-?
 
 
 
Entrevistas
30/11/2025

Martín Becerra

Ochenta años de Clarín o de la construcción del poder permanente

Ochenta años de Clarín o de la construcción del poder permanente | VA CON FIRMA. Un plus sobre la información.

El diario fundado por Roberto Noble en 1945 derivó en uno de los grupos económicos más poderosos de la Argentina. Las disputas con Alfonsín y Kirchner. La guerra con Cristina. Las tensiones con Milei. “Las unidades periodísticas están hoy subordinadas a facilitar los grandes negocios económicos del grupo”, explica uno de los autores del nuevo libro sobre Clarín.

Daniel Giarone

Desde su creación en agosto de 1945 hubo gobiernos democráticos y dictaduras, cambiaron las estructuras económicas, políticas y culturales, el mundo sufrió una transformación tecno-civilizatoria sin precedentes. Y Clarín dejó de ser simplemente un diario para convertirse, 80 años después, en uno de los grupos económicos más poderosos del país.

¿Cómo se produjo semejante evolución? ¿Qué dice de la política nacional y del rol del Estado? ¿De qué manera condiciona el funcionamiento democrático? ¿Qué efectos políticos, económicos e infocomunicacionales tiene sobre la sociedad argentina? ¿Qué papel juega en la actual reconversión de los medios y el periodismo?

Estas son algunas de las preguntas que abordan los investigadores Martín Becerra, Guillermo Mastrini y Ana Bizberge en “Política, negocios y periodismo. 80 años de Clarín”, que acaba de publicar la Editorial Universidad Nacional de Quilmes.

“En la era de Internet, cuando las tapas de los diarios han dejado de ser tan significativas, Clarín ha consolidado su poder expandiéndose y dominando las telecomunicaciones y la conectividad. El conglomerado encuentra, así, una centralidad que probablemente Roberto Noble nunca hubiese imaginado”, explican los autores en el trabajo.

“Las unidades periodísticas de Clarín están (hoy) totalmente subordinadas a facilitar los grandes negocios económicos del grupo”, explica a Va Con Firma Martín Becerra, especialista en comunicación, profesor universitario e investigador de Conicet, después de repasar de qué modo el Grupo se valió del Estado y de las tensiones con el poder político para convertirse en un actor económico, político y comunicacional protagónico.

El diario que se convierte en Grupo

- En agosto de 1945 aparece el diario Clarín como expresión del proyecto político-periodístico de Roberto Noble ¿Puede reconocerse en ese inicio la simiente del grupo económico y comunicacional que comenzará a conformarse en el último tercio del siglo XX?

- Cuando Roberto Noble funda Clarín ya era un político avezado, había sido ministro de gobierno en la provincia de Buenos Aires y antes diputado nacional. El diario tuvo que ver con tener una plataforma de interlocución masiva con la ciudadanía para continuar con su carrera política y proyectarse hacia la Presidencia de la Nación. Esa era la idea original, que se va frustrando cuando se da cuenta que tiene limitaciones, que carece de un partido político, etc. Además, es el momento casi fundacional del peronismo. Hay un cambio estructural de la política argentina y Noble pega también un giro ideológico, abrazando las ideas del desarrollismo. En los años 50 quedará muy entusiasmado con la figura de Arturo Frondizi y con algunos de los cuadros dirigentes de lo que primero será la UCRI y luego el MID; con Rogelio Frigerio, por ejemplo.

-Pero antes de eso, ¿qué relación mantuvo con los gobiernos de Perón?

-Noble logra tener una buena relación, algo que era fundamental, porque de eso dependía la cuota de importación de papel. Clarín se beneficia también con la expropiación de La Prensa, que era el diario que tenía los avisos clasificados y el más vendido de la época. Además, el desgaste de La Prensa hace que muchos e sus lectores vayan mudándose a Clarín, que por otra parte ofrece una bonificación para la publicación de avisos clasificados. Así, se va quedando con el segmento económico de uno de los mercados más dinámicos de los medios de aquel momento, el del periodismo gráfico.

- El gran salto de Clarín llega con su conformación como grupo de medios en los años 80 y 90 ¿Cómo fue ese recorrido?

-El proceso comienza en la segunda mitad de los 70, cuando en plena dictadura militar se asocia con el Estado en la fabricación del papel, a través de Papel Prensa, la única fábrica de papel del país. Esto le dio una ventaja competitiva, junto La Nación y La Razón, ya que se compraba papel a sí mismo. Toneladas de papel a un precio más bajo de lo que Papel Prensa le vendía a sus competidores, que por supuesto estaban muy enojados por esa práctica desleal. En marzo de 1982 da un paso más, al crear junto a La Nación y a otros medios, la agencia de noticias DyN.

