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El temario político/mediático de cortísimo plazo en Argentina está dominado en estos días por las andanzas del cleptómano Manuel Adorni, jefe de gabinete de ministros de la Nación.
(La Real Academia Española, RAE, define a la “cleptomanía” como la “propensión morbosa al hurto”. La noción refiere en sentido amplio a toda forma de robo o apropiación de bienes ajenos. De allí se deriva otro término, “cleptocracia”, cuyo significado es descripto por esa misma institución de estudios lingüísticos como “sistema de gobierno en el que prima el interés por el enriquecimiento propio a costa de los bienes públicos”. Ver diccionario de la RAE).
A la par de los asuntos que conforman el mencionado temario de cortísimo plazo, transcurren infinitos hechos, situaciones y procesos que también son importantes o determinantes para la vida colectiva y también personal, familiar, generacional, etcétera, de una gran parte de la población, aunque no estén visibilizados por los medios de comunicación y las redes socio-digitales.
De vez en cuando irrumpen en la escena pública fenómenos surgidos de las profundidades de la sociedad pero que nadie sabía de su existencia, o al menos nadie -aunque siempre puede haber alguna excepción- conocía su magnitud.
El tributo popular al Indio Solari comenzó en la misma mañana en que se anunció su muerte, el viernes 5 de junio. Alcanzó su expresión más visible y multitudinaria en los funerales realizados en Parque Domínico, en el partido (distrito) de Avellaneda (en el Área Metropolitana de Buenos Aires, AMBA), desde la mañana/mediodía del domingo 7 hasta la madrugada del lunes 8.
Pero en realidad ese tributo estuvo constituido por innumerables acontecimientos colectivos en calles y plazas de ciudades y localidades de todas las provincias. Además del reflejo/traducción de los mismos sentimientos en los mensajes de millones de usuarias/os de redes en cualquier lugar del país y del exterior, y asimismo en (también) millones y millones de comunicaciones privadas entre las personas.
Despedida digna que no fue casual
Los probables significados de semejante suceso histórico, nacido de los vínculos amorosos -y emocionales en general- entre el ídolo rockero y gran parte de la población, son ahora motivo de reflexiones en todos los niveles sociales, y objeto de estudios y análisis por parte de investigadoras/es y pensadoras/es de la sociedad.
En lo inmediato, y desde el punto de vista de la observación política, se pueden destacar dos tipos de reacciones, contrapuestas entre sí, por parte de autoridades públicas y dirigencias representativas frente al deceso del ídolo rockero.
Por una parte existió la negativa del gobierno de ultraderecha encabezado por Javier Milei para canalizar organizadamente la demanda social de una despedida pública, y la ineptitud absoluta para hacerlo, sumada a la violencia represiva -la misma que aplica semanalmente contra grupos de jubilados/as- por parte del gobierno reaccionario porteño de Jorge Macri, que en las primeras horas del duelo popular agredió con la Policía a personas que manifestaban sus sentimientos en Plaza de Mayo.
Por otro lado, en un sentido exactamente inverso, y a partir del respeto a los deseos y decisiones de la familia del músico fallecido, en actitud colaborativa con ese núcleo familiar y otros allegados, se hicieron cargo de la situación el diputado Máximo Kirchner -amigo personal de Solari-, el gobierno bonaerense liderado por Axel Kicillof, y el municipio de Avellaneda conducido por el intendente Jorge Ferraresi.
Esta puntualización de nombres y funciones no es un mero “chisme” político o alabanza innecesaria hacia ciertas figuras públicas, sino el señalamiento de un dato fundamental de la realidad: el velatorio del Indio Solari se desarrolló en condiciones de dignidad para la memoria de quien acababa de morir y para la multitud que fue a despedirlo, gracias a la decisión y capacidad de gestión de responsables políticos que organizaron el funeral.
El mérito de que reinara la paz aún cuando las/los participantes sumaban centenares de miles -quizás un millón, si se tienen en cuenta las estimaciones más difundidas-, y cuando además el clima se ponía adverso, es en primer lugar un mérito de todas y cada una de esas personas dolientes que fueron hasta allí con el propósito de expresar tristeza y gratitud.
