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A comienzos de esta semana que termina me crucé con un posteo, en la red social X, del investigador y analista de medios de comunicación Martín Becerra, en el que recomendaba la lectura de un reciente informe elaborado por la organización MediaJustice sobre la “captura” de los medios de comunicación en los Estados Unidos, por parte de los grandes grupos tecnológicos.
MediaJustice se conformó en 2001 como una “coalición de responsabilidad mediática” liderada por miembros de la comunidad negra que luchan contra los prejuicios racistas de los medios. Según anuncia en su portal, “MediaJustice crea poder para desafiar la forma en que las corporaciones y los gobiernos utilizan los medios y la tecnología para dar forma a nuestro futuro colectivo”.
Así que tras seguir la sugerencia de Martín Becerra, me pareció importante compartir con los lectores una apretada síntesis de lo que se plantea como una estrategia de control que comenzará a expandirse e, indefectiblemente, llegará a nuestras costas.
El avance de la propiedad tecnológica sobre los medios
En su informe, MediaJustice señala que el panorama de los medios de comunicación en los Estados Unidos está experimentando una transformación crítica: la captura del sistema por parte de una élite de oligarcas tecnológicos. Este fenómeno no es accidental, sino el resultado de tres estrategias interconectadas: la adquisición directade empresas de medios tradicionales, la creación de una dependencia financiera a través de fondos y asociaciones de Inteligencia Artificial (IA), y el control absoluto de las plataformas donde se distribuye la información.
Los puntos clave identificados incluyen:
Adquisiciones por rescate: Los oligarcas tecnológicos, con reservas de efectivo que superan el PIB de naciones enteras, están comprando conglomerados de medios que se encuentran sumergidos en deudas. El precio de este rescate financiero es el control editorial absoluto.
Larry Ellison como nueva figura dominante: A través de Paramount Skydance y Oracle, la familia Ellison está consolidando un imperio que incluye a CBS News, el control del algoritmo de TikTok para 170 millones de usuarios en EE.UU., y una oferta por CNN en el marco de una arremetida por quedarse con Warner Bros. Discovery.
Asociaciones con la IA y las “nuevas tabacaleras”: Las salas de redacción dependen ahora de acuerdos de licencia de contenido con empresas de IA para sobrevivir, lo que inhibe la cobertura crítica sobre la industria tecnológica, de manera similar a como la publicidad tabacalera silenció las críticas de salud en el siglo XX.
Impacto en las políticas contra la segregación racial: La consolidación de medios elimina las voces de las comunidades de color. La reducción de costos y los cambios en las líneas editoriales suelen priorizar narrativas de derecha y eliminar la cobertura sobre racismo sistémico, inmigración y brutalidad policial.
En la última década, el control de los medios ha pasado de las empresas de telecomunicaciones a los oligarcas de Silicon Valley. Este cambio redefine quién decide qué es noticia y qué perspectivas son legítimas.
Las adquisiciones no son meras inversiones financieras, sino herramientas de “poder blando”. Los casos más destacados incluyen:

Dependencia financiera y el auge de la IA
La industria tecnológica ha construido una estructura de dependencia que hace que las salas de prensa sean vulnerables a la presión corporativa. Google y Meta han inyectado millones en subvenciones directas a medios. Sin embargo, este patrocinio tiene un costo:
Veto a la legislación: Cuando California intentó gravar a las grandes tecnológicas para financiar el periodismo local, Google bloqueó las noticias en su buscador y Meta amenazó con lo mismo. El resultado fue un acuerdo voluntario de 250 millones de dólares que Google controla y que ya ha comenzado a reducir.
Vulnerabilidad local: Los medios que sirven a comunidades negras, latinas e indígenas operan con márgenes mínimos, lo cual los convierte en los más dependientes de estos fondos y en los más propensos a la autocensura.
Casi todos los editores importantes han firmado acuerdos de licencia de contenido con empresas de IA para compensar la caída de ingresos por publicidad. News Corp firmó un acuerdo de 250 millones con OpenAI. Amazon ha firmado acuerdos con The New York Times, Hearst y Condé Nast.