-Con el retorno de la democracia este proceso expansivo y que tendía a la concentración no cambió…

-A partir de la recuperación constitucional, Clarín accede a la titularidad de radio Mitre a través de un testaferro. Es decir, no legalmente, ya que el decreto-ley de Radiodifusión de la dictadura impedía que una empresa gráfica pudiera tener medios audiovisuales. Entonces, mediante un testaferro, accede a la titularidad de Radio Mitre y presiona al gobierno de Raúl Alfonsín para que cambie la normativa o, por lo menos, el artículo que le impedía acceder a licencias de radio y televisión. Alfonsín no accedió a ese pedido, lo que motivó parte de las peleas que el diario mantuvo con el gobierno radical.

-¿La crisis hiperinflacionaria que decreta el final abrupto del gobierno radical y la llegada al poder de Carlos Menem permite a Clarín dar pasos claves para transformarse en un grupo multimedia y económico?

-La primera privatización que hace Menem es la de Canal 13, que se lo queda Clarín. A partir de allí, muy rápidamente, Clarín empieza a expandirse. Ingresa al negocio de televisión por cable con Multicanal. Y con esta, gracias a un acuerdo de exclusividad para la transmisión del fútbol que asociada a la señal Torneos y Competencias con la AFA, accedió a un trampolín para la masividad. Todo esto le fue dando a Clarín músculo de grupo multimedia. A fines de los 90 ya era un grupo consolidado, que se asume como tal.

¿Estás nervioso, Clarín?

- Pero el gran salto parece llegar con el nuevo siglo, con el ingreso del grupo al mercado de las telecomunicaciones y la conectividad…

- Clarín, que comienza con Multicanal, gracias a una autorización de Néstor Kirchner se fusiona con Cablevisión, transformándose para 2007 en el primer cableoperador del país. Así, a través de Cablevisión Multicanal, comienza a dar servicios de conectividad a Internet de manera masiva. Ya con Mauricio Macri, logra otra autorización, la fusión de Cablevisión con Telecom Argentina. Estamos hablando ya de un conglomerado gigantesco, porque tiene posición dominante en medios, en conectividad, en telecomunicaciones, en televisión de pago. A lo que hay que agregar que, en febrero de este año, como un hecho consumado que aún le vale fuertes peleas con el gobierno de Javier Millei, Clarín, a través de Telecom, compra Telefónica Argentina. Es decir, en los últimos ocho años, Clarín se deglutió a las dos empresas de telecomunicaciones que habían sido las sucedáneas de Entel, Telecom y Telefónica.

- Antes de ese proceso el Grupo Clarín dio un paso clave, como fue la licuación de sus deudas gracias a la ley de Bienes Culturales, promovida por el gobierno de Eduardo Duhalde ¿Qué tan importante fue esto?

- En los años 90, al igual que otros grupos, Clarín tomó deuda en el exterior en el marco de la ley de convertibilidad entre peso y dólar, con lo que los ingresos en pesos se traducían en dólares. Después de la crisis de 2001 y la pesificación asimétrica que hace Duhalde, enfrenta dos dilemas: cómo enfrentar los compromisos en dólares con acreedores externos cuando los ingresos se pesificaron y devaluaron; y cómo sobrellevar la pérdida de mercado por el deterioro socio-económico. Es decir, Clarín no solo tenía una deuda que en dólares se había multiplicado por cuatro, sino que sus ingresos en pesos devaluados menguaban por la contracción del mercado interno. Todo esto deriva en una negociación con el gobierno de Duhalde, al que Clarín apoyó de manera muy nítida, primero para que modificara la ley de quiebras, lo que fue resistido por el FMI, y después para sancionar la ley de Preservación de Bienes Culturales, que básicamente le ponía un tope a la propiedad extranjera de los medios de comunicación argentinos y a la toma de activos por parte de los acreedores. Esto benefició a Clarín pero también a otros medios, aunque en menor medida.

- ¿Por esta razón se la llamó también la ley Clarín?

- Sí, la entonces diputada Elisa Carrió denunciaba esta ley como ley Clarín, que fue aprobada por el Congreso pero sancionada siendo presidente Néstor Kirchner presidente. Llamarla ley Clarín es correcto, pero si nos ponemos rigurosos es ligeramente injusto, porque si bien Clarín fue el mayor beneficiarios, también se sirvieron de ella otros grupos, como a La Nación y Telefónica, que en ese momento tenía Telefe.

