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“La manera más segura de fracasar en política es el afán desmedido de gobernarlo todo y decidirlo todo”.Juan Perón
Ya dijimos desde aquí que el mayor desafío que enfrenta Figueroa a partir de ahora es el de su reelección y que en procura de asegurarse ese objetivo van a estar enderezados sus próximos pasos.
Por ahora aliados, todo indica que La Libertad Avanza va a ser el principal adversario del gobernador neuquino en 2027, y en ese entendimiento Figueroa tiene que sumar todo lo que esa fuerza terminará restando de La Neuquinidad cuando se termine de retirar para enfrentarlo en la puja electoral.
En realidad, el cálculo debe incluir todo lo que LLA, gobernante a nivel nacional, vaya sumando y como la política argentina vive bajo el signo del pragmatismo más oportunista, es previsible que el mileísmo, dueño del aparato y de la caja más grande, se infle y no pare de sumar mientras dure el apoyo de Trump.
Es lo que está ocurriendo con algunos emepenistas, viejos compañeros de Figueroa, que sea porque no quieren perder la oportunidad de subirse al carro de los ganadores, sea porque tuvieron algún desencuentro con el gobernador o porque en su apuesta no obtuvieron lo que esperaban, se están pasando al mileísmo.
También y paralelamente, se afianza otro desgajamiento del frente gobernante neuquino. Es lo que ocurre con los radicales nucleados en torno de Juan Peláez -el primero en hacer las valijas en el gobierno de Figueroa con el pretexto de que este se volvió a juntar con el MPN-, quien ahora desde la presidencia del comité provincia aspira a nuclear un frente con algo del Pro y de la Coalición Cívica para enfrentar a La Neuquinidad.
Lo que pasa con el peronismo, en cambio, es un ejemplo de lo que aspira a sumar Figueroa. No contento con haberse llevado a un sector del Partido Justicialista, ahora aspira a quedarse con el partido entero. No aparecerá él mismo dirigiendo la maniobra, claro que no, pero hará lo posible para que el Peronismo Territorial, un engendro oficialista piloteado por el intendente de Vista Alegre, José Asaad, se alce con los restos humeantes de ese partido.
Y esto último incluye por cierto a los peronistas rolistas del gabinete. Para jugar esta carta hay que ganar, porque si pierden pierdo yo, dicen que les habría dicho, palabra más, palabra menos, el interesado.
La idea detrás de la jugada, la expresó con claridad otro de los candidatos en la interna peronista, el dirigente de la Uocra César Godoy, al denunciar que quieren hacer del Partido Justicialista neuquino una colectora del figueroísmo.
En realidad todo esto se parece a un desguace, como se desarma un coche viejo para aprovechar algunas partes, y del cascajo a Figueroa sólo le interesa lo que pueda servir para su proyecto en la provincia, el resto, lo nacional, parece que lo tiene sin cuidado, algo que surge como una constante en su accionar.
Triste final para la principal fuerza del campo popular argentino, es que haya peronistas que estén dispuestos a trabajar por ese objetivo. Pero en todo caso se trata de un final anunciado, que por cierto tiene entre sus principales responsables a las conducciones que se repartieron el partido y condujeron a dedo en los últimos años.
Para continuar con la acumulación que protagoniza Figueroa, el PJ no es ni mucho menos todo lo que aspira a controlar. El plato fuerte será sin duda lo que queda de su viejo partido, una cáscara semi vacía y dispersa que aspira a encontrar una nueva razón de ser y, sobre todo, un aparato que le proporcione el combustible necesario para volver al ruedo.
En ese afán de fortalecer su proyecto político por sobre todas las cosas subordinando todo lo demás, Figueroa se allanó (una vez más) a votar la reforma laboral y la baja de la imputabilidad que requería el gobierno nacional. “No votaremos nada que pueda perjudicar a los trabajadores”, dijo un tiempo antes de que esos temas fueran tratados en el Congreso. Pero al final sus alfiles, esos que “no reciben órdenes de Buenos Aires”, votaron a favor de ambos proyectos.
Los diarios locales, en manos de dos grupos económicos que privilegian sus intereses y buscan armonizar con los poderes de turno pero no informan, trataron piadosamente el asunto, pero lo cierto es que Julieta Corroza y Karina Maureira votaron en sintonía con el gobierno de Milei a favor de esas leyes, tan dañinas ambas, una para los trabajadores y otra para la infancia.
Es de humor negro llamar “Modernización laboral”, a lo que en realidad es una revancha inicua contra los trabajadores, complementaria de la vertiginosa destrucción del aparato productivo nacional, que encarna Milei en nombre de una burguesía tan cruel como ciega. Una ley, en fin, manifiestamente inconstitucional que más temprano que tarde alentará una ola de violencia.
El de Neuquén, no fue el único gobernador que se allanó al requerimiento del gobierno nacional. Otros mandatarios supuestamente “peronistas” también facilitaron el zarpazo de la derecha contra los trabajadores. Realmente el país parece no importarles demasiado mientras resuelvan algún problema inmediato, así sea cien metros de cordón cuneta o el pago de una parte de lo que deberían darles por ley y no les dan. El fracaso estrepitoso del federalismo argentino conduce en última instancia a la disolución nacional.
El denominado Nuevo Régimen Penal Juvenil (otro eufemismo funesto) plantea un interrogante: ¿Qué van a hacer el gobierno y sus aliados con la ley provincial 2302 del Niño y el Adolescente, que fue pionera a nivel nacional en la defensa de los derechos de la infancia?
¿No se acordaron de que existía? ¿Les da igual?
La provincia sacrifica uno de sus puntales en materia de defensa de los derechos de los más vulnerables.
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