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Con el Congreso vallado en cuatro cuadras a la redonda, con solo un acceso en la esquina de las calles Riobamba y Bartolomé Mitre, con camiones de Gendarmería y Policía Federal, con un estricto control de ingresos y egresos, en un clima que replicaba el accionar de un ejército de ocupación, se realizó la Audiencia Pública para debatir el proyecto de ley que pretende modificar la Ley de Protección de Glaciares.
Arbitrariamente los diputados Nicolas Mayoral, presidente de la Comisión de Asuntos Constitucionales y José Peluc, presidente de la comisión de Recursos Naturales y Ambiente Humano, se ocuparon de desvirtuar todo el sentido de la consulta pública. Acotaron la duración a dos días, restringiendo brutalmente la cantidad de participantes, acortaron el tiempo de exposición de 5 a 4 minutos, permitieron que hablaran personas que no estaban inscriptas, principalmente vinculados a compañías o intereses mineros, no dejaron que hubiera público presente, alegando que el espacio no era adecuado, todas acciones dispuestas para que la audiencia se convirtiera en un adefesio formal que les permita avanzar con el tratamiento de la ley. Pese a todo eso la audiencia demostró el profundo interés social en la protección del agua y de los glaciares. Miles de personas de todo el país buscaron involucrarse activamente, logrando instalar el tema en la agenda pública.


Marcelo Arteaga fue el primero en hablar. “Nos están faltando el respeto, esto no es una audiencia pública, están haciendo esto para cubrirse. Vengo del Sur, de Comodoro Rivadavia, donde buscando agua encontraron petróleo. Hoy tenemos un pasivo ambiental insalvable, hay deslizamientos de tierras, nos dejaron los arroyos contaminados. A la minería solo la vemos pasar, nadie del pueblo trabaja en las mineras, solo dejan hambre y destrucción.
Destruir los glaciares es destruir nuestras reservas de agua. Acá hay gente que está negociando con nuestro futuro, con nuestras vidas”. Arrancó suave, comentó alguien cuando Arteaga concluyó con su testimonio.
Las tensiones en la sala se fueron dando a lo largo de la Audiencia por la cantidad de arbitrariedades y la actitud irrespetuosa de varios diputados de la oposición que sentados en las sillas de adelante se dedicaron a hostigar a los disertantes.


Marta Maffei, histórica dirigente del gremio docente, como diputada en 2007 fue la autora de la actual ley de Protección de Glaciares, manifestó su rechazo a la audiencia pública a la que calificó de aberración por la forma en que se estaba desarrollando. Cuando los legisladores de LLA la interrumpieron porque se pasaba del tiempo, les respondió efusivamente: “voy a seguir porque ustedes se van a tomar todo el tiempo para votar en contra del pueblo, no tienen la menor idea de lo que es la minería a cielo abierto, no lo saben, deja el agua contaminada en forma irreversible, el ácido sulfúrico no se va más. El cesio, el radón, uranio y metales pesados que se esparcen en los glaciares los deja inservibles para siempre”.


Rolando Flores, “Moro”, de la organización Resistencia Diaguita de Andalgalá, Catamarca planteó el carácter fraudulento de la audiencia en la que el 90% se expresó en contra de una ley que caracteriza como una ley exigida por las empresas. “Lo que nos queda es seguir luchando desde cada lugar, donde se llevan adelante estos emprendimientos y resistir hasta que nos saquemos de encima este gobierno entreguista y vendepatria, que al único Dios que reconocen es al capitalismo.”



Enrique Viale, de la Asociación de Abogados Ambientalistas, apuntó directamente a una cuestión crítica, “¿Ustedes saben que hay una senadora de Salta que no representa a sus provincias sino a las mineras, que es asesora de Río Tinto, una de las empresas más beneficiadas por esta reforma?
La estamos denunciando por incompatibilidad y averiguación de cohecho. ¿cuántos diputados son proveedores mineros?, ¿Ud, Peluc, no tiene relaciones con proveedores mineros? Les están entregando el agua, los vamos a denunciar públicamente, no pueden destruir los glaciares.”
En tanto Flavia Brofoni, activista ambiental, autora de varios libros, dice: “Toda la jornada estuvo teñida de desorganización y una chicana absoluta, para acceder al recinto tenias que pasar por siete controles de seguridad, un despliegue ridículo, personas anotadas a las que no dejaban acceder, redujeron el tiempo de exposición a último momento. Los representantes de San Juan y las cámaras mineras que hablaron y no estaban inscriptos se manifestaron a favor, el resto de los expositores se manifestó en contra, desde las cuestiones técnicas, hasta la imposibilidad de continuar con actividades humanas por la falta de agua. Los facilitadores del encuentro, Mayoral y Peluc desconocían el reglamento. Los que estábamos en la mesa para exponer teníamos enfrente, a un metro y medio a los diputados del oficialismo que no dejaban de provocar, de burlarse, a mi explícitamente Karen Reichardt me dijo que me tomara una pastillita. Nos agredían gratuitamente. Convierten todo en un panel de un programa de chismes, muy berreta. Nunca vi estos niveles de ignorancia ni falta de disciplina parlamentaria y hace mucho que me dedico a seguir el tratamiento de leyes ambientales. Fue muy trucho el proceso, denunciamos a esta audiencia como fraudulenta”.


