-?
 
 
 
Columnistas
15/02/2026

Hoy

Hoy | VA CON FIRMA. Un plus sobre la información.

Venimos soportando nuevas formas del modelo neoliberal para domesticar las masas urbanas aplicando tremendas incertidumbres, sumando penurias habitacionales y ambientales de todo tipo.

Luis Grisolía

El panorama se está complicando con la desenfrenada evolución de las comunicaciones humanas y las tecnologías instalando individualismo, aunque también hacen su aporte la gigantesca y asimétrica concentración de población alienada en los grandes nodos urbanos de todo el planeta, con su contracara de vaciamiento de las economías regionales y periféricas.

El imperialismo en creciente declinación no descansa nunca y menos ahora que ve acercarse a sus sucesores multipolares. Cada día que pasa inventa nuevas armas no convencionales de supervivencia y dominación que se complementan con lo militar y lo represivo, como son el disciplinamiento, la domesticación y la fragmentación social utilizando los medios de comunicación, la cooptación de los aparatos institucionales y en gran medida la siniestra complicidad de los sistemas judiciales y hasta del narcotráfico.

Se trata de una nueva forma de funcionamiento del modelo neoliberal, que no es solo económico sino también político y cultural, desplegado en el marco de una revolución tecnológica inédita en el campo de las telecomunicaciones, conllevando transformaciones de carácter civilizatorio y cambios en la cultura, profundamente asociados a los dispositivos de innovación tecnológica comunicacional que (no por pura casualidad) están propiciando el desarrollo de un individualismo exacerbado que debilita el poder de lo colectivo.

Hasta los inicios de esta década transitábamos un camino tortuoso donde empezaba a reinar lo sorpresivo como normalidad desordenada, sembrando una angustia cotidiana que alimentaba y naturalizaba nuevas formas de dominación.

Pero entonces llegó el virus maldito (de la mano de los servicios yanquis, según Elon Musk) que completó con sus amenazas planetarias este esquema que tan bien les vino a los poderosos, concentrando aún más el disfrute de la riqueza y empobreciendo a las grandes mayorías.

Recordemos que en América Latina la fortuna exclusiva de la elite de los multimillonarios creció un 95% durante la crisis COVID. En marzo de 2020 integraban la lista 75 ricachones con un patrimonio total de U$D 248.000 millones y en el 2021 ya eran 106 las grandes fortunas que acumulaban 483.200 millones de U$D.

Con semejantes señales, desde hace cinco años nos preguntamos si el desastre nos dejará alguna posibilidad para salir de este túnel interminable, si nos quedará alguna puerta abierta al mundo mejor que nos merecemos y, al fin y al cabo, si en definitiva la crisis nos ofrecerá alguna oportunidad de ser mejores.

Hasta hoy la respuesta no resulta fácil, por lo cual no queda más remedio que recurrir a los mejores métodos reflexivos para seguir adelante encarar un análisis paso a paso de los pro y contra de los efectos de nuestra historia contemporánea, así como también explorar la mejor aplicación de las fuerzas remanentes que todavía nos están quedando.

Es muy posible que, a lo largo del siglo XXI, las sociedades respondan más a sus visiones pre-sociológicas que a las líneas que hoy consagran magistralmente algunas ciencias sociales. La idea de quienes intentan dominarnos, es sin lugar a dudas la instalación de la demencia social y la confusión cultural y política.

Está claro que la causa más común de demenciaes la enfermedad de Alzheimer, aunque en estos días estamos descubriendo que también la exposición prolongada a la contaminación atmosférica exterior es un factor de riesgo y hasta sería muy probable que en breve se confirme la influencia de la IA en este tema tan dramático.

De todas maneras, la confusión ideológica, sigue siendo uno de los principales factores de dominación: la anti-política, las falsas opciones y la alienación urbana presentan un escenario complejo difícil de digerir, en una maniobra orientada claramente a la hegemonía social como un proceso por el cual una clase dominante hace que su dominación parezca natural, instalando las premisas de su cosmovisión como el sentido común de la sociedad en su conjunto.

El proyecto neoliberal necesitaba un lavado de cara para seguir funcionando y así fue como se produjeron cambios en las hojas de ruta de la economía capitalista, amenazando los niveles de vida de las grandes mayorías, para lo que llegaron los propagandistas del libre mercado y los plutócratas asociados a las corrientes individualistas neoliberales con la meta de la anti política, quedando claro que una hegemonía en crisis es también una disputa por las palabras que hacen a la política.

El día que se exprese nítidamente la crisis, mostrando claramente la explosiva combinación del debilitamiento drástico de la autoridad neoliberal y (sobre todo) su propia incapacidad para generar alternativas posibles, afortunadamente habrá llegado, el momento de nuestra propia oportunidad, procurando respetar el medio ambiente natural y sobre todo evitando hipotecar las futuras generaciones.

Quizá, una punta importante para resolver estos graves problemas la encontremos en los dichos de Étienne de la Boetie que 460 años atrás, nos comentaba desde su Edad Media:

“…los muchos, los que tienen muchos brazos, muchas piernas, muchos ojos, podrían (si quisieran) simplemente soplando, voltear al dictador…pero no lo hacen, no porque no puedan sino porque están fascinados ante el poder, que no se construye solo con el garrote y la violencia, sino también con la conciencia, el lenguaje y el sentido común manipulado”.

Una buena idea eje que (por supuesto sin el visto bueno de Trump) seria abordar los principales desafíos y posibilidades de acción para motivar ysostener un proceso firme de planificación sociocultural, rumbo al mundo mejor que todos nos merecemos, poniendo en clave positiva el complejo momento histórico que se avecina.

29/07/2016

Sitios Sugeridos


Va con firma
| 2016 | Todos los derechos reservados

Director: Héctor Mauriño  |  

Neuquén, Argentina |Propiedad Intelectual: En trámite

[email protected]