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Columnistas
01/03/2026

El chileno Kast no goza de la misma impunidad que Milei

El chileno Kast no goza de la misma impunidad que Milei | VA CON FIRMA. Un plus sobre la información.

El proyecto de un cable submarino de fibra óptica desde Chile hasta China desató la furia de EEUU. El electo presidente ultraderechista José Antonio Kast, antes de asumir es criticado como “besamanos” de Trump. En el país vecino existe al menos un debate público y la futura oposición se muestra activa.

Miguel Croceri

Un conflicto político sacude actualmente a Chile por un proyecto de infraestructura digital en cooperación con China, el cual ha desatado represalias de Estados Unidos y esto, a su vez, provoca fuertes repercusiones internas en la Nación vecina.

El gobierno de Donald Trump sancionó días atrás al ministro chileno de Telecomunicaciones y Transporte, Juan Carlos Muñoz, como también a otros dos funcionarios -e igualmente a los familiares de los tres-, con la revocación de sus visas y la consecuente prohibición de ingresar al territorio estadounidense.

La decisión trumpista se debe a que el Estado chileno tenía a estudio un gigantesco emprendimiento para que una empresa de origen chino construya un cable submarino de fibra óptica a lo largo de casi 20.000 (veinte mil) kilómetros en aguas del Océano Pacífico. Sería instalado desde la ciudad costera de Valparaíso hasta Hong Kong, territorio autónomo especial bajo jurisdicción de la República Popular de China. (Información de la cadena pública informativa de Alemania “DW-Deutsche Welle”. Nota del 25/02/26).

La intromisión de EE.UU. forma parte del plan de expansión imperialista descarada, explícita y violenta que encabeza Trump y que amenaza a toda la humanidad. Hasta ahora esa estrategia tuvo su máxima demostración en el bombardeo del 3 de enero contra Venezuela, cuando fueron secuestrado/da y tomado/da como prisionero/ra al presidente Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores; y asimismo en el sabotaje total para impedir el abastecimiento de alimentos, medicamentos y combustibles a Cuba, en otro intento más por hacer imposible la vida humana en ese país y así provocar un caos político que ponga fin al proceso revolucionario iniciado en 1959 con el liderazgo de Fidel Castro.

En Chile se vive actualmente una profunda conmoción política por la injerencia estadounidense en un tema de su competencia soberana, pero que además ocurre en plena transición entre el oficialismo saliente del presidente Gabriel Boric y el de su sucesor electo, José Antonio Kast, quien asumirá dentro de pocos días, el 11 de marzo.

Después de informaciones contradictorias sobre la autorización o no, para ejecutar la obra, por parte del gobierno que pronto finaliza su gestión, Boric dijo que el proyecto “está en evaluación” y “deberá ser continuado o desechado” por el nuevo jefe del Estado. (Crónica del portal BioBio-Chile, nota del 24/02/26). El tema será tratado este martes por las comisiones de Relaciones Exteriores del Senado y de la Cámara de Diputados. (Información del portal chileno Emol, nota del 26/02/26). 

Según informes periodísticos, la idea del cableado transpacífico empezó a negociarse hace diez años, en el segundo de los dos mandatos presidenciales de Michele Bachelet (2006-2010 y 2014-2018), pero recién tomó fuerza en los meses recientes. (Artículo del periódico digital “El Líbero”, nota del 25/02/26). 

¿Qué van a hacer a Estados Unidos?

El conflicto por el tendido de fibra óptica hasta China le estalla, antes de asumir, al presidente electo de Chile. Kast es un representante de la extrema derecha pro-estadounidense y servil a la estrategia imperialista de Trump, pero debe moverse con cierto disimulo para cuidar su propia imagen ante la opinión pública nacional. No goza de la impunidad política, el descaro y la alevosía anti-patriótica de Javier Milei.