Estos acuerdos vinculan los ingresos de los periódicos al crecimiento de la industria de la IA, la misma industria que deberían cubrir -informativamente- de manera crítica. Mientras tanto, los medios comunitarios o que apuntan a sectores sociales minoritarios no tienen bibliotecas de contenido lo suficientemente grandes como para atraer estos acuerdos, sufriendo la pérdida de tráfico web sin recibir compensación alguna.
El control de la distribución es el "punto de estrangulamiento" final. En 2025, las redes sociales superaron por primera vez a la televisión como la principal fuente de noticias en EE.UU. La brecha de escala entre las plataformas tecnológicas y los medios tradicionales es significativa:
Facebook: 3.070 millones de usuarios mensuales (3 veces más alcance que todos los medios principales combinados).
Instagram y WhatsApp: 3.000 millones cada uno.
TikTok: 1.990 millones de usuarios.
En contraste, CNN recibe solo 441 millones de visitas mensuales en su sitio web.
Por otra parte, el informe destaca que los "AI Overviews" de Google, es decir los resúmenes automáticos generados por la inteligencia artificial que aparecen en la parte superior de las búsquedas, han reducido el tráfico hacia los sitios web de los editores en un 25%. El 92% de los usuarios no hace clic en la fuente original tras ver el resumen de IA. Así, los medios estarían perdiendo aproximadamente 1,870 millones de dólares anuales debido a la absorción de ingresos publicitarios por parte de Google y Facebook.
Mark Zuckerberg eliminó la verificación de hechos (fact-checking) en Meta alegando "sesgo político". Elon Musk ha suspendido a periodistas críticos en X. Larry Ellison, a través de Oracle, controla ahora los datos y el algoritmo de TikTok, donde usuarios ya reportan la supresión de contenido crítico sobre inmigración y vigilancia.
Es el control, estúpido
Reseña MediaJustice, en su informe, que históricamente las comunidades no blancas han tenido que luchar para contar sus propias historias. Desde Freedom’s Journal en 1827, pasando por el activismo de Ida B. Wells, el control de la narrativa ha sido fundamental para la supervivencia política.
La captura actual por parte de los oligarcas tecnológicos representa una amenaza existencial para estos movimientos, porque los mismos multimillonarios que venden herramientas de vigilancia a agencias gubernamentales -como la tristemente célebre ICE (Immigration and Custome Enforcement), es decir el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas que Donald Trump utiliza para perseguir a migrantes- ahora son dueños de los canales que deberían reportar sobre el impacto de esas herramientas; sus algoritmos de "engagement"(enganche) priorizan el odio, invisibilizando las luchas por la justicia social y consolidando un poder total sobre los discursos que circulan en las sociedades.
En definitiva, el informe pretende revelar que la captura mediática contemporánea no representa un simple fenómeno de concentración económica, sino una reconfiguración estructural liderada por oligarcas tecnológicos que han fusionado la infraestructura física de la vigilancia con el control absoluto del relato público. A través de una estrategia tripartita que abarca la adquisición directa de medios históricos —como CBS, CNN y el Washington Post—, la creación de una dependencia financiera mediante acuerdos de IA y el dominio de las plataformas de distribución, estos actores han transformado la información en una extensión de sus intereses corporativos. Este ecosistema permite que figuras como Larry Ellison o Jeff Bezos no solo dicten líneas editoriales bajo lógicas de mercado y sesgos ideológicos, sino que también neutralicen la capacidad de fiscalización de la prensa sobre sus propias industrias, las cuales suelen operar mediante la extracción de recursos y la vigilancia.
Para los medios de comunicación verdaderamente independientes de los grandes intereses económicos, este escenario constituye una amenaza existencial que profundiza siglos de exclusión y distorsión narrativa. La erosión del periodismo comprometido con la profesión, sumada a algoritmos de "engagement" que priorizan el odio sobre el análisis, y resúmenes de IA que asfixian el tráfico web, resulta en un bloqueo informativo alevosamente perjudicial para una gran masa de la población que debería conocer las grandes transformaciones que se están produciendo a nivel global y que determinarán su vida y la de sus hijos.
MediaJusticeconcluye que la justicia mediática es hoy indisociable de la lucha por los derechos civiles y económicos; y que recuperar la autonomía sobre el relato es el único camino para evitar un futuro diseñado exclusivamente por quienes poseen los servidores y controlan las historias que circulan en ellos.
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