- La relación que Néstor Kirchner mantuvo durante su gobierno con el grupo Clarín no fue de confrontación ¿Qué sucedió después? ¿Por qué se produce un enfrentamiento tan virulento y frontal con Cristina Kirchner, que se mantiene hasta el día de hoy?

- Hay que irse muy lejos en el tiempo para ver algo parecido a una guerra como esta, con ambas fuerzas tirándose con todo lo que tuvieran a mano. Durante la llamada crisis del campo por la resolución 125 hubo una decisión editorial, que impuso la conducción del grupo Clarín a todos sus medios, muy desfavorable hacia el gobierno de Cristina Fernández. Y eso ya no se detuvo hasta el día de hoy. Este año, con la sentencia, prisión e inhabilitación de Cristina Fernández, el que ganó fue Héctor Magneto, porque la expresidenta es su enemiga política declarada, aún después de haber logrado inhabilitarla.

- ¿A qué atribuís un quiebre tan profundo cuando la relación entre el Grupo Clarín y Néstor Kirchner era buena?

- Era buenísima, de hecho. Tanto Kirchner como Magneto, en distintas entrevistas, reconocieron que estaban hablando sobre el ingreso de Clarín a Telecom Argentina y que esa negociación se frustró. Por supuesto, son divergentes a la hora de identificar el motivo por lo que eso ocurrió. Ahí hay negocios que no prosperaron y, evidentemente, una lectura opuesta respecto de quién fue el responsable.

- ¿Se puede establecer dónde estuvieron las diferencias?

- Magneto dice que Néstor Kirchner exigía que en el accionariado hipotético de esa Telecom manejada por Clarín hubiese empresarios amigos y que, además, el grupo debía abrir el accionariado de los negocios periodísticos a gente vinculada al kirchnerismo. Kirchner lo que dijo fue que Magneto tenía una avaricia y una sed de poder tal, que impedía establecer normas de funcionamiento no monopólicas en caso de autorizase la operación. Obviamente las razones solo las conocieron ellos.

Y con Milei también

- Aún con una visión política e ideológica afín, Clarín también protagoniza tensiones y enfrentamientos con el gobierno de Javier Milei, ¿por qué ocurre esto?

- Si bien es cierto que Milei estalla públicamente contra Clarín en febrero, cuando el Grupo anuncia la compra de Telefónica Argentina a través de Telecom, ya el año pasado el propio Manuel Adorni dio una conferencia de prensa muy crítica. Dijo que Telecom, que ya estaba en manos de Clarín, le debía al Estado unos 3.000 millones de pesos a un fondo al que deben aportar las telefónicas para achicar la brecha digital. También señaló que el gobierno iba a investigar el monopolio en comunicaciones. Para mi es evidente que si se vendía Telefónica / Movistar Argentina, el gobierno quería participar de las negociaciones de alguna manera. Por ejemplo, colocando empresarios amigos, los Werthein, por ejemplo. Pero es evidente que quedó completamente afuera, porque la operación la concretó Telecom Argentina, tomando deuda; un hecho consumado, le pagó a los españoles y ya está.

-Sin embargo no parece haber un enfrentamiento abierto, ya que el Grupo Clarín suele acompañar las políticas del gobierno.

- Necesitan todavía a Clarín y este necesita al gobierno, por eso el equilibrio editorial. Ahí tenés la programación nocturna de TN, que es absolutamente oficialista, pero también las columnas de Marcelo Bonelli, que reconoce el estado calamitoso de la economía y el endeudamiento.

- Es que el Estado debe aprobar la compra de Telefónica…

- Exactamente. Ese es un trámite imprescindible porque la compra ya está concretada pero, a posteriori, el Estado tiene que autorizarla. Incluso, técnicamente, puede desautorizarla, lo cual sería un escándalo, pero podría hacerlo. Eso supondría que Telefónica tendría que devolverle la guita. También podría autorizarla con condicionamientos, que es lo que creo que está ocurriendo. Milei está negociando con el cuchillo entre los dientes porque se quedó afuera, porque la compra la hizo un grupo que no es propio, más allá de que Clarín pueda ser oficialista. Clarín no tiene una conexión orgánica con el oficialismo, como si tienen otros empresarios, como Eurnekian, del que Milei es un empleado.

- ¿Cuáles pueden ser esos condicionamientos?

- La Comisión Nacional de Defensa a la Competencia tiene que emitir un dictamen y poner condicionamientos cosméticos hasta otros más severos, como por ejemplo que el negocio de la telefonía móvil o de la conectividad a Internet lo tengan que vender a una tercera empresa. Y eso ya sería estructural.

