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En marzo del año 1995, siendo yo Agente de Proyecto del Programa Cambio Rural, publiqué un artículo técnico-socioeconómico que había elaborado con los productores de Cooperativa La flor de Centenario en 1989. Ese artículo, que se llama “En búsqueda de sistemas eficientes”, describe los factores que contribuían para que los pequeños productores vayan perdiendo competitividad con su fruta. Y dichos factores eran: vejez de los montes, altura de la napa freática, presión de infestación de Carpocapsa, y la imposibilidad económica y operativa de realizar determinadas rutinas técnicas.
La idea estaba clara: con los recursos del mercado no se podía realizar la transformación que los pequeños y medianos productores necesitaban para volverse competitivos. La misma idea traté de ponerla en práctica cuando fui Secretario de Fruticultura de la Provincia de Rio Negro, a partir del Plan para una Fruticultura Sustentable, pero la presión de los productores para usar fondos del Estado en forma inmediata (poda, raleo, cosecha), por hectárea cultivada, sin tener en cuenta el estado de los montes en cuanto a su capacidad productiva para enfrentar la competitividad, se convirtieron en subsidios de emergencia para sobrevivir por un tiempo no muy largo y sucumbir en el modelo existente, ultra liberal y excluyente, donde siempre sobrevivieron los mas poderosos.
De a poco fui comprendiendo que culturalmente los pequeños y medianos productores respondían a ideas individualistas, ultra liberales y su vez solicitantes de prebendas del Estado, lo que de a poco los fue sacándolos del sistema, con las consecuencias que hoy vivimos y que ya planteé en otros artículos publicados en este portal.
Como conclusión final podemos asegurar que para paliar la crisis, un subsidio bien dirigido sería el destinado a contribuir a eliminar los componentes ineficientes del sistema. Antes de que lo haga el mercado libremente, que generalmente es perverso porque su criterio de justicia en cuanto a la eficiencia, está más relacionado con el poder económico que con la eficiencia misma. Vale decir que las herramientas macroeconómicas deben ser activamente utilizadas para apuntalar el funcionamiento de un mercado moderno. Esto implica buscar el equilibrio de intereses de peso equivalente y no la consolidación de monopolios de oferta o de demanda por doquier, como resulta de una desregulación generalizada. Finalmente es oportuno repetir la feliz frase del economista italiano Patrizio Bianchi: "No es cierto que el mercado cree el desarrollo; en verdad el desarrollo crea el mercado".
Pero de quien puedo hablar con más certeza, es de Serafín Cervi, con quien trabajé en la firma Mario Cervi e hijos SA. febrero de 1981 a setiembre de 1984. Fui el primer ingeniero que tuvo la empresa para cumplir con las exigencias del Decreto 2712 de 1979 sobre la sanidad y calidad de la fruta que se exportaba. Una vez retirado continué teniendo una relación continua durante 14 años, hasta su fallecimiento en 1998. Era un hombre de pocas palabras, frases cortas pero contundentes La relación se basaba en intercambios técnicos, de materiales para injertar, nuevas variedades y otras cuestiones al principio, ya que la empresa Mario Cervi SA. había creado un vivero, al igual que nosotros en Cooperativa La flor de Centenario. A partir de 1995 y estando yo como Agente de Proyecto y coordinador del Programa en Alto Valle oeste, le propuse que formáramos un grupo de Cambio Rural (Programa del Estado Nacional a través del INTA y la Secretaría y Agricultura de la Nación) con los productores independientes que entregaban la fruta en la empresa, de manera que mediante el trabajo grupal los productores pudieran adquirir las tecnologías para eliminar los componentes ineficientes del sistema, reconvertirse y ganar en competitividad.
Aceptó rápidamente y se hizo una reunión en el Club de la Asociación Italiana de Neuquén, asado de por medio. Yo expliqué el programa y Serafín, en un breve comentario, adhirió plenamente y se comprometió a entregar plantas para la reconversión, del vivero de la empresa, y pagar los honorarios del profesional promotor asesor del grupo. Ningún otro empresario adhirió. A una gran empresa trasnacional de ese momento, desde el Programa le formulamos una propuesta parecida a la que hicimos a la empresa Mario Cervi e hijos SA. Por escrito. No recibimos respuesta. A otras empresas también le alcanzamos la propuesta, con resultados negativos también. Es que el negocio inmediato para esas empresas que rechazaron la propuesta, era comprarle la fruta a los productores en forma individual, clasificarla y pagarle por la fruta buena que aprovechaban bien, mientras la mala era un contrapeso para el productor, lo que le generaba una pérdida de rentabilidad que de a poco los fue sacando del sistema.
Había que quitar los elementos ineficientes del sistema y eso debería ser una acción colectiva, con financiamiento estatal correctamente orientado a ese fin y supervisado. Cervi, daba señales de que lo entendía. Los otros, aunque lo entendieran privilegiaban su posición dominante, para realizar negocios en lo inmediato sin contemplar el conjunto. Debemos aclarar aquí que los grupos asociativos existentes en ese momento, como Primera Cooperativa de Gral. Roca, Cooperativa la Flor de Centenario, Fruticultores Unidos de Centenario y Cooperativa Frutioro de Gral. Fernández Oro, formaron grupos de Cambio Rural. Era obvia su participación porque ellos trabajaban su propia fruta y debían ganar en competitividad, si querían sobrevivir en el sistema.
