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Entrevistas
05/04/2026

Claudio Chapodnikof

“Malvinas fue el último crimen de la dictadura”

“Malvinas fue el último crimen de la dictadura” | VA CON FIRMA. Un plus sobre la información.

Veterano de la guerra como soldado, hoy tiene una lectura crítica del gobierno militar. Rechaza la desmalvinización de Milei y a su intento de meternos en la guerra contra Irán, “Estados Unidos fue aliado de Inglaterra en las islas”, dice.

Marcelo Castro

“Malvinas fue el último crimen de la dictadura militar”, reflexiona Claudio “Chapo” Chapodnikof, incorporado en 1982 como soldado conscripto y enviado a las islas sin ninguna instrucción. Y agrega: “fue una dictadura cruenta, fueron ladrones, asesinos, robaron bebés” y para ese entonces iba en picada”.

Chapodnikof nació en José C. Paz, provincia de Buenos Aires y hasta los 19 años vivió en Derqui, partido de Pilar.

En febrero de 1982 fue convocado al servicio militar obligatorio –luego abolido tras el asesinato del soldado Omar Carrasco en el cuartel de Zapala-. Se incorporó al Batallón de Ingenieros de Campo de Mayo y dos meses después, sin ninguna instrucción militar, fue llevado a Malvinas.

Tuvo como objetivo colocar minas en un amplio territorio de las islas desde el 12 de abril en que pisó suelo malvinense. Allí estuvo en la línea de combate hasta el 14 de junio, día de la rendición. Por una semana fue prisionero de los ingleses y regresó al continente en la más absoluta clandestinidad.

“De todo lo que pasó allá, nadie habla nada” les ordenó un superior antes de abandonarlos a su suerte.

Chapodnikof recuerda, en la charla con Va Con Firma, a sus compañeros muertos, a los estaqueados y torturados por suboficiales u oficiales, y luego confinados al ostracismo y al olvido.

El “Chapo” vino a vivir a Neuquén en septiembre de 1982 y entre el 8 de noviembre de ese año y hasta el 2019 trabajó en la cooperativa CALF.

-¿Cómo te encontró el 2 de abril de 1982 y cómo fue esa convocatoria para ir a Malvinas?

-Para esa fecha recién me había incorporado al servicio militar, fue en febrero, porque pedí prórroga para finalizar el colegio secundario. Con escasos dos meses de incorporados, el 2 de abril se produce la recuperación de Malvinas. No teníamos preparación, fue todo bastante improvisado; y así fuimos a Malvinas.

-¿Ustedes sabían adonde iban?

-Sabíamos porque nosotros fuimos el 12 de abril a Malvinas. Durante ese período del 2 al 12 se empieza a hablar de que estaba la posibilidad de fuésemos porque Galtieri había sido director de la Escuela de Ingenieros de Campo de Mayo donde yo estaba. Hubo un período de incertidumbre hasta que el viernes 9 nos dieron un rato para que fuésemos a despedir a la familia y al día siguiente teníamos que estar nuevamente en Campo de Mayo para irnos a Malvinas. Ahí ya teníamos la certeza, por eso nos dieron autorización para despedirnos de nuestras familias.

-¿Qué tareas les habían asignado en Malvinas?

-Estuvimos en las islas. Éramos una compañía de Combate 601 y la misión nuestra era la de minar campos, hacer trincheras para otras compañías, y puentes. Con nosotros fue gente de Vialidad que llevaba máquinas viales y abrían caminos. Básicamente era eso lo que hacíamos. Trabajábamos desde que aparecía el sol hasta que oscurecía en esa tarea de minar campos.

-¿Cómo era la relación de ustedes, colimbas rasos, con sus superiores?

-Nosotros estábamos haciendo el servicio militar y nos decían, y nos remarcaban, que éramos la lacra de la sociedad, claramente no nos querían. Era un ejército preparado para otra cosa. En ese entonces estaba la doctrina de la seguridad nacional que era combatir contra un enemigo que era el pueblo, y nosotros éramos civiles. Entonces no nos trataban bien. En Malvinas pasó lo mismo. Allá hubo torturas, tuvimos compañeros estaqueados. No quiero decir que todos fueron así, pero en su gran mayoría sí. Yo cuento lo que vi, otros podrán decir otra cosa distinta, pero lo que yo viví fue eso. Hay causas penales abiertas por torturas en las islas.

-Vos con 19 o 20 años que tenías en ese momento ¿hiciste un análisis político de por qué una dictadura que ya estaba casi en retirada, inicia una guerra con Inglaterra?

-Tenía 19 años y mis compañeros 18. El análisis lo hicimos después y aún se sigue haciendo. Malvinas fue el último crimen de la dictadura militar. Fue una dictadura cruenta, fueron ladrones, asesinos, robaron bebés. Para ese entonces su gobierno iba en picada en lo social por la presión que ejercían las Madres de Plaza de Mayo que ya trascendían al exterior, y en lo económico porque la gente empezaba a presionar y movilizarse ante una situación que no era buena. Las guerras siempre se inician por algún interés que no es en beneficio de la gente; no es por la democracia. Seguramente fue porque querían mejorar su imagen. A Inglaterra le pasaba lo mismo. Margaret Thatcher estaba próxima a elecciones y le estaba yendo mal. Tanto a la dictadura argentina como a la Thatcher les convenía esta situación. Son conjeturas que uno arma, pero creo que mucho tiene que ver con eso.

-¿Cuántos días estuviste en Malvinas?

