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Ayer por la tarde, mientras el Senado trataba el proyecto de ley de “Modernización Laboral”, aprobado en la madrugada de hoy con el apoyo de la UCR, el Pro y fuerzas provinciales por 42 votos a favor y 30 en contra, las fuerzas de seguridad repartieron gases, palos y balas de goma a discreción a los sindicatos organizaciones y partidos políticos que se habían concentrado frente al Congreso para repudiar la iniciativa del gobierno libertario y sus socios.
“Los dirigentes sindicales entregaron al conjunto de los trabajadores y negociaron a espaldas de estos sus privilegios”, dice un militante exaltado al lado de la valla que rodea al Congreso mientras se trenza en una discusión con un grupo de miembros de Camioneros que se están retirando de la plaza ante la situación de violencia planteada.
La confrontación entre militantes parece replicar la eterna discusión entre la izquierda que acusa de burócratas a casi todo el sindicalismo peronista y los sindicatos que argumentan manejarse con cautela y no caer en provocaciones.
“El proyecto no resuelve los problemas del trabajo, sólo los agrava”, señala el comunicado difundido por la CGT, que también reclama un debate amplio, serio y participativo para cualquier proceso de modernización laboral, con la inclusión de todos los actores involucrados. La organización sostuvo que la iniciativa no ofrece soluciones para los trabajadores y que fue elaborada sin acuerdo de los sectores involucrados.
A pesar de lo trascendental que es el tratamiento y aprobación de esta ley la CGT no logró convocar a un paro general como se venía reclamando desde muchos sectores y sólo adhirió a una movilización en las cercanías del Congreso, que no tuvo ningún tipo de organización ni un acto que centralizara a todos los sectores convocantes.
“Ahora van a venir los dirigentes de la CGT a sacarse la foto frente al Congreso y después que se vayan, todos los sindicatos afines también se van y no se sabe que puede pasar, hay mucha gente rara dando vueltas”, comenta un colaborador de comunicación de la CGT, alrededor de las 15. “Si por ellos fuera, ni vienen, ya negociaron todo. Principalmente consiguieron que se mantuviera la obligatoriedad de la cuota solidaria, que es una de las mayores fuentes de financiamiento de los sindicatos.”
Los dirigentes no llegaron a presentarse para la sesión fotográfica porque a los pocos minutos comenzaron las escaramuzas de grupos más activos que intentaron voltear algunas de las vallas que los separaban de las fuerzas de seguridad.
Más de 800 efectivos participaron del blindaje represivo a la protesta con un saldo de más de 30 detenidos, 70 personas demoradas y alrededor de 300 heridos.
Las autoridades justificaron la represión por la aparición de un pequeño grupo de encapuchados que realizó múltiples destrozos y arrojó proyectiles contra la policía.
La Policía de la Ciudad aprovechó el caos para implementar una razzia policial que se extendió a más de 15 cuadras del Congreso persiguiendo, gaseando y deteniendo a manifestantes.
Ahora queda para la semana que viene el tratamiento en Diputados, que en el caso que se apruebe sin cambios se promulgará como ley este proyecto que es un retroceso para los derechos de los trabajadores con consecuencias imprevisibles para nuestra sociedad.
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