Pero no fue un resultado casual. La creación de condiciones propicias para generar ese ánimo multitudinario pacífico, paciente para esperar su momento, comprensivo de las dificultades y respetuoso del dolor propio y de sus semejantes, estuvo a cargo de representantes políticos que junto a familiares del artista supieron gestionar el inmenso desafío.
(El tema ha sido abordado en medios y redes durante los días recientes. Un ejemplo es el comentario, con información precisa, publicado en el portal El Destape y firmado por la periodista Noelia Barral Grigera, con el título “Todo se dio bien: un operativo impecable que reconcilia al peronismo”. Nota del 09/06/26).
Poderes judiciales corrompidos y antidemocráticos
En la semana recién transcurrida, una fecha en el calendario cobró un valor político sobresaliente. Fue el miércoles (10/06), cuando se cumplió un año desde que Cristina Kirchner fue sometida a arresto en su domicilio, como consecuencia de un fallo judicial en el cual también se dispuso en su contra la prohibición para desempeñar cargos públicos.
La detención y proscripción de quien fuera elegida dos veces presidenta de la Nación, y en otra ocasión vicepresidenta, y que además es titular del consejo nacional del Partido Justicialista (PJ), forma parte de los métodos antidemocráticos que desde hace más de una década y media reemplazan en toda América Latina a las dictaduras del siglo pasado.
El primer caso tuvo lugar en Honduras en junio de 2009, cuando una conspiración golpista avalada por la Corte Suprema de Justicia derrocó al presidente Manuel Zelaya. El mandatario fue secuestrado, detenido y trasladado al exterior, y reemplazado por el presidente del Congreso, todo con el respaldo del más poderoso tribunal del país.
(En aquel tiempo hubo una declaración específica al respecto emitida por el Relator Especial de Naciones Unidas sobre la independencia de jueces y abogados, Leandro Despouy. Pueden recuperarse los principales conceptos en un breve texto publicado entonces por “Noticias ONU”, agencia informativa dependiente del máximo organismo intrnacional. Nota del 10/07/2009).
Desde entonces, las corporaciones judiciales corrompidas han perseguido con acusaciones de delitos inventados y simulacros de juicio -con la sentencia resuelta de antemano- para eliminar de la vida política soberana a líderes/lideresas populares de diferentes países.
Con características específicas en cada caso, pero siempre con el rasgo distintivo de impedirle el ejercicio de poderes democráticos a dirigentes que cuestionan a las oligarquías locales y a la estrategia de dominación de Estados Unidos, han sido/son víctimas entre otros/as -además de Cristina y del hondureño Zelaya- el brasileño Lula Da Silva, el ecuatoriano Rafael Correa, el paraguayo Fernando Lugo, el peruano Pedro Castillo y el colombiano Gustavo Petro (quien está finalizando su mandato y también fue/es objeto del asedio judicial).
(Hace casi tres años
publicó un análisis de la estrategia persecutoria contra estos referentes políticos. Fue un comentario titulado “América Latina: Cómo sacar del juego a líderes populares”. Nota del 13/08/2023).
En Argentina la primera víctima de la guerra sucia judicial no fue la ex presidenta Fernández de Kirchner ni ningún/na otro/a dirigente que ocupara o hubiere ocupado cargos nacionales, sino una lideresa de las luchas sociales y políticas en la provincia de Jujuy: Milagro Sala. La referente popular fue tomada como prisionera por los poderes antidemocráticos hace más de diez años, en enero de 2016, y sometida a diversos simulacros de juicio para darle apariencia de “legalidad” a su encierro y proscripción.
A lo largo del tiempo ha habido muy poca conciencia en las dirigencias y militancias del peronismo y demás fuerzas populares, y -en consecuencia- menos aún en el conjunto de la ciudadanía, sobre la función antidemocrática que cumplen en esta etapa histórica las fracciones dominantes del Poder Judicial.
Por fuera del entorno más cercano a la conductora del kirchnerismo, el cual ha estado sosteniendo el reclamo resumido en la consigna “Cristina Libre”, en la semana reciente algunos/as otros/as dirigentes dieron señales de haber empezado a espabilar.
