Argentina. Es decir, no hay trayecto histórico del país donde al pueblo le haya ido mal y a la Argentina bien.

- La preocupación por la justicia social no parece ser exclusiva de nuestro país. En distintos foros globales se está volviendo a discutir sobre la desigualdad, la pobreza, el modelo de desarrollo ¿Qué puede aportar el peronismo a ese debate?

- Recientemente en Davos, Oxfam, que expone su informe sobre distribución de la riqueza, manifestó que estamos en un nivel inédito de concentración económica y polarización social. Hay 14 personas en el mundo que concentran el mismo patrimonio que la mitad de la humanidad más humilde. Y eso no lleva a ningún resultado favorable a los pueblos en general. Por el contrario, es como dejar librado el destino de la humanidad a la capacidad de concentrar, a la codicia. Eso afecta, incluso, el crecimiento desde el punto de vista económico.

- ¿Desde que marco político-filosófico se puede pensar un futuro diferente?

- La doctrina peronista, que es una doctrina que se apoya en la idea de la justicia social, en la idea de la dignidad del ser humano, pasa a ser una referencia ineludible en relación al mundo que uno desea construir. Que no es este, el de la economía del descarte, que denunciaba el Papa Francisco.

29/07/2016

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