- Durante muchos años Clarín se convirtió en un símbolo del poder mediático por el cual “ningún gobierno soportaba cuatro tapas críticas del diario” ¿En qué medida esto sigue siendo así?

- Si fue realmente así, ocurrió en el período de consolidación y fortaleza periodística de Clarín, que podríamos situar de fines de los 70 a fines de los 90. Ya en este siglo me parece que no. Menem soportó más de cuatro etapas críticas de Clarín, sobre todo en su segundo gobierno, y en las elecciones de 2003 salió primero. Cristina Fernández resultó reelecta en 2011 con el 54% de los votos y para el diario era la causante de todos los males del universo. Y a Milei, cuando le pega, es por abajo de la cintura. Y sin embargo goza de una legitimidad electoral también muy grande.

El mapa y el territorio

- A lo largo de ocho décadas Clarín se transformó en una de las expresiones más contundentes del poder permanente en la Argentina, en tanto que perdura más allá de los vaivenes políticos ¿Cómo lo afectan las transformaciones en los medios y en el periodismo a partir de fenómenos como la inteligencia artificial, las redes sociales y el streaming? ¿Le da más relevancia ser un grupo económico que de medios?

-Sí, porque ha migrado sus ingresos, intereses y dirección corporativa hacia las telecomunicaciones y la conectividad. Las unidades periodísticas de Clarín están totalmente subordinadas a facilitar los grandes negocios económicos del grupo, que son estos últimos, y no el periodismo. En parte por eso es que Clarín ha perdido audiencias televisivas, radiales y lectores. Clarín.com está lejos de ser el sitio más leído. Tomó decisiones estratégicas como grupo empresarial que colocan al periodismo como una especie de unidad de relaciones públicas, para decirlo de alguna manera. Esto no ocurre solo por razones endógenas sino también porque con la revolución digital hay nuevas expresiones, nuevos canales tecnológicos, el propio streaming, que van modificando todo el ecosistema de medios, hoy bombardeado por la precarización, la falta de ingresos y la absorción de la torta publicitaria por parte de las grandes plataformas digitales.

-Podríamos decir que ve menguado su poder periodístico pero acrecentado su poder como grupo económico.

-El periodismo en el Grupo Clarín es mucho más débil de lo que fue en los años 90, donde era muy potente. El lanzamiento de la revista Eñe o el suplemento Zona de Periodismo e Investigación eran ejemplos de inversión y apuestas periodísticas muy serias. Bueno, eso ya no existe. Su fuerte está ahora en las telecomunicaciones. El asiento que tiene en la Asociación Empresaria Argentina (AEA) es por su lugar dominante en telecomunicación y conectividad más que en medios.

-¿Cómo pensar en este contexto nacional pero también civilizatorio la democratización de los medios y del acceso a la información, el combate a la concentración y la uniformidad?

-Mi respuesta breve es no lo sé. Mi respuesta larga es somos muchos los que estamos pensando alrededor de eso, porque obviamente el mundo de las comunicaciones hoy es mucho más complejo e involucra aspectos novedosos, como la gestión de datos personales o la invasión a la privacidad, que forman parte de las comunicaciones. No es solo producir contenidos y distribuirlos o establecer comunicaciones, por ejemplo, de voz entre personas…

-La discusión parece incluir un menú mucho más amplio que aquel que, por ejemplo, se debatió en 2009 con la ley de Servicios de Comunicación Audiovisual…

-Por supuesto. Hay poner sobre la mesa temas de defensa de la competencia, modificar una ley que en Argentina es pro-concentración. Hay que pensar en una legislación sobre datos personales, hay que cambiar la ley sobre propiedad intelectual y derechos de autor. Hay que pensar de qué modo empresas internacionales o actores como las plataformas participan del financiamiento de la creación de contenidos nacionales. También fijar criterios para que los actores dominantes en la torta publicitaria digital destinen una parte de sus ingresos para producir contenidos de interés público periodístico, por ejemplo. En 2025, en una etapa plataformizada, con actores que no solo son del orden doméstico sino globales, es bastante más complejo que en 2009 para pensar cómo salir del atolladero, ya que la concentración de poder es inmensa y está en manos de muy pocas empresas.

29/07/2016

Sitios Sugeridos


Va con firma
| 2016 | Todos los derechos reservados

Director: Héctor Mauriño  |  

Neuquén, Argentina |Propiedad Intelectual: En trámite

[email protected]