(En un compendio de informaciones publicadas por Página 12, se accede a una reseña de los posicionamientos más destacados al cumplirse un año del arresto y proscripción de la ex mandataria nacional, y de las muestras de apoyo popular frente al domicilio donde está detenida. Nota del 10/06/26).
Trasfondo geopolíltico del fútbol
En nuestro país y en la mayor parte del mundo, durante varias semanas las sociedades estarán atravesadas por el campeonato mundial de fútbol que empezó a disputarse en ciudades de México, Canadá y Estados Unidos. La final está prevista para el 19 de julio.
El pueblo futbolero argentino, constituido por una abrumadora mayoría de la población total, vive partido a partido con el entusiasmo propio que genera el acontecimiento y con la esperanza de que el equipo liderado por Lionel Messi consiga un resultado glorioso como el de Qatar 2022.
Pero dejando de lado los aspectos deportivos en sí, este Mundial refleja un estado de las relaciones internacionales cuyo rasgo distintivo es la estrategia violenta del gobierno de Donald Trump para potenciar el dominio de EE.UU. sobre gran parte de las naciones.
Ese trasfondo geopolítico con repercusiones a nivel planetario, provoca hechos aberrantes en la propia dinámica futbolística.
Como se ha venido informando, la selección de Irán no puede competir en igualdad de condiciones con el resto de los equipos, sino que es perjudicada por la imposición dictatorial de entrar y salir de territorio estadounidense en ocasión de cada partido. Está obligada a viajar todas las veces a México y alojarse en este país. Lo hace en la ciudad de Tijuana. (Detalles, en artículodel diario argentino La Nación, nota del 06/06/26).
En otro hecho también muy difundido en los últimos días, demostrativo del poderío imperial de Estados Unidos contrario a cualquier razón deportiva, ha sido la negativa a permitir el trabajo del árbitro Omar Abdulkadir Artán, ciudadano de Somalia y el primer referí de esa nacionalidad que iba a arbitrar en un Mundial. Con la excusa de problemas en la verificación de sus antecedentes, no lo dejaron ingresar y se tuvo que volver a su país. (Reporte de la cadena informativa France-24, informe del 09/06/26).
La gigantesca estructura de negocios organizada por la FIFA (Federación Internacional de Fútbol Asociado), aliada en esta ocasión nada menos que al imperio más grande de la historia de la humanidad, establece en los hechos la impunidad contenida en la expresión “Siga, siga”.
El dato que simboliza las aberraciones políticas de este Mundial más qué ningún otro, es que Trump será el encargado de premiar a los ganadores.
(Ese aspecto fue señalado por el periodista y ex futbolista argentino José Luis Lanao, radicado en España desde hace cuatro décadas. Era jugador de Vélez en 1979 y fue integrante del seleccionado juvenil campeón del mundo ese año en Japón, cuando empezó a brillar la estrella de Diego Maradona. Por un problema físico, Lanao tuvo que retirarse del fútbol siendo muy joven, luego de jugar en equipos españoles tras aquel certamen en suelo japonés. Días atrás, en una de sus habituales columnas en el diario Página 12, propuso “interpelarnos si es moralmente ético que el Mundial se juegue en un país que bombardea ciudades y mata niños. Resulta cuanto menos aberrante que un genocida sea uno de los protagonistas del mayor espectáculo popular del planeta”. El texto se titula “El genocida que entregará la Copa del Mundo”. Nota del 04/06/26).
Comenzado el Mundial 2026 en América del Norte, las personas del pueblo en general -al menos las mayorías futboleras argentinas- ejercen/ejercemos el derecho a la alegría y al disfrute. Pero ello no impide reflexionar sobre otras implicancias de un acontecimiento contaminado por intereses que van mucho más allá del deporte en sí mismo.
Porque lo que ocurre en las canchas y lo que a partir de allí se proyecta hacia la vida social en todo el mundo, está influido por disputas geopolíticas donde la gente común de cualquier país no es espectadora, como en los partidos, sino víctima de poderes imperialistas que agreden a la condición humana.
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