En el aspecto social, Serafín siempre estaba preocupado por la calidad de la vivienda y la calidad de vida de los trabajadores. Tal es así que un grupo de trabajadores de la empresa se dedicaba a esa función: reparaciones, colocación de pisos y ventanas, red de agua y estufas a leña. Las estufas eran fabricadas en el taller metalúrgico de la empresa con caños que comprábamos para ese fin en chacaritas de la zona. La orden siempre fue que todos los trabajadores deberían estar registrados y recibían a mediado de mes un adelanto para que no les faltara nada. Varios hechos de los que fui testigo son relatados en el artículo completo publicado en link al final de esta síntesis.
.En 1995, cuando fui candidato a vice gobernador por el Frepaso (Frente por un País Solidario), le solicité a Serafín si podíamos visitar la planta de empaque, con José Octavio Bordón y Oscar Massei, donde en el taller habían fabricado una máquina de clasificar que conducía la fruta por agua para evitar daños. Aceptó gustoso. Explicó los orígenes de la Empresa, su carácter regional y nacional, y su compromiso con el desarrollo. Creo que ninguna empresa de esa magnitud nos recibió.
Nunca hablamos de política partidaria con Serafín. Creo que era radical. No era un simpatizante de la izquierda. Pero puedo decir con certeza que era un empresario nacional, comprometido con el desarrollo y con una inmensa responsabilidad social. Era católico practicante, de la madera de Francisco.
Nos seguimos comunicando y a principios de 1998 me llamó para comentarme que tenía un proyecto en mente que consistía en ayudar a adquirir, a productores que entregaban fruta en la empresa Mario Cervi e hijos SA, unas cuatrocientas hectáreas entre San Patricio del Chañar y Añelo, para crear allí un polo de desarrollo frutícola, con nuevas tecnologías, de modo de producir fruta de calidad, que la empresa se encargaría de procesar, conservar y comercializar bajo una figura de Asociación de Colaboración Empresaria que contenía a las dos partes (productores y empresa). De manera que con el contador Alberto Rio Negro, experto en financiamiento y elaboración de proyectos, que había sido presidente del Banco de la Provincia de Rio Negro en la gestión del gobernador Osvaldo Álvarez Guerrero, convocado por Serafín, y con la ingeniera Patricia Villarreal, colega economista del INTA-Alto Valle y del Programa Cambio Rural, elaboramos un pre-proyecto que serviría para obtener financiamiento del IADEP de Neuquén. ex FONDEP, organismo que presta financiamiento para emprendimientos productivos sustentables, con un fondo creado con un porcentaje de las regalías petroleras y gasíferas que percibe el Estado neuquino. A continuación, transcribiré los fundamentos que escribimos para ese proyecto:
1.- Objetivo: Mediante una nueva modalidad organizacional que tiene como base la alianza estratégica de los factores dinámicos de la actividad frutícola, con la participación de productores propietarios individuales de sus parcelas dispuestos a armonizar un esquema conjunto y eficiente de producción, bajo pautas tecnológicas adecuadas que permitan obtener un producto de primera calidad orientado al mercado consumidor más exigente, conceptualizando una estrategia de comercialización unificada de la producción a través de una empresa frutícola de experiencia en la Provincia del Neuquén, todo ello en el marco de una asociación democrática, transparente y justa en materia de controles y equidad económica, el Proyecto se propone con su ejecución, alcanzar los siguientes objetivos”.
Luego de ello, sigueel proyecto que se transcribe en el anexo (accesible al final de este texto). No cabe duda que esta iniciativa se convertía en un golpe en la línea de flotación del modelo frutícola imperante, que consiste en concentración de tierras en mano de las empresas y compra de la fruta a los productores individualmente, sin pautas claras en la operación, con una clara incidencia de la posición dominante por parte del comprador.
Se realizaron reuniones con los productores interesados para seguir adelante. Y un día de junio de 1998 a la tarde, Serafín me llama, creo que fue un lunes, y me dice si puedo pasar por la empresa a la mañana temprano, porque había pasado por el predio de las 400 hectáreas en cuestión al volver de Mari Menuco por Añelo, y encontró que había un sector de unas dos hectáreas donde él creía que podíamos construir las viviendas, el puesto sanitario, la escuela, el jardín de infantes y la guardería con una plaza. Entusiasmado fui al encuentro, pero Serafín no apareció. Todos estaban extrañados. Pero me fui porque debía cumplir con mi trabajo. Alrededor de las 9 y 30 hs me llamó y me dijo que lo disculpara, pero que se había quedado en la casa porque le dolía mucho la cabeza. Que me avisaría cuando nos reuniríamos. Nunca más lo vi. A los tres o cuatro días me encontré con su hijo Pablo en el Aeropuerto y me contó que ese día que yo había estado, cerca del mediodía lo encontraron perdido entre unos pallets en el galpón. Le hicieron los estudios, lo llevaron a Buenos Aires y le diagnosticaron un tumor en el cerebro. Quedé shoqueado.
Pasados unos días, me encontré con unos de sus colaboradores, que estaba de encargado en la explotación de San Patricio del Chañar. Hablamos el tema de Serafín, y