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Argentina
02/11/2025

Escenario postelectoral

Milei el equilibrista y la Argentina que viene

Milei el equilibrista y la Argentina que viene | VA CON FIRMA. Un plus sobre la información.

Tutelado por Trump y rescatado por quienes temieron un salto al vacío, Milei empieza un nuevo gobierno. Aunque nada parece indicar que la economía y el deterioro social vayan a cambiar, un nuevo orden político promete volver a repartir las cartas ¿Cómo leer el “veredicto” de las urnas?

Daniel Giarone

Al igual que un equilibrista que evita la caída una y otra vez ante una multitud que sigue desde las gradas sus erráticos movimientos, Javier Milei superó airoso las elecciones de medio término. Lo hizo con la ayuda inestimable de Donald Trump y del miedo (también del odio) de un amplio segmento de la sociedad argentina, que en su fuga hacia adelante se conforma con evitar el abismo de la incertidumbre.

Más allá de la aritmética electoral y de un escenario económico que no sufrirá mayores modificaciones (más bien todo lo contrario), los interrogantes sobre lo ocurrido el domingo pasado (y sus consecuencias) se mantienen en pie: ¿Cómo leer el “veredicto” de las urnas? ¿Qué nos dicen de la economía y del país que somos? ¿Qué alternativas se abren ante el actual estado de cosas?

“Milei ha recibido la recomendación del gobierno estadounidense de constituir una alianza política que le permita ampliar su base de sustentación”, algo que hará “alineado con la nueva derecha, que es predominante en la política del mundo occidental”, explica a Va Con Firma Rosendo Fraga, director del Centro de Estudios Unión para la Nueva Mayoría.

Voto a voto, golpe a golpe

Al cierre de esta nota, la Justicia Electoral confirmaba el resultado en cinco de los distritos donde las diferencias fueron muy estrechas. En Chaco y Chubut quedaron firmes los triunfos libertarios, en tanto que en Santa Cruz, La Rioja y La Pampa, los del peronismo. Restaba confirmar los números de Río Negro, Corrientes y la provincia de Buenos Aires, donde la Libertad Avanza se habría impuesto por una diferencia de apenas 46.600 votos.

Pero más allá de las cifras definitivas, Rosendo Fraga considera que “la elección fue un triunfo rotundo de Javier Milei”, quien “ha ganado por diez puntos sobre el principal partido opositor, que es el peronismo”, aunque advierte que, si bien “sus bancadas han crecido tanto en el Senado como en Diputados, todavía no logra tener mayoría propia en ninguna de las dos Cámaras”.

Desde una perspectiva global el resultado tampoco arroja definiciones tajantes. El electorado, con un nivel de ausentismo récord para una elección nacional que se tradujo en una participación de tan solo el 68,4 % de los empadronados, se dividió en tres segmentos.

El primero mayoritario (La Libertad Avanza, 40,7 %), el segundo a poco menos de 6 puntos (Fuerza Patria y frentes afines, 34,9 %) y un tercer bloque con poco menos del 25 % (desde Provincias Unidas pasado por el Frente de Izquierda hasta llegar al voto blanco o nulo).

Estos números consolidan el campo político-ideológico de la derecha, pero con un porcentaje sensiblemente menor al 55 % de la segunda vuelta de las presidenciales del año 2023 y reafirmando a la ultraderecha al frente de ese bloque.

En cuanto al peronismo y a sus aliados o sectores afines, si bien registran una merma respecto al 40 % de adhesiones que puede considerarse como media histórica (o núcleo duro) se mantienen próximos a su promedio, algo que también es consecuente con la performance que este bloque tuvo en las elecciones legislativas del presente siglo.

En cuanto al “tercer tercio”, es un electorado oscilante, como también se verificó en los comicios de los últimos años, donde este “sector” de los votantes osciló entre Mauricio Macri y a Javier Milei y Alberto Fernández, si tomamos como referencia las últimas tres elecciones presidenciales.

Así las cosas, las elecciones del 26 de octubre muestran pocas novedades respecto a la reconfiguración de los bloques históricos que dominan la política argentina desde mediados del siglo XX, con eje en la oposición peronismo / antiperonismo, más allá de la conformación de nuevos partidos, frentes e incluso expresiones político-ideológicas.

Un nuevo bloque de poder

La reunión del jueves último en Casa Rosada entre Javier Milei y los gobernadores pone en blanco sobre negro el nuevo escenario político: los Estados Unidos y el Círculo Rojo necesitan una mayor estabilidad política para lo que viene, una economía que seguirá cayendo, un mayor deterioro social y las reformas laboral, tributaria y previsional.

