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Argentina
19/10/2025

Relaciones carnales, elecciones y después

Milei en manos de Trump y del resultado electoral

Milei en manos de Trump y del resultado electoral | VA CON FIRMA. Un plus sobre la información.

La inédita intervención del gobierno nacional por parte de los Estados Unidos convirtió al 26 de octubre en un día clave. Se define la correlación de fuerzas que definirá un nuevo escenario. “El gobierno se ha ido desgranando, perdiendo potencia electoral, lo que hizo que la elección se emparejara”, advierte el politólogo Facundo Cruz.

Daniel Giarone

La inédita intervención financiera, económica y político-electoral del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, sobre el gobierno de Javier Milei, coloca a las elecciones legislativas del 26 de octubre en un sitial inesperado.

Lo que ocurra el domingo próximo no sólo definirá la suerte del “experimento libertario”, sino que sentará las bases para lo que sucederá a partir de entonces. Esto es, cuál será la correlación de fuerzas que definirá la capacidad de los distintos actores para delinear el nuevo escenario.

A las incertezas de la economía y del mundo (y la especulación) financiera, se suman las dificultades que enfrentan tanto analistas como protagonistas para prever el resultado electoral.

Al igual que lo que sucede con el dólar, los bonos y los precios, nadie se atreve a dar respuestas contundentes. Es decir, la volatilidad es ley, pero a la manera de un movimiento de placas, que solo se hace evidente cuando empezamos a sentir el temblor. Y esto ocurrirá en la noche del domingo.

“El resultado de la elección está abierto. Es una elección que hoy aparece empatada entre el peronismo y la Libertad de Avanza. Ninguno estaría sacando más del 40 %, en un rango que va del 35 % al 40 %, con lo que es muy difícil estimar cómo quedará el Congreso. Muy probablemente todo termine en un poroteo chico, que incluso se defina en el escrutinio definitivo”, asegura a Va Con Firma Facundo Cruz, analista y consultor político.

Y agrega: “Hay un nuevo instrumento de votación (la boleta única) que puede ser determinante, sobre todo para las provincias que eligen senadores. Veo un gobierno nacional que desde enero hasta ahora perdió alrededor de 10 puntos de intención de voto, a razón de un punto por mes, que se ha ido desgranando y perdiendo potencia electoral, lo que hizo que la elección se emparejara, ya que el peronismo mantiene la misma intención de votos que a comienzos de año”.

La Libertad, retrocede

Hace apenas unos meses no solo se descontaba una victoria oficialista en los comicios de medio término, sino un afianzamiento del proyecto político libertario. Sin embargo, el agotamiento del modelo económico (que supo combinar endeudamiento feroz, dólar barato, ajuste brutal y caída de la producción y el consumo), la paliza electoral que sufrió el oficialismo en la provincia de Buenos Aires y los escándalos de corrupción que afectan a la primera línea del gobierno, crearon un nuevo escenario.

“Lo parecía ser una victoria arrasadora de la Libertad Avanza y una forma de condicionar el funcionamiento del Congreso para la segunda mitad del mandato de Javier Milei, ahora se reduce a la necesidad de buscar el ‘tercio propio’, para bloquear potenciales avances de la oposición y blindar los vetos presidenciales”, reflexiona Cruz.

“Si el oficialismo se acerca al 40 % de los votos va a estar próximo de tener ese tercio en la Cámara de Diputados, además de alcanzar un bloque propio y puro, bien ordenado y estructurado, pero si se ubica por debajo del 35 % va a estar lejos de eso y necesitar de aliados. Lo que sí es seguro, es que va a quedar muy lejos de la mayoría propia y que va a necesitar gobernabilidad, construir mayorías”, analiza.

Para el analista, el Senado es el que puede darle mejores noticias al gobierno. “Buenos resultados en Tierra del Fuego, Neuquén, Ciudad de Buenos Aires y Entre Ríos le garantizarían ocho senadores propios; es una incógnita lo que puede pasar en Chaco, donde la elección está abierta, y en Salta está más consolidado el oficialismo para quedarse con las dos bancas. Esto alejaría al peronismo de la mitad de la Cámara y de la posibilidad de avanzar con una agenda propia”.

El efecto Trump

Con el dólar y la inflación en alza, y el malestar social trepando por encima de todos los indicadores, Javier Milei se asomó al precipicio y allí encontró a Donald Trump.

El presidente de los Estados Unidos hizo lo que ya se conoce: le tendió una mano para que no caiga al vacío, pero en la mochila, además de dólares, puso su menú geopolítico, que actualiza el eslogan de su antecesor James Monroe (1758-1831): “América para los americanos”.

Esto supone una intervención a cielo abierto que abarca las finanzas y la economía, pero también al escenario político. Allí están las amenazas poco o nada veladas del propio Trump y las reuniones, poco o nada disimuladas, de voceros oficiales y oficiosos con funcionarios y opositores afines.

Allí están la intervención en el mercado de cambios (por primera vez el gobierno de los Estados Unidos no sólo actúa como prestamista, sino que interviene de manera directa en el sistema financiero), en la campaña electoral (si no votan a Milei “no seré generoso”) y en la gobernabilidad post-elecciones (puentes con la oposición no peronista y con algunos gobernadores que el propio Milei dinamitó).

Sin embargo, es menos claro qué incidencia tendrá todo esto en la ciudadanía y en la definición del voto. Cómo procesarán lo ocurrido quienes voten el próximo domingo (incluida la antológica visita presidencial a Washington). El impacto en el resultado electoral quedará para el análisis posterior. Ahora, solo puede haber aproximaciones.

