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Jorge Taiana mantiene un tono apacible pero firme, riguroso. Acaba de hacer un alto en las reuniones de Comisión de la Cámara de Diputados, que integra desde el 10 de diciembre último, para dialogar con
. Esta vez no lo convoca la reforma laboral, sino el escenario internacional que analiza y conoce muy bien, tras su labor como canciller (2003-2010) y ministro de Defensa (2021-2023).
“Estados Unidos inició un proceso de repliegue estratégico… pero lo hace como algunos boxeadores, pegando”, asegura el actual diputado de Fuerza Patria para introducir los alcances del Acuerdo Comercial que el gobierno de Donald Trump acaba de firmar con el de Javier Milei, y al que considera una expresión de la política estadounidense para la región.
Como también lo fue la enigmática visita de una aeronave militar a Ushuaia. “El avión, sin dudas, tuvo que ver con la participación de Estados Unidos en la riqueza de Tierra del Fuego y con un proceso de valorización del Atlántico Sur. Los nódulos que están en el fondo marino y son riquísimos en minerales, las comunicaciones ligadas a las posiciones satelitales y la Antártida, tienen una importancia cada vez mayor, que el gobierno nacional está descuidando”, detalla.
Todo esto en un escenario mundial que dominado “por la tensión y la guerra”, “que es lo que sucede cuando hay varias potencias en disputa”. El ex canciller advierte que “vivimos una transformación tecnológica y económica que crea gigantes tecnológicos, inteligencia artificial, robótica y una serie de sectores con gran dinamismo, que afectan la vida, la comunicación, los mecanismos de defensa de los países, todo”. Y que, de un modo u otro, definirán el futuro de la humanidad.
Un acuerdo a medida
- Argentina acaba de suscribir un acuerdo comercial con Estados Unidos que el gobierno de Javier Milei considera histórico y como un paso fundamental para la llegada de inversiones ¿Cuál es su mirada?
- Si bien se trata de un Acuerdo Marco de Comercio e Inversión (TIFA, sus siglas en inglés), que los Estados Unidos firman con distintos países, más que un convenio parece una rendición incondicional de un país al otro. Mientras la Argentina asume compromisos en más de 100 puntos, los Estados Unidos lo hacen por el 10 % de esta cantidad. Es decir, que contiene un desequilibrio extraordinario.
- ¿Qué significa el acuerdo en términos económicos?
-Estados Unidos logra que entren sin aranceles una serie de productos. Fundamentalmente, automóviles y maquinaria de distinto tipo y, por otro lado, la producción de laboratorios y productos químicos y medicinales. Logran, además, que se eliminen todos los mecanismos que hay en la Argentina para habilitar la importación. Esto significa que, si Estados Unidos aprueba un producto, nuestro país da por válida esa aprobación. Esto puede tener consecuencias sanitarias y también sobre los recursos para arancelarios de protección a la industria nacional.
- ¿Se hace más evidente la diferencia con el acuerdo firmado entre el Mercosur y la Unión Europea?
- Se ve más claro en la industria automotriz, donde el acuerdo con los europeos establece un proceso de caída de aranceles a lo largo de 5, 10 y 15 años. Los aranceles argentinos, que son del 35 %, desaparecerían en 15 años, mientras que con los Estados Unidos, la importación y exportación de autos será sin aranceles 60 días después de la firma del acuerdo.
- ¿Qué sucede con la exportación de carne a los Estados Unidos?
- Se menciona que Estados Unidos acepta 80000 toneladas adicionales de carne vacuna para la producción de hamburguesas, que sumadas a las 20000 que ya aceptaba, supone exportaciones por 100000 toneladas. Lo que es una cifra importante. Sin embargo, a China el año pasado le exportamos 700000 toneladas, que este año redujeron a 505000. El problema es que las 100000 toneladas no están en el Acuerdo con los Estados Unidos sino que se habilitan mediante una orden presidencial, un decreto. Entonces, mientras nosotros tenemos que pasar el acuerdo por el Congreso, dándole continuidad y solidez, ellos no. Trump hoy quiere bajar el precio de la hamburguesa de cara a las elecciones de noviembre próximo y dicta este decreto, pero mañana puede volver atrás.
Todo acuerdo es político
- ¿Cómo se traduce el desequilibrio que usted describe en términos políticos?
