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Columnistas
27/09/2026

La amenaza del desordenamiento territorial

La amenaza del desordenamiento territorial | VA CON FIRMA. Un plus sobre la información.

Está muy presente cuando alguien festeja alegremente que hoy la ciudad de Neuquén “es la niña mimada de los grandes actores del mercado inmobiliario y los operadores políticos”.

Luis Grisolía

Si observamos la asimétrica concentración poblacional urbana de la Confluencia,cada día resulta más claro que el ordenamiento territorialademás de ser una ciencia específica, permanece casi ignorada por la mayoría de los afectados, a consecuencia de que los poderosos la mantienen lo más oculta posible, en defensa de sus propios intereses, previendo que a alguien se le ocurra ponerla en práctica en el buen sentido de la palabra y el mundo empiece a organizarse construyendo colectivamente escenarios amables, equilibrados, equitativos y propicios al buen vivir.

Recordemos que el ordenamiento del territorio y en particular la estructuración del sistema de los asentamientos humanos, expresan físicamente en el espacio la forma en que se desarrollan las fuerzas productivas y las relaciones de intercambio de las formaciones sociales.

Claro que, si hoy la principal potencia del mundo está presidida justamente por un magnate inmobiliario, no es casual que se manipulen interesadamente los sistemas de asentamientos humanos, para ponerlos al servicio de los poderosos, en detrimento de las relaciones de producción e intercambio de nuestras formaciones sociales.

Pero ¿Cómo puede ser que hayamos llegado hasta aquí?: La historia nos demuestra que la modalidad de ocupación de los territorios fundamenta el poderío político-económico en todos los tiempos; por eso, proponemos recordar algunos ejemplos significativos de ordenamiento territorial, dispersos en el planeta y desconectados entre sí, pero que pueden ilustrarnos muy bien sobre el tema:

En la escala planetaria, allá por 1453, el Imperio romano sufrió un durísimo desorden territorial geoeconómico con la caída de su capital oriental Constantinopla a manos del Imperio otomano que fundó allí Estambul. Consecuentemente el imperio romano fue expulsado hacia el oeste europeo, hasta que 39 años después, no tuvo más remedio que pedirle a Cristóbal Colón que descubra América para apropiar nuevos territorios y recuperar el poder imperial perdido, reordenando territorialmente sus dominios.

Mucho más cerca del presente y bajando al plano continental, recordemos el equilibrio geográfico productivo que produjeron las reformas agraria y urbana de Cuba revolucionaria, ordenando territorialmente el país, y controlando el tamaño de su capital La Habana, adorada por los yanquis de Miami como el mejor casino prostibulario del planeta.

Veinte años después, en sentido totalmente opuesto, la república de El Salvador terminaba su guerra civil de los 80, con una intervención militar norteamericana que bombardeó criminalmente todo el interior rural del país, destruyendo las infraestructuras y economías regionales. Con ese injusto ordenamiento territorialguerrerista impuesto, la población aterrorizada se concentró en la capital San Salvador, condenándose hasta hoy a vivir en la narco violencia urbana, como aterrorizada mano de obra de las empresas yanquis que vinieron a instalarse, usando los mismos barcos que se llevaron los marines de vuelta a casa.

Aterrizando en nuestra provincia, han estado festejando en estos días, que “la ciudad de Neuquén es la niña mimada de los grandes actores del mercado inmobiliario y los operadores políticos de los grupos económicos internacionales nacionales y locales”, mientras se caen las economías regionales, bajolos efectos de un desordenamiento territorial bastante problemático.

Todo este tiempo, el capitalismo internacional confecciona nuestros mapas políticos y económicos, instalando conurbaciones urbanas, compactando y tercerizando la población, forzando éxodos campo-ciudad, degradando ciudades y pueblos para debilitar sus capacidades productivas regionales y ordenar los territorioscon el único objetivo de favorecer a las grandes fortunas, que instalan sus centrales en los principales nodos urbanos.

Mientras tanto, los equipos técnicos profesionales del ordenamiento territorial miran para otro lado, debilitando las normativas locales para apuntalar el desmedido crecimiento urbano, hasta el punto que se desactivan las prestigiadas direcciones de “desarrollo urbano”, no solo como fenómenos institucionales, sino para instalar nuevas formas del sentido común, nuevas expresiones culturales y científicas incluyendo un nuevo lenguaje y modalidades políticas para sostener un desigual esquema territorial.

Las frecuentes consecuencias son el daño medioambiental, el uso irracional de los recursos naturales y humanos y la degradación territorial, urbana y del hábitat; pero por sobre todos estos factores, importa el daño a las estructuras institucionales y los modelos socio productivos que han sostenido y dado coherencia a este modelo de convivencia regional territorialmente desordenado.

Vamos a tener que juntarnos y aplicar, de la mejor manera posible, herramientas del futuro para superar en tiempo y forma, los cambios de la matriz productiva, propiciando un territorio ordenado más equilibrado y equitativo.

Nuestro objetivo es un nuevo ordenamiento territorial, a partir de acuerdos y acciones transversales entre estado y sociedad, implementando la ocupación ordenada y el uso sostenible del territorio, con medidas que regulen y promocionen la localización equilibrada de población y todas sus actividades económicas y sociales, para lograr un desarrollo que prevea las potencialidades y limitaciones derivadas de los criterios ambientales, económicos, socioculturales, institucionales y geopolíticos. El principal desafío de ese futuro ordenamiento territorial, será mantener y mejorar la calidad de vida de la población, fomentar la integración social y procurar el buen uso y aprovechamiento de los recursos naturales y culturales.

Para así construir colectivamente escenarios amables, equilibrados, equitativos y propicios al buen vivir, habrá que convenir las metas más apropiadas, ya que se aproxima la oportunidad para dedicarnos a ordenar el territorio, empezando por acordar las mejores tácticas.

Somos conscientes que hablamos un idioma inentendible, porque está tan deformada la cosa que la primera tarea será convocarnos y reunirnos todos los sectores de la comunidad: institucionales, del pensamiento, la educación, del trabajo y la industria y todo el tercer sector en pleno, para aclarar y acordar las mejores ideas y estrategias reparadoras del actual desordenamiento territorial, desarrollando las fuerzas productivas y las relaciones de intercambio de nuestras formaciones sociales.

El camino es situarnos propositivamente hacia un mejor ordenamiento territorial, teniendo en claro dónde está el enemigo y quienes son los amigos. Respaldarnos en nosotros mismos, afianzando lazos fraternales y respetando las diferencias sin forzar a nadie a pensar distinto.

29/07/2016

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