-Nosotros estuvimos desde el 12 de abril hasta el día de la rendición que fue el 14 de junio. Luego estuvimos una semana prisioneros y volvimos al continente en el rompehielos Almirante Irizar. Llegamos el 26 de junio a Campo de Mayo.

-¿Cómo fue la llegada de ustedes?

-Fue en la más absoluta oscuridad. A escondidas. No nos recibió nadie. Nos encerraron dos semanas en Campo de Mayo, nos acomodaron un poco física y psicológicamente. Nuestros familiares no sabían si estábamos vivos o en qué condiciones porque no nos podíamos comunicar. No existían celulares ni ningún medio de comunicación. Un día nos dan permiso para ir a ver a la familia y el día que nos dan a baja nos reunió el segundo jefe de la compañía, un militar con una cara siniestra, y nos dijo que del que pasó en Malvinas no se habla más. Con esa consigna, con 19 años y una guerra al hombro, salimos a insertarnos en la sociedad.

-¿Cómo viviste todo el proceso político pos Malvinas, desde Alfonsín hasta Milei?

-Voy a tratar de ser un poco imparcial, aunque no sé si voy a poder. Durante los primeros años del gobierno de Alfonsín comenzó la época de la desmalvinización. De ese tema no se quería hablar. Muchos íbamos a pedir laburo y no te lo daban porque decían que teníamos problemas, que éramos los locos de la guerra. Fueron los años más difíciles, porque ni la dictadura ni el gobierno de los primeros años de la democracia se hizo cargo de nosotros. No fuimos preparados para ir y tampoco fuimos preparados para volver e insertarnos en la sociedad con toda esa tragedia a cuestas. Después vino Menem y al inicio de los 80 comenzamos a organizar los primeros centros de veteranos y hacer terapia entre nosotros, a falta de asistencia del Estado. La primera terapia fue ir a las escuelas a conversar con los chicos. Con Menem salió la primera pensión que era de 150 dólares y la cobertura del PAMI, que andaba mal. Tengamos en cuenta que teníamos veintipico o treinta años y si no servía para los jubilados menos iba a servirnos a nosotros. La organización avanzó y haber formado los centros de veteranos fue sanador. A muchos nos hizo bien, aunque muchos compañeros quedaron en el camino porque no pudieron superar el tema. Hubo muchos suicidios. Y luego después del 2000, ya en 2003, mejoró la situación económica. Con Néstor Kirchner tuvimos una pensión que eran tres jubilaciones mínimas, logramos imponer el 2 de Abril como Día del Veterano y los Caídos en Malvinas que antes se recordaba este hecho el 10 de junio que es el día de la reivindicación de los derechos soberanos sobre Malvinas, que nada tenía que ver con nosotros porque era una fecha anterior a lo del 2 de abril de 1982. Alguna mejora y alguna que otra conquista ya habíamos obtenido con leyes provinciales porque esa ley de pensión invitaba a las provincias a adherir. Comenzaron los reconocimientos en cuento a lo económico y lo social por el trabajo realizado con los Veteranos. Y después aparece este personaje que tenemos hoy en día. Paso directamente a la actualidad porque en declaraciones públicas hechas por él (Javier Milei), se declara admirador de Margaret Thatcher, que fue la persona que mandó hundir el Crucero General Belgrano para terminar con las negociaciones de paz que había en ese momento y provocó la muerte de 323 personas. Muy triste y provocador para nosotros. El año pasado, en otro discurso, dijo que ojalá los kelpers quieran ser argentinos, y eso no es ni más ni menos que adherir a la intención de los ingleses de imponer la autodeterminación de los pueblos. En este caso no corresponde en Malvinas porque los kelpers son una población impuesta por la fuerza y no son originarios del lugar. Ellos no quieren ni querrán nunca ser argentinos. El presidente no puede decir eso porque la Constitución dice que nosotros no podemos renunciar a nuestros derechos sobre las Islas Malvinas por lo que no podemos quedarnos a esperar que los ingleses quieran ser argentinos porque eso no va a pasar nunca. No sé por qué el presidente piensa de esa manera. Como veterano de Malvinas y como persona que tiene compañeros que murieron allá y que murieron acá como consecuencia de la guerra, escuchar eso es triste y doloroso. Este 2 de Abril es un día de reflexión y memoria sobre aquellos compañeros que dieron su vida por la Patria y, además, en estos momentos en el que el mundo está tan convulsionado con tantas guerras, llevar un mensaje de paz, porque la guerra es el fracaso de la humanidad.

-Vos hiciste mención de lo que Milei piensa de Malvinas, la guerra y los ingleses. Hace poco dijo que si Estados Unidos lo pide, él va a mandar tropas argentinas para pelear contra Irán. ¿Qué reflexión te merece eso?

-Es otra cosa que no entiendo porque es ni más ni menos que aliarnos con el enemigo. Históricamente Estados Unidos e Inglaterra fueron enemigos nuestros. Estados Unidos fue aliado con Inglaterra en Malvinas. Todas las dictaduras que hubo en Latinoamérica fueron organizadas por la CIA. ¿Qué beneficio nos trajo alguna vez ser socio de los Estados Unidos? Ninguno. Y mucho menos ir a una guerra. No quiero que ni mis hijos, nietos o los hijos de nadie tengan que ir a una guerra como esta en la que no tenemos nada que ver. Sobre todo porque en las guerras en las que participó Estados Unidos no son por la democracia, sino por intereses económicos, petróleo o recursos naturales. Nunca le solucionó la vida a ningún país. No puedo entender cómo nos podemos involucrar en una cosa así.

29/07/2016

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