- El acuerdo le da a los Estados Unidos competencias que no son propias del comercio ni de las inversiones sino dela soberanía, la política exterior y la seguridad nacional. Por ejemplo, Argentina se compromete a no comprar productos que Estados Unidos considere que fueron elaborados con trabajo esclavo. Esto es, si determinan que China tiene trabajo esclavo no podés comprarle a China. Y se toman otras atribuciones. Argentina no puede comprar material adelantado tecnológicamente, 5G o 6G para las comunicaciones, a países que Estados Unidos no considere libres. Y lo mismo sucede con el uranio enriquecido para uso medicinal. Y también: si Estados Unidos adopta una medida fronteriza, u otro tipo de acción comercial relevante, para proteger su economía o seguridad nacional, Argentina deberá adoptar una medida de efecto similar cuando sea apropiado.
- En este contexto, el 25 de enero llegó a Ushuaia un avión de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos con funcionarios y congresistas de ese país, que también viajó a Neuquén, sin que se informe de manera clara el motivo de la visita ¿A qué atribuye esa situación?
- El avión que fue a Ushuaia, y también a Vaca Muerta, transportó a representantes de la Comisión de Energía del Congreso de los Estados Unidos. No hubo una explicación oficial de lo que hicieron allí, apenas un comunicado del embajador. Pudo haber varios motivos. Uno de ellos, es que por allí entran los caños que sacan gas y petróleo de la plataforma marítima. Respecto al debate en torno al puerto, no hay nada específico, salvo la mención anterior de Milei de ofrecer una base conjunta. Algo que es muy diferente a la base integrada, que sí estaba en construcción, y que el gobierno nacional paralizó, pero destinada a las tres fuerzas armadas argentinas, sin incluir a ningún estado extranjero, como es tradición en nuestro país.
- El viaje generó muchas preguntas debido a que se trata de un área estratégica, relevante desde el punto de vista geopolítico…
- Es que tenemos que ser conscientes de que en el siglo XXI, el Atlántico Sur, los 4000 y pico de kilómetros de costa argentina, las islas Malvinas, Georgias y Sandwich del Sur, y el resto de las islas, al igual que el sector Antártico y el paso interoceánico, poseen una relevancia estratégica cada vez mayor. Así como Groenlandia importa no solo por los pasos sino por el hielo y los minerales, la Antártida también, ya que tiene entre el 60 y 70 % del agua dulce del mundo, como así también minerales.
- ¿Trump mira Groenlandia pero también a la Argentina?
- Por supuesto. Resulta grosera la parálisis de la Argentina en la Antártida, como así también la sordina que el gobierno le ha puesto al reclamo de Malvinas. El avión sin duda tuvo que ver con la participación de Estados Unidos en la riqueza de Tierra del Fuego y con este proceso de valorización del Atlántico Sur. Los nódulos que están en el fondo marino y son riquísimos en minerales, las comunicaciones ligadas a las posiciones satelitales y la Antártida, tienen una importancia cada vez mayor, que el gobierno nacional está descuidando.
El mundo que viene
- Estados Unidos secuestró un presidente y amenazó con intervenir militarmente en América Latina, pero también en Groenlandia, que forma parte de Europa, con quien mantiene una alianza histórica, ¿qué alternativas hay frente al actual estado de cosas?
- Coincido con lo que dijo Lula en el Foro Económico Internacional América Latina y el Caribe de Panamá. Estamos enfrentando una situación de fragmentación que es muy mala, cuando la realidad requiere lo opuesto. Los intentos de Estados Unidos de borrar todo mecanismo de acuerdo, de legislación internacional y de multilateralismo no se puede enfrentar individualmente sino en común, buscando acuerdos y asociaciones.
- Estamos en un período de quiebre, de reordenamiento de las relaciones entre los países al ritmo de la correlación de fuerza entre las potencias mundiales, ¿Qué escenario visualiza?
- Pasamos la guerra fría a la unipolaridad norteamericana y de allí a la multipolaridad, que es política pero también económica y técnica. Vivimos una transformación tecnológica y económica que crea gigantes tecnológicos, inteligencia artificial, robótica y una serie de sectores con gran dinamismo, que afectan la vida, la comunicación, los mecanismos de defensa de los países, todo. En ese escenario va a haber tensión y va a haber guerras, que es lo que sucede cuando hay varias potencias en disputa.
- Algo que tiene antecedentes traumáticos para la humanidad…
- Basta ver el final del siglo XIX, con el reparto del mundo en Berlín entre las potencias imperiales y como eso termina en la Primera Guerra Mundial. Cuando esta terminó, en 1918, desaparecieron cuatro imperios: el Otomano, el Astro-húngaro, el Alemán y el Ruso. Hoy estamos en una época de incertidumbre, en el marco de una enorme revolución tecnológica, y con modificaciones en las relaciones de poder.