“No creo que la intervención del mercado, la asistencia financiera o el condicionamiento político-electoral de los Estados Unidos pueda incidir demasiado en el comportamiento del votante el 26 de octubre”, asegura Cruz.

“Me parece -completa- que la elección va a estar más influenciada por el voto económico, por la forma en que percibimos la situación económica y cómo imaginamos que va a ser la situación futura, tanto en lo personal como del país en general”.

El analista considera que “cualquier razonamiento que se haga respecto al vínculo con Estados Unidos y con China, de la asistencia financiera de Estados Unidos y del apoyo de Trump a Milei, son factores que influyen de una manera más bien marginal e indirecta”.

“La ciudadanía va a votar según cómo tiene el bolsillo, cómo se imagina que lo va a tener en el corto y mediano plazo, y no necesariamente por los apoyos o vinculaciones estratégicas del país en general y del gobierno en particular”, subraya.

Estados Unidos y China, según la UBA

Si bien es prematuro inferir el impacto (tanto términos electorales como identitarios) que tendrá la nueva era de “relaciones carnales recargadas” con los Estados Unidos, acercarse a la mirada que la sociedad tiene de las relaciones internacionales puede brindar algún indicio.

La encuesta nacional sobre creencias sociales del Observatorio Pulsar, de la Universidad de Buenos Aires, en su capítulo referido a qué relaciones estratégicas debe priorizar el gobierno, muestra un declive de los Estados Unidos y un crecimiento de China, según un comparativo de los datos que arrojó el relevamiento en 2024 y 2025.

“Cuando el año pasado preguntamos qué país debía priorizar la Argentina en sus relaciones internacionales, el 33% nos contestó Estados Unidos como primera opción. Después venían Brasil con el 19 % y España con el 10 %. La mirada estratégica estaba puesta en el mundo occidental. China aparecía recién en el cuarto lugar, con solo el 9 %”, comenta a Va Con Firma Facundo Cruz, quien también es Coordinador General de Pulsar.

“En 2025, al interrogar por el vínculo estratégico, un 28,5 % respondió Estados Unidos. Es decir, 5 puntos menos respecto al año pasado. Y China subió el mismo porcentaje, ya que pasó del 9 % al 14,4 %, ubicándose ahora en el tercer lugar desplazando a España, y manteniéndose segundo Brasil con el 18,7 %. Seguimos teniendo una mirada estratégica occidental, pero China gana terreno en la consideración de los argentinos”, advierte el politólogo.

Esta mirada se combina con la imagen de esos países, según el mismo relevamiento. El año pasado, quienes tenían buena o muy buena imagen de los Estados Unidos era el 62% de los consultados, y solamente el 14% respondía que era mala. Respecto a China, la distribución fue similar. El 57% tenía buena o muy buena imagen, y solo el 16% una perspectiva negativa.

Según las preferencias electorales, Cruz señala que la encuesta arroja que “Estados Unidos tiene una mejor imagen entre los votantes de la Libertad Avanza, casi 8 de cada 10 de sus votantes tienen una imagen buena o muy buena, que entre aquellos que votan al peronismo, donde la imagen positiva cae al 44 %”.

Respecto a China, el experto añade que “hay una buena imagen entre votantes del peronismo (77 %)”, pero destaca algo similar ocurre entre los votantes libertarios, ya que “entre quienes prefieren al oficialismo, el año pasado, esta alcanzaba el 51% y solo el 18% manifestaba una imagen negativa”.

“La encuesta de este año -revela- arroja que la imagen positiva de Estados Unidos es del 60 % y la negativa del 15 %, sobre el total de la población. En cuanto a China, el 62% tiene una imagen buena o muy buena y solo el 12% mala o muy mala”.

“Esto significa que China mejoró, tanto respecto al vínculo estratégico como en su imagen en general, pero que, al mismo tiempo, la imagen de Estados Unidos también es buena, tanto en general como entre segmentos de votantes”, indica Cruz.

¿Hacia un nuevo gobierno?

El viernes último se cumplieron 80 años de la irrupción del peronismo en la vida política nacional, marcando un antes y un después en la historia argentina. Las movilizaciones del 17 de octubre de 1945 también motivaron la intervención estadounidense. A tal punto, que la campaña electoral para los comicios presidenciales de febrero de 1946 estuvo dominada por la consigna “Braden o Perón”.

En un contexto histórico diferente, y en mundo que a todas luces no es aquel, la evocación supone, sin embargo, una interpelación. Al peronismo, pero también al conjunto de las fuerzas políticas y, fundamentalmente, a la sociedad. Qué país queremos ser. Cómo lograrlo. De qué modo y con quién.

Estos interrogantes tienen valor histórico, pero también coyuntural: en qué dirección, y con qué protagonistas, se construirá el escenario que nacerá en la noche del 26 de octubre.

“Es una incógnita cómo será el nuevo Congreso y quién va a fijar las condiciones de la negociación para construir una nueva gobernabilidad”, sostiene Cruz.

“Si el gobierno gana en las provincias donde compite con los gobernadores con los que rompió puentes y construyeron Provincias Unidas, fijará las condiciones de la negociación, pero si pierde en esos distritos serán estos quienes las establecan”, advierte.

“Este último sería un escenario que no hemos visto hasta ahora, el de un Milei al que le marcan la cancha”, concluye el analista.

Aquello que está por develarse, entonces, es qué cancha y para qué partido. Nada más. Y nada menos.

29/07/2016

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