El interrogante sigue siendo si, empujado por el éxito electoral, el Presidente podrá alinear detrás de su gobierno a todo el arco de la derecha o si se limitará a hacer lo que hizo hasta ahora: intentar fagocitarlo. Aún con nuevos modales. La necesidades y urgencias por la que atraviesan provincias y municipios anticipan que, aún con coincidencias ideológicas, la tarea no será sencilla.

“Respecto a la economía, (Milei) probablemente desarrollará una política alineada con el Tesoro de los Estados Unidos, la que le permitió evitar una crisis en los días previos a la elección”, sostiene Rosendo Fraga, para quien “a partir de esto, retomará sus proyectos de reformas que se encontraban frenados por razones políticas”.

“En cuanto a la interna oficialista -anota- parece salir fortalecida la hermana del presidente, Karina Milei, que algunos piensan es la funcionaria con mayor gravitación del gobierno”.

“Milei ha recibido la recomendación del gobierno estadounidense de constituir una alianza política que le permita ampliar su base de sustentación para avanzar en las reformas económicas pendientes. Así parece hacerlo con la convocatoria a dialogar a diecisiete de los veinticuatro gobernadores. La mayoría de ellos no pertenece a La Libertad Avanza, pero se muestran predispuestos a sumarse”, prevé.
 

Sin avenida del centro

La condiciones para conformar un nuevo bloque de poder que le de gobernabilidad (en el Congreso y en la calle) a la Libertad Avanza se definió por su triunfo en las urnas, pero también por la magra performance que realizó Provincias Unidas, la comunidad de gobernadores que junto con Mauricio Macri representan la gran esperanza blanca del establishment preocupado por los vaivenes del Presidente.

“Los malos resultados obtenidos por el bloque Provincias Unidas, integrado por seis gobernadores que intentaron romper la polarización desde una postura de centro, muestran que no había espacio para ello: sólo sumaron el 5% de los votos, a pesar de que entre estas estaban la segunda y tercera provincia del país en cantidad de votantes. Claramente, no había lugar para la llamada avenida del medio”, razona Fraga.

Ya contados los votos, la debilidad de la “avenida del medio” fortalece la conducción de la derecha por parte del oficialismo, que “se mueve alineado con la nueva derecha, que es predominante en la política del mundo occidental, y además se autodefine como un aliado de Trump, quien a su vez considera a Milei como el presidente más afín con su administración de la región”, resume Rosendo Fraga.

El interrogantes en cuanto a la oposición es si tendrá la capacidad de convocar a sectores que, aún perjudicados por la política del oficialismo y las políticas del gobierno nacional, terminan por acompañar a quienes, por ejemplo, aprobaron en el Congreso todo lo que la Casa Rosada necesitó durante buena parte de estos dos años, desde la ley Bases hasta el decreto 70/2023.

Peronismo, dispersión y después

La derrota del peronismo también suma incertidumbre al futuro inmediato. Consolidado como primera opción al programa de gobierno que expresa el “experimento libertario”, enfrenta ahora el desafío de encabezar el bloque que muestre un horizonte en el que se puede ver la esperanza del cambio.

“La derrota ha hecho que dentro del peronismo se agudicen los conflictos internos, especialmente entre la ex vicepresidente Cristina Fernández de Kirchner y el gobernador de Buenos Aires Axel Kicillof”, analiza Fraga.

Según el analista, se trata de “dos generaciones distintas: Cristina pasa los setenta años y pareciera ejercer una influencia descendente. La mayoría de sus candidatos fueron derrotados. Kicillof tampoco ha tenido buenos resultados, pero tiene por delante un escenario temporalmente mucho más largo, que probablemente se mida en décadas”.

Y agrega: “La sociedad argentina no ve alternativas de cambio o solución en la actual oposición, que ha gobernado la mitad de los últimos ochenta años. La llamada ‘vieja política’, de la cual el peronismo es el principal protagonista, ha sido derrotada por Milei tanto en la elección presidencial de 2023 como en la legislativa de 2025”.

Pasadas las elecciones, las miradas se dirigen ahora al campo social, donde las acciones de sindicatos, organizaciones sociales y populares, del movimiento estudiantil e incluso del novedoso resurgimiento de la organización de los jubilados, consigue abrir un canal para expresar la protesta social y aglutinar aquello que, también electoralmente está disgregado.

Mientras Milei goza de una segunda oportunidad que quizás ni siquiera esperaba, el peronismo y todos aquellos que postulan otro modelo de país, también tienen la suya. El año que termina marcará un punto de quiebre. Para unos, y para otros.

29/07/2016

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