Es por eso que en principio esquivó una definición tajante, pidió reunirse con Boric para tratar el tema, y se fue por las ramas mediante declaraciones tales como “las relaciones internacionales son importantes, la conectividad (que se obtendría por el cable trans-oceánico) es importante, y hoy hay materias que se van cruzando”. (Informe de CNN-Chile, nota del 26/02/26). 

La incomodidad del electo gobernante ultraderechista se pone más en evidencia porque, apenas un par de días antes de tomar posesión del cargo, viajará a EE.UU. convocado por el máximo jerarca de la superpotencia de Occidente.

Para el próximo domingo (07/03), Trump organizó en Miami una demostración de su dominio sobre una gran parte de la región latinoamericana, en una reunión cumbre presidencial a la cual denominó “Shield of The Americas” (traducible como “Escudo de las Américas”). Asistirán también el propio Milei, el paraguayo Santiago Peña, el ecuatoriano Daniel Noboa y el salvadoreño Nayib Bukele. (Reporte de Diario U-Chile, portal de noticias de Radio Universidad de Chile. Nota del 22/02/26). 

Pero a diferencia de lo que pasa en Argentina, el futuro mandatario chileno recibe críticas incluso por anticipado debido a su alineamiento con los intereses estadounidenses. Todavía no asumió y sin embargo su presencia en la exhibición de poder trumpista ya le significan cierto costo político.

Un ejemplo de los últimos días provino de un dirigente de centro, muy moderado, sobrio y atildado, y con larga experiencia en altísimos cargos ejecutivos, parlamentarios, diplomáticos y partidarios. Se trata de Ignacio Walker (de 70 años), quien fuera diputado y senador de la República, también titular del Partido Demócrata Cristiano (PDC) y -más importante aún- ministro de Relaciones Exteriores en un tramo de la gestión de Ricardo Lagos (jefe de Estado en el periodo 2000-2006), durante uno de los gobiernos de la llamada “Concertación” del centro y la centroizquierda que sucedió a la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990).

“¿Qué va a hacer (Kast) a Estados Unidos?”, se preguntó Walker en tono crítico, y luego apuntó que el inminente mandatario deberá decidir si actúa “autónomamente en defensa del interés de Chile, y de la dignidad y autonomía o soberanía nacional”, o si se pone al servicio de la política exterior norteamericana. Porque “esto se puede transformar en un besamanos” de Trump, advirtió el ex canciller. (Crónica del periódico chileno El Dínamo, nota del 23/02/26). 

Muy probablemente el proyecto del cableado submarino hasta Hong Kong, que traería a Chile un extraordinario progreso tecnológico en cuanto a la trasmisión de datos por internet, quedará en la nada al menos por un largo tiempo. Nada indica que, frente a las brutales presiones de EE.UU., su aliado Kast vaya a tomar una decisión soberanista.

De todos modos se puede observar, desde ahora mismo -cuando todavía no se produjo el cambio de autoridades-, que en el lado Oeste de la Cordillera existirá al menos un cierto debate público frente a las decisiones de un gobierno extremista, y aunque más no sea un desempeño activo desde sectores de la política institucional.

Sin reacción ante el régimen mileísta

Argentina, por el momento, carece de toda eficacia para frenar el accionar devastador del régimen encabezado por Milei. Tomando solo como ejemplo sus gestos de sumisión ante Estados Unidos, cabe destacar que en poco más de dos años se habrá trasladado 15 veces al país que idolatra, junto con Israel. (Tema detallado en el sitio web de Canal 26 a mediados de febrero, antes de su viaje más reciente. Nota del 17/02/26). 

Pero aquí estos temas apenas se mencionan en las discusiones nacionales, e incluso las críticas de algunos/as dirigentes y comunicadores/as contrarios/as al oficialismo, suelen ser superficiales y anecdóticas. Es difícil encontrar conceptos de una personalidad pública relevante -como el caso del ex canciller chileno Walker, comentado en párrafos anteriores- que se exprese de modo categórico y a la vez sencillo, accesible a la comprensión general.