- ¿Donald Trump es quien aparece como más decido a precipitar definiciones enese proceso?
- Estados Unidos inició un proceso de repliegue estratégico. Retira tropas de varios países, alienta a que los europeos encabecen el gasto y la organización de la OTAN, promueve que Japón abandone su política anti-militarista y se vuelva una potencia militar, etc. Ahora, ese repliegue, donde Estados Unidos dice yo solo no puedo dominar el mundo, lo hace como algunos boxeadores, pegando. Un día ataca Somalía, otro bombardea Nigeria, al siguiente amenaza a Irán. Pero dónde se repliega: hacia el propio Estados Unidos y a controlar, de una manera mucho más estricta y efectiva, a los países de América latina. Y ahí entra todo, desde llamar golfo de América al golfo de México hasta la agresión a Venezuela y el secuestro de Maduro.
- Esta situación parece tener también un gran impacto interno en los Estados Unidos, con una conflictividad creciente en las calles…
- Si uno lee el documento Estrategia de Seguridad Nacional 2025, publicado por la Casa Blanca en diciembre del año pasado,plantea lo que decíamos del repliegue pero también algo novedoso: el enemigo interno. Se vuelve a la teoría del enemigo interno que se usaba en los años 60 y 70 para América Latina, pero ahora también fronteras adentro. Y están actuando en consecuencia. Lo ocurrido en Minnesota es parte de ese proceso. Pero están enfrentando una resistencia interna muy grande. Lo acabamos de ver en el Super Bowl. Lo que hizo Bad Bunny, desde un punto de vista político y cultural, es una vuelta de página. Dijo: Nosotros estamos acá para quedarnos. América somos todos, desde Chile hasta Canadá.
- Tal vez como pocas veces antes, ¿el futuro puede empezar a definirse a partir de la situación social y política de los Estados Unidos?
- Los estadounidenses van a tener un rol muy importante para frenar a Trump. Están siendo una referencia muy clara. De hecho el oficialismo está perdiendo las elecciones donde estas se realizan y eso complica a los republicanos. En noviembre hay elecciones de medio término y pueden perder la mayoría que tienen en el Capitolio. Ese es el gran temor de Trump. Creo también que muchas de las cosas tan insensatas que está haciendo, tanto dentro como fuera de los Estados Unidos, están vinculadas a los archivos del caso Epstein(a principios de año se desclasificaron por ley millones de documentos), que llegan a él de muchas maneras.
La Argentina y sus alternativas
- ¿Qué pasa en la Argentina en términos de alternativas, a la posibilidad de colocarse en otra posición frente al mundo que está describiendo? ¿Considera un avance la anunciada unidad en el peronismo?
- La unidad del peronismo es un elemento necesario pero no suficiente para garantizar un proyecto alternativo, para convencer a la población de que otra Argentina es posible. Hoy tenemos a un gobierno con un fuerte apoyo del poder real, aún con los conflictos que pueda tener con Paolo Rocca, por ejemplo.
- ¿El apoyo del denominado círculo rojo se mantiene?
- Milei les prometió terminar con la Argentina social, con las transformaciones que hizo Perón. Por eso quieren destruir la ley laboral, los mecanismos de protección social y de la industria; por eso no tienen problemas con que desaparezcan las pequeñas y medianas empresas. Dicen que tenemos que parecernos a Perú, un país maravilloso, pero donde el 80 % de la población trabaja de manera informal. Solo tiene minería, un poco de petróleo y cierta exportación de alimentos a los Estados Unidos.
- ¿Cómo se construye el proyecto alternativo que mencionaba?
- Tenemos que construir alternativas de manera amplia y pensando en las enormes transformaciones que nos atraviesan. Creo que el peronismo es una buena respuesta frente a ellas. El concepto de justicia social, que este gobierno sataniza, está presente en la principales reuniones mundiales cuando se discute sobre la disparidad de ingresos y la desigualdad, que están entre los temas que hoy preocupan al mundo. Respecto al cambio climático, por ejemplo, el peronismo también tiene respuestas.
- ¿Hay espacio para plantear a la sociedad otra forma de organización, nuevas maneras de vincularse con el otro y con el mundo?
- El concepto de comunidad organizada es una buena respuesta al enfrentamiento tradicional entre el capital y el trabajo. Ahora, todo eso hay que transformarlo en políticas creíbles y realizables. Por eso la unidad es un punto mínimo. Tenemos que desarrollar una propuesta de futuro, de construcción de país que incorpore todos estos cambios.
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