El oficialismo como respuesta a la avalancha de inscriptos, en lugar de ampliar el tiempo y espacio para desarrollar la Audiencia en un ámbito adecuado como podría haber sido el Auditorio del Congreso, incorporó modalidades de participación que no se encontraban contempladas en la reglamentación original, como el envío de videos o la presentación de ponencias. Hubo 80 videos y 2600 escritos presentados.
Gustavo Koenig, sociólogo e investigador de temas de Defensa Nacional hizo una presentación por escrito donde plantea con preocupación en un texto que lo que lo que se está obviando en el debate es la Soberanía Nacional. “Los posibles conflictos interprovinciales por el uso del agua y por el aprovechamiento de distintos recursos en Zonas de Seguridad de Frontera podría debilitar nuestra soberanía. El acaparamiento de grandes cantidades de hectáreas por parte de empresas extranjeras vinculadas a estrategias geopolíticas foráneas podría poner en riesgo el ingreso a zonas estratégicas en un contexto de guerra. Las Provincias argentinas podrían plantear la autodeterminación y balcanizaciónde hecho al estar ellas mismas facultadas a organizar y diseñar las fronteras nacionales.
Sin más repito mí solicitud de que la modificación de la ley de glaciares sea tratada por la Comisión de Defensa Nacional de la Cámara de Diputados” dice en su presentación escrita.

Marta Maffei, días después de realizada la audiencia hace una evaluación de lo sucedido: “la audiencia tenía como objetivo escuchar la voz del pueblo. Tuvieron que hacerla porque quedaban muy expuestos a que se rechace la reforma, entonces dijeron hagamos un simulacro, vengan todos y seguramente no esperaban este aluvión. Cuando presentamos la ley en 2007 estuvimos un año escuchando técnicos, comunidades, todo lo que estuviera vinculado al tema. Aquí no consultaron a nadie, este es un proyecto realizado por las mineras que tiene como único objetivo autorizar a las provincias para que ellas decidan que se puede hacer con los glaciares sin importar si están protegidos o no. En un contexto desfavorable y hostil se realizó la audiencia en la que participamos destacando la irregularidad, de ninguna manera legitimándola y reservándonos el derecho a impugnarla en la Justicia. Pese a todo eso, lo que sucedió es maravilloso en varios aspectos. Mucha gente se expresó, trajo lo que tenía en su corazón, contó lo que pasa cuando se queda sin agua. Tuvieron que meter de contrabando a personas favorables a la reforma, gente del gobierno, de las mineras. Manipularon todo lo que pudieron. De la audiencia me queda la impresión que nos ayudó estar ahí reunidos, escucharnos y conocer la gravedad que atraviesan muchos lugares.
Nos enseñó a ver la calaña de los diputados que tenemos. Se reían mientras hablábamos, se burlaban de las personas que no tenían una oratoria fluida, situaciones muy agraviantes. Nos ayudó a ver quienes son nuestros representantes. No pretendo que los legisladores sean expertos en todos los temas pero mínimamente tienen que tener la obligación de estar informados. Se comportan como verdaderos ignorantes. Es doloroso corroborar lo que son. Ahí se entiende porque la gente ha dejado de creer en la política, porque a veces no quiere ir a votar, porque no les cree, porque piensa que detrás de los discursos hay negocios, ahí vimos corroborada la sospecha social de esas inconductas.
La audiencia fue todo eso, fue una farsa y fue la posibilidad de expresarnos. Fue una herramienta que utilizamos para salir a difundir el problema. Se generó un interés, se demostró que no somos “ambientalistas idiotas” como nos califica el Presidente.
Este debe ser un récord mundial en interés por participar. No se como vamos a revertir esto, pero el Gobierno retrocedió y cambió de estrategia luego de la Audiencia y empieza a dudar si le dan los números en el Congreso. Tiene una significancia política trascendente”, enfatizó Maffei.
En referencia al cambio de estrategia del Gobierno a la que se refiere Maffei, luego de la audiencia, el Gobierno en lugar de avanzar con el tratamiento en Diputados, resolvió convocar a los gobernadores de las provincias mineras y la oposición reclama que de esas reuniones también participen especialistas que quedaron fuera de la audiencia, lo que abre un nuevo panorama y deja en evidencia que cuando hay una oposición consistente no le resulta tan fácil al Gobierno llevar adelante sus planes.

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