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En aquel evento, tratamos el compromiso de técnicos y profesionales para resolver las graves asimetrías de la Norpatagonia argentina.
Quizá porque nos empantanamos en temas urbanos de la Confluencia, quedó en el tintero un abordaje más abarcativo hacia loterritorial y regional, y no pudimos “evitar que el árbol nos tape la visión del bosque”.
“Las redes de asentamientos humanos materializan en el espacio geográfico las relaciones de producción e intercambio de las formaciones sociales”.
No somos una excepción y nuestra Norpatagonia está muy desequilibrada en la radicación de población con grandes debilidades, sobre todo si pensamos un nuevo modelo de desarrollo sustentable que sustituya algún día, al actual modelo extractivo.
Debemos estudiar los factores que actúan y han actuado condicionando la cultura del trabajo, un nuevo proyecto productivo y una modalidad racional de desarrollo y ocupación del suelo.
En aquel 2010 intentamos una agenda alternativa para encarar los desajustes de gestión de la estructura territorial heredada y eventualmente su obsolescencia por cambios del modelo productivo, proponiendo definir:
– redes racionales de asentamientos humanos acordes al modelo alternativo.
–gestión territorial agiornada.
Un programa para la equitativa y equilibrada distribución de la población, donde la racionalidad de las redes de asentamientos humanos dependa de dos conceptos básicos: 1. escenario apto para la instalación de estrategias de desarrollo sustentables, capaz de superar la probable crisis de agotamiento hidrocarburífero y la formulación de un nuevo mapa con la refundación regional. 2. institucionalidad adecuada para la gestión y monitoreo del modelo de desarrollo vigente y el resultante.
Repasemos aspectos clave:
Estructura territorial heredada
Es incierta la génesis del esquema territorial aprobado por las primeras Constituciones Provinciales patagónicas, pero a fines de los ´50 el gobierno peronista propiciaba un país con centros de variada jerarquía, integrados en redes de asentamientos humanos cuyos componentes tenían asignados roles propios en las escalas rurales hasta urbanas de alta concentración.
Quizá una modalidad territorial recomendable sea la centenaria red de asentamientos humanos de la provincia de Buenos Aires, integrada por Partidos y componentes de escalas variadas: ciudades cabecera hasta parajes rurales. Todas piezas territoriales colindantes, sin vacíos intermedios, donde todas las poblaciones poseen marco institucional en una red de gobiernos locales armónicamente integrados.
Por esos años, Neuquén propuso 16 departamentos sin institucionalidad, que no responden a ninguna lógica geoeconómica, salvo excepciones como Aluminé y en algunos casos, hasta fragmentan cuencas de desarrollo, como el lago Lolog partido por un arbitrario limite departamental.
Los departamentos neuquinos son corrales arbitrarios donde flotan los ejidos municipales como lentejas en una sopa, sin otra vinculación que las rutas y caminos. En los espacios entre ejidos rige la jurisdicción provincial y por eso los pobladores rurales son verdaderos ciudadanos de segunda, ya que no votan ninguna autoridad local que los represente, en una grave marginación cívica, similar al esquema medieval donde los privilegiados ciudadanos urbanos vivían dentro de murallas y los trabajadores rurales segregados a extramuros.
A fines de los ´80 esto se agravó con la fragmentación de la Globalización neoliberal, porque de la mano de las políticas del Banco Mundial, vinieron las cartas orgánicas municipales aumentando el encapsulamiento de los gobiernos locales e instalando la moral de la competencia y la lógica ganadores-perdedores.
Impactos de los modelos productivos
Los sucesivos modelos de desarrollo de la región fragmentaron intensamente el hábitat rural y urbano. Hoy sus efectos resultan de difícil visualización y detección, mientras los responsables permanecen ocultos, dificultando la solución de los problemas.
En el último medio siglo, actores extraprovinciales y extranacionales alteraron sistemáticamente los patrones de localización de actividades productivas incrementando sus ganancias y despreciando los efectos de esas acciones, sumados a la falta de atención gubernamental de estos problemas.
Las afectaciones al territorio se originan en políticas complejamente entrelazadas, donde los agentes económicos se asocian para instalar circuitos de acumulación (reproducción y acumulación de capital en torno a una actividad clave) desarrollando cadenas productivas afines al modelo dominante (ganadería, agricultura, hidroenergía, construcción, turismo e hidrocarburos) las que a su vez impactan la geografía con descartes y superposiciones territoriales.
En el Neuquén de hoy, vemos con toda nitidez que de la interacción de las cadenas productivas con su ámbito de localización han resultado dos escenarios básicos:
– La Confluencia capitalista, concentradora de actividades terciarias y financieras y
– El interior agrícola ganadero, deshabitado y pobre con sus declinantes economías regionales,
El ángulo oriental del Comahue, como territorio especializado, ha pasado por varios roles hegemónicos: 1- Articulador del esquema exportador de los valles frutícolas de la Norpatagonia. 2- Sede administrativa de las primeras explotaciones hidrocarburíferas. 3- Asiento gerencial del mayor sistema nacional de aprovechamientos hidroenergéticos 4- escenario principal de las intervenciones FO.NA.VI. 5-Centro gubernamental del modelo extractivo.
Primeras conclusiones
El mayor poder de acumulación de excedentes estuvo en manos de agentes ubicados fuera del área productiva regional, la distribución territorial de las grandes inversiones fue inicialmente responsabilidad de las decisiones del estado nacional y grupos del poder dominante asentados en CABA y la Pampa Húmeda, pero luego se trasladaron a jurisdicciones extranacionales articuladas con aliados locales, así: Las decisiones sobre actividades y acumulación de riqueza quedaron fuera de nuestro territorio. El poder de reinversión local (excepto el de las elites cómplices) se redujo a su mínima expresión. Instalaron un premeditado desinterés por la resolución de los desequilibrios territoriales y ambientales. Las localidades mayores están malformadas urbanísticamente, hiperdesarrolladas con equipamientos sobredimensionados. Las áreas rurales desatendidas y sus economías se están vaciando y debilitando.
Finalmente, en el 2025 proponemos formular cuanto antes:
Nueva base territorial que corrija la fragmentación municipal y los departamentos absurdos con un regionalismo real y progresivo.
Nueva relación gubernamental con el territorio, fortaleciendo las economías regionales con redes estatales y privadas, nuevas instituciones y normativas de gobernanza.
Definitivamente, organizarnos para instalar un cambio cultural donde la gente y sus gobiernos comprometan una mirada futura hacia un modelo de desarrollo integral sustentable con nuevos espacios territoriales equilibrados y equitativos.
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