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Columnistas
31/05/2026

Personajes ficticios

Personajes ficticios | VA CON FIRMA. Un plus sobre la información.

Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia. Esta frase aclaratoria la vemos al comienzo de una película, serie o telenovela, aunque debería aparecer presidiendo los sucesos de estos días.

Luis Grisolía

Nada mejor que mirar detenidamente lo que está pasando con los gobiernos de nuestros países para entender correctamente el rumbo de la historia sudamericana que se viene.

La triste historieta argentina nos recuerda que tras el ballotage de noviembre/2023, cumplido el triunfo de Milei, el primero en felicitarlo fue el embajador yanqui Marc Stanley, siguiendo instrucciones del comando Sur. Una semana después, el presidente electo viajó a Nueva York y Washington en un avión privado “alquilado" por Paolo Rocca y el empresario Gerardo Werthein (futuro embajador argentino en Estados Unidos) acompañado por Luis "Toto" Caputo, Nicolás Posse, Karina Milei y el embajador yanqui Marc Stanley.

Dos años después, el 8 de noviembre de 2025, Rodrigo Paz asumía la presidencia de Bolivia poniendo fin a dos décadas de hegemonía del Movimiento al Socialismo, prometiendo apertura de mercados y formidables reformas liberales. Al día siguiente, copiando a Milei, viajó a Washington para recibir las órdenes y el libreto del FMI, reeditando un triste acto de sumisión continental.

Más allá de sus mentiras preelectorales, ambos subordinados comparten la misma filosofía: acabar con los subsidios, instalar ajustes, reducir la presión tributaria a los más ricos de la sociedad, cargar tintas sobre el resto de la población y, sobre todo, atarse al rumbo del carro explotador del imperialismo yanqui en decadencia.

Hoy Rodrigo Paz agradece la ayuda de Milei en medio de la crisis boliviana, contando que ambos gobiernos coordinaron un puente aéreo para abastecer regiones aisladas por las protestas y los cortes de rutas en Bolivia. Paz aborda sin disimulo la política exterior que implementa desde que asumió el cargo, destacando su intención de mantener relaciones pragmáticas con gobiernos afines a Donald Trump.

Desde inicios de mayo, obreros, campesinos, maestros, indígenas y transportistas bloquearon varias carreteras para exigir aumentos salariales, estabilización de la economía, no privatización de empresas e incluso la renuncia del mandatario centroderechista, quien por su parte agradeció a su homólogo de Argentina, el envío de aviones para el traslado de alimentos: “Mi más profundo agradecimiento al presidente Milei por el invaluable apoyo brindado a Bolivia con el envío de dos aviones Hércules para asistencia humanitaria”. Milei le responde que “Argentina acompaña al pueblo boliviano y respalda a sus autoridades democráticamente electas frente a quienes buscan desestabilizar y obstaculizar el camino de la libertad y el progreso.”

Pero el asunto principal es que el Comando Sur de Estados Unidos vive una transformación significativa en los últimos meses, porque está montando una nueva frontera del poder de Washington en América Latina.

Aunque a simple vista parezca una reconfiguración burocrática, responde en realidad a las prioridades yanquis para América Latina, expresadas en el Escudo de las Américas, acuerdo informal de Donald Trump con 12 presidentes de la región, siguiendo rigurosamente el nuevo lema de su Departamento de Guerra: “Paz a través de la Fuerza”.

Así, la Casa Blanca rediseña la geopolítica hemisférica trazando una línea clara, con dos matices:

 

  • de un lado, los gobiernos que considera aliados y fiables;
  • del otro, los que quedan fuera de ese círculo de confianza y pasan a ser vistos con suspicacia.

 

Es un cambio, donde el poder militar ya no es un actor secundario, por lo cual el Ejército de Estados Unidos creó en diciembre pasado el Comando del Hemisferio Occidental (West-Hemcom), que unifica las decisiones del Comando Norte y el Comando Sur bajo un solo mando.

Además, se redefinió el rol del Whinsec (Instituto del Hemisferio Occidental para la Cooperación en Seguridad, que hace dos décadas había reemplazado a la siniestra Escuela de las Américas), organismo que de ahora en adelante dejará de ser netamente académico para alinearse con las operaciones del nuevo mando unificado del Ejército.

Justo, antes de la Cumbre del Escudo de las Américas en Doral (Florida) en marzo de 2026, los ministros de defensa de 17 países de la región firmaron con el Secretario de Guerra Pete Hegseth, una declaración conjunta de seguridad comprometiéndose a coordinar acciones contra sus enemigos (en teoría carteles del narcotráfico y organizaciones criminales) que operan en el hemisferio. Este documento, busca crear una coalición respaldada por Estados Unidos subrayando la importancia de la cooperación entre gobiernos “con intereses mutuos” y dejando bien claro que yanquilandia invertirá más fondos en programas de ayuda militar para América Latina, incluyendo inteligencia, entrenamientos e intercambios con las fuerzas militares latinoamericanas.

Tratan así de cambiar la cultura militar, como expresa el “secretario de Guerra" de Trump: Pete Hegseth, (en su discurso en Doral) reflexionando que “el Comando Sur estuvo dominado durante demasiado tiempo por abogados, trabajadores sociales y oenegés, orientados por los derechos humanos, que ahora no son un tema tan importante, ya que los EE.UU. buscan impartir y compartir rumbos sobre la letalidad militar, sin importar para nada los derechos humanos ya que sus mensajes son considerados bastante tóxicos”.

Justamente, en estos días se desarrollan operativos militares combinados en la base naval Puerto Belgrano, en la Séptima Brigada Aérea de Buenos Aires y en la Guarnición Militar Córdoba, aprobados por decreto 264/2026 que recomienda: «desde la Defensa Nacional, participar del Ejercicio DagaAtlántica 2026mejorando la interoperabilidad e integración doctrinal, fortaleciendo nuestra capacidad de operar en escenarios combinados, defendiendo espacios de jurisdicción nacional y áreas de interés estratégico, y además ayudando a estandarizar procedimientos operativos, facilitando la participación de las Fuerzas Armadas argentinas en futuras operaciones multinacionales».

Cerramos sintetizando lo comentado, con las elocuentes palabras del profesor investigador de asuntos latinoamericanos en el Instituto de Estudios Estratégicos del Colegio de Guerra del Ejército de los Estados Unidos: Robert Evan Ellis:

Se destaca una coalición de voluntarios con un pragmatismo que no pone tanta atención en la calidad de la gobernanza, en la corrupción o en los récords de derechos humanos, sino en quién está dispuesto a colaborar con los Estados Unidos”.

29/07/2016

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