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22/02/2026

Un niño no es un adulto pequeño

Un niño no es un adulto pequeño | VA CON FIRMA. Un plus sobre la información.

“Afrontar políticas públicas para aplicar sobre los niños sanciones que no tengan en cuenta su nivel de desarrollo bio, psico, social es ignorar su esencia personal y considerarlo como un adulto”.

Osvaldo Pellin

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El niño no es un adulto de baja estatura, es un Valor para cualquier sociedad y como tal requiere cuidados para su crecimiento y desarrollo y para su maduración.

Queremos significar aquello de infancia como valor, porque el ser está en formación y como tal requiere el apoyo y las oportunidades para su plena realización.

Un niño no es un adulto de baja estatura, que alcanza administrarle una dosis de cuidados menores, proporcional a su tamaño físico, para que su crecimiento y desarrollo se realice. Raciones más pequeñas y algún cuidado. Un niño es un ser que necesita crecer no solo para alcanzar la talla que le ofrece su programa genético, sino para adquirir la madurez de un hombre, y a los 14 años como ahora prescribe el proyecto de bajar la edad para alcanzar la de la punibilidad, todavía no lo es.

Considerarlo como un adulto pequeño transgrede peligrosamente el tratamiento de sus necesidades y por lo tanto requiere un trato especial por ser él mismo un ser humano en desarrollo, no un ser humano adulto.

Afrontar políticas públicas para aplicar sobre los niños sanciones que no tengan en cuenta su nivel de desarrollo bio, psico, social es ignorar su esencia personal y considerarlo como un adulto, sin las transiciones propias del crecimiento aún sin finalizar. Y no importa que otros países lo hayan hecho.

Cuando no se tiene en cuenta lo que es un niño y se legisla acerca de cómo reprimir sus transgresiones, estamos cambiando la comprensión por vigilancia y encierro.

El contexto socioeconómico del niño que tanto tiene que ver con su conducta y evolución humana, resulta fundamental de analizar para la comprensión que señalamos. No se trata de justificación se trata de entender y de aceptar que no va a ser el encierro el que le proporcione al niño o al joven los instrumentos para que comprenda la razón de sus actos. Va a ser la educación por la que seguro no pasó va a ser el afecto que seguro no recibió. Una cárcel suele no ofrecer esas oportunidades y el niño se expone al habitual maltrato que existe en las entidades carcelarias

Cuando la necesidad de jugar de los párvulos se interrumpe para entrar casi sin transición a tramos de conflictos y carencias originados en un medio hostil, las posibilidades de acometer la acción delictiva es más frecuente que ocurra. Pero para un niño la represión del encierro punitivo, es una nueva y quizás definitiva frustración en su camino hacia la adultez.

Hay una anécdota que le oí a Leonardo Favio, autor del recordado film Crónica de un niño solo, respecto de la política general en el tratamiento de los niños en cautiverio. Decía Leonardo, que cuando estaba Perón gobernando y él estaba viviendo esos momentos en uno de esos establecimientos, nadie se atrevía a tratar mal a un chico y que las cosas cambiaron después del golpe del 55. Entonces volvieron los malos tratos y los niños allí alojados dejaron de ser privilegiados.

Una observación digna de ser tenida en cuenta y concluir que la política que no expresa entender al niño, y en vez de la educación acude a la represión y a la violencia, toma conscientemente un catastrófico camino, que la sociedad lamentará largamente. No es el momento de incluir a los niños y a los jóvenes en la estigmatización por el carácter transitivo de su pobreza. Es el momento de salvarlos de su frustración y ofrecerles educación y cuidado.

29/07/2016

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