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Columnistas
29/03/2026

La Estación Espacial en Neuquén

La Estación Espacial en Neuquén | VA CON FIRMA. Un plus sobre la información.

Entre la verdad técnica y soberana, y los mitos geopolíticos

Rodolfo Esteban Laffitte

La Estación de Espacio Lejano o Profundo CLTC-CONAE-NEUQUÉN, ubicada en la pampa de Pilmatué, parece condenada a habitar el terreno de la duda, ha sido recurrentemente blanco de sospechas infundadas, alimentadas más por prejuicios históricos y disputas geopolíticas que por datos concretos.

A pesar de los años que lleva operando persiste un relato alimentado por la desinformación que intenta transformar una infraestructura científica de vanguardia en una "base secreta". Es imperativo contrastar los mitos con la verdad técnica y los acuerdos soberanos vigentes que rigen en nuestro país y nuestra provincia.

Recientes acusaciones, como las vertidas en el documento del Congreso de los Estados Unidos "Pulling Latin America into China’s Orbit", califican a la instalación como un activo militar de "uso dual". Sin embargo, la evidencia técnica, legal y administrativa demuestra de manera contundente que se trata de una infraestructura de carácter estrictamente civil, pacífico y científico.

El mito de la base militar y la imposibilidad técnica. El argumento central que sugiere que la estación podría usarse para guiar misiles o rastrear satélites enemigos choca con barreras físicas insalvables. La antena de 35 metros de diámetro y cientos de toneladas posee una velocidad de movimiento (slew rate) extremadamente lenta, ya que está diseñada para apuntar con precisión a puntos fijos en el espacio profundo a millones de kilómetros de distancia, como la Luna o Marte. Por lo tanto, es técnicamente inútil y operativamente ineficiente para el rastreo de objetos de movimiento rápido en órbita baja o cercana, como misiles o satélites de vigilancia. Asimismo, al estar optimizada para recibir señales extremadamente débiles del espacio lejano, no es apta para comunicaciones en torno a la Tierra.

El doble estándar internacional. La controversia revela un claro doble estándar impulsado por el origen del proyecto. Mientras que la Agencia Espacial Europea (ESA) construyó una estación similar en Malargüe, Mendoza, inaugurada en 2012 bajo condiciones idénticas —cesión de terreno por 50 años y mismos objetivos exploratorios—, esta jamás generó acusaciones de "entrega de soberanía". El concepto de "uso dual" y las críticas a las cláusulas de confidencialidad se utilizan como herramientas de presión política. Dichas cláusulas son un estándar internacional idéntico al que utilizan agencias como la NASA o la propia ESA para proteger la propiedad intelectual de los datos científicos, y no un mecanismo de ocultamiento militar.

Cabe destacar que Neuquén no cedió las 200 hectáreas a CLTC, sino a la CONAE, agencia espacial argentina, quien las mensuró y puso a disposición del Plan de Exploración del Espacio Lejano de China, compartiendo la infraestructura que CLTC construyó y los datos científicos que se obtienen de las misiones espaciales a la Luna, Marte y otros cuerpos celestes.

Soberanía, control y transparencia comprobada. Lejos del hermetismo que se le atribuye, la estación opera bajo las leyes de la República Argentina y la provincia del Neuquén. El Protocolo Adicional de 2016 prohíbe explícitamente cualquier uso militar. La transparencia del sitio ha sido corroborada en 2024, una auditoría minuciosa e independiente del gobierno nacional argentino confirmó la total ausencia de actividades militares o personal armado, un hecho llamativamente invisibilizado por los medios de comunicación.

Además, la instalación no es un lugar cerrado e infranqueable. Ha recibido a científicos, profesionales, universidades, escuelas y delegaciones diplomáticas de diversos países, incluyendo a funcionarios de las Embajadas de EE.UU, Alemania, Brasil, Italia y el Reino Unido en 2019, quienes no presentaron ninguna objeción técnica tras recorrerla.

En el marco del acuerdo, Argentina mantiene el uso garantizado del 10% del tiempo diario de la antena, lo que permite a instituciones como la CONAE y el Instituto Argentino de Radioastronomía (IAR) realizar investigaciones y observaciones astronómicas. Tiempo que además CONAE ha puesto a disposición para proyectos nacionales y/o internacionales que le presenten, sin condicionamientos.

Por qué Neuquén. Para asegurar una cobertura de 24 horas de sus misiones exploratorias, China necesitaba instalar una antena en el hemisferio sur, completando así una red global de tres puntos separados por 120 grados en el globo terráqueo. De todos los sitios evaluados en Chile y Argentina, la pampa de Pilmatué en Neuquén fue elegida entre otras cosas por su bajo ruido radioeléctrico, una condición indispensable para no interferir con las muy débiles señales que llegan del espacio.

El impacto Local. Más allá de la exploración espacial —donde la Estación fue clave desde un comienzo para la misión al lado oculto de la Luna Chang'e 4 y el satélite Queqiao— el proyecto ha dejado huellas tangibles en Neuquén.

Su establecimiento trajo importantes beneficios de infraestructura para la provincia. La agencia CLTC construyó una línea eléctrica de media tensión de 60 kilómetros con una inversión de 10 millones de dólares, la cual transfirió gratuitamente al EPEN (ente de energía provincial). Esta obra clave permitió llevar electricidad a numerosos parajes rurales e interconectar a la localidad de Chorriaca al sistema eléctrico provincial. Adicionalmente, durante la etapa de construcción, CLTC donó el equipamiento completo para una sala de informática a la Escuela Albergue Rural N°216 de Quintuco.

La provincia del Neuquén debe profundizar los programas de visitas y el uso del Centro de Interpretación, para que la ciudadanía comprenda esta ventana única al universo. Se debe cumplir con el objetivo escrito en los acuerdos de desarrollar el turismo, fundamentalmente del turismo científico.

La verdadera tormenta en torno a la Estación CLTC-CONAE-NEUQUEN no reside en su antena, sino en una "máquina del rumor" anclada en disputas ajenas. La convergencia entre retóricas de potencias extranjeras y una falla en la comunicación institucional local ha permitido que narrativas de miedo y desinformación ocupen el vacío existente. Es imperativo que el Estado defienda la verdad técnica y sus acuerdos soberanos. Esta estación es, de hecho, una ventana única de Argentina hacia la exploración del espacio profundo, y una pieza vital de la infraestructura científica global.

 (Sala de Visitantes Estación CLTC-CONAE-NEUQUEN)

29/07/2016

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