A este lado de la Cordillera (en el lado Este, valga el juego de palabras), frente a la ofensiva de los poderes dominantes contra los intereses del país y el bien común de la sociedad, no existe una reacción contundente de las dirigencias democráticas y populares, ni tampoco del sistema de medios y plataformas de comunicación opositores a la ultraderecha gobernante.

El viernes (27/03), las élites capitalistas representadas por el gobierno de Milei obtuvieron una mayoría contundente en el Senado para darle sanción definitiva a la ley patronal llamada formalmente “reforma” o “modernización” laboral, por la cual estuvieron presionando durante tres décadas. También sancionaron el denominado “Régimen Penal Juvenil” que baja a 14 años la edad de punibilidad contra adolescentes en conflicto con la ley. (Detalles publicados por Página 12, nota del 27/02/26). 

En la jornada previa (jueves 26/02) consiguieron en la misma Cámara dar un paso determinante para modificar las cláusulas de la ley de Glaciares que protegen los bienes comunes de la naturaleza, fundamentalmente las reservas de agua. Aún falta su tratamiento en Diputados, pero en gran medida ya se despejó la vía legal para saquear los recursos minerales en las áreas llamadas “periglaciares”. (Crónica del diario cooperativo Tiempo Argentino, nota del 26/02/26). 

Así, Milei llega exultante y triunfal a la Asamblea Legislativa de hoy (domingo), ante la cual debe hablar el presidente o presidenta que fuere cada 1 de marzo para inaugurar oficialmente el periodo de sesiones ordinarias del Congreso, según indica la Constitución.

Ultraderechas en el Cono Sur

El libertinaje capitalista que, al menos hasta ahora, avanza de forma aplastante en Argentina, es similar al que rige en Chile desde hace más de cinco décadas. Se trata del modelo económico-social llamado habitualmente “neoliberal”, que en el país vecino fue implantado mediante la violencia dictatorial desde 1973 en adelante.

Nunca pudo ser modificado sustancialmente por sucesivos gobiernos surgidos del voto ciudadano. Ni siquiera con la fuerza arrolladora de la rebelión popular desatada en octubre de 2019, meses antes de la pandemia.

Incluso, a pesar de largos debates políticos y sociales a partir de 2020 y de la realización de tres plebiscitos, finalmente en 2023 una mayoría electoral se opuso a la última propuesta de reforma constitucional. Así, continúa vigente la Constitución que la dictadura hizo aprobar en 1980 bajo un contexto de terror político.

El caso chileno no es ningún ejemplo de democratización del Estado y la sociedad, ni tampoco constituye un modelo de reparto de la riqueza con tendencia a la igualdad y a la justicia social, sino todo lo contrario.

Pero ante la circunstancia histórica de que en Argentina manda un gobierno de ultraderecha sumiso ante EE.UU. por decisión propia, y de que en Chile se apresta a tomar el poder un presidente de similar alineamiento geopolítico, es posible observar algunos gestos de decoro nacional en la dirigencia y la opinión pública del país vecino.

Al finalizar la semana entrante, desde Miami, tanto Milei como Kast exhibirán ante el mundo que Trump controla las dos naciones del Cono Sur continental. Pocas jornadas después -desde el miércoles 11, día del cambio de gobierno en Chile-, ya estarán los tres en funciones presidenciales.

En los dos países suramericanos existen hoy grandes similitudes en cuanto a su sometimiento bajo el redoblado imperialismo yanqui. No obstante, la situación generada por el proyecto del cable submarino de fibra óptica hasta China, permite apreciar que el jerarca extremista chileno tiene un campo de acción más limitado para destrozar los intereses nacionales.

Quizás -y esto es apenas una conjetura- la evolución de ese conflicto tenga influencia en el afianzamiento, o no, de los gobiernos de ultraderecha pro-estadounidenses en nuestra región.

29/07/2016

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