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Milei atrincherado, pero conocedor de las casi inofensivas armas con las que cuentan los que quieren que se materialice de una vez su desplazamiento del lugar que ocupa.
Juicio político, crisis económica y escarmiento popular, derrota aplastante en las urnas en octubre, representan las alternativas respetuosas del marco legal que están en consideración.
El Juicio político de compleja factura, sobre todo si no se cuenta de antemano con las mayorías especiales en el Congreso que aseguren la finalización del juicio y el fallo con Milei en la calle.
La crisis económica acicateada por la tozudez del gobierno termina por convertirse en una amenaza para toda la población económicamente activa. Empleados públicos, trabajadores de la industria nacional y de servicios y jubilados. Todos en capilla por la discrecionalidad con que manejan las cuentas públicas y la estabilidad laboral. el staff económico y Milei.
El escarmiento popular que nunca fue considerado como una advertencia por Milei, puede llenar las calles y hasta paralizar la actividad económica días enteros, pero no será fácil juntar unanimidades para configurarla. Sin embargo, todo parece indicar que no habrá una manifestación popular definitiva que persuada a Milei que deba renunciar. La manifestación popular masiva, como expresión de masa crítica con un propósito, puede doblegar la voluntad de los gobiernos que se le oponen y convence por su fuerza a quienes las hacen convirtiendo su manifestación en reclamo manifiesto. pero debe estar apoyada en una conducción política que evite la fragmentación.
Finalmente el acto electoral de octubre, sí tiene capacidad destituyente pero nada es absolutamente seguro.
Esta vez, el 7 de septiembre, Milei, a pesar de la aplastante derrota sufrida, no cambió nada de su gobierno, porque lo único que necesitaba era la aprobación del FMI y la obtuvo. Habrá que ver hasta cuando se extiende el crédito si vuelve a resultar perdidoso en octubre.
Su autoridad, no obstante, está cuestionada y quizás lo lleve a volver a equivocarse políticamente. La autodescalificación de Milei, visto sus errores políticos puede hacerle perder el apoyo de quienes al día de hoy lo sostienen. Igualmente no creo que el establishment acepte o no se oponga públicamente a una destitución de Milei, impelido de su cargo por la manifestación masiva del pueblo. Pensaría el Círculo Rojo que es muy peligroso contar con un antecedente como el éxito de un pronunciamiento popular que voltea a un presidente. Ocurrió en el 2001 con De la Rúa, parece improbable con Milei.
En resumen, hay una cadena de situaciones que deben ensamblarse, donde se cuenta con las propias torpezas del presidente, para que la desaparición de Milei de la presidencia de la República se concrete antes de que se cumpla el tiempo legal de su mandato y antes que Argentina se torne inviable con su tan persistente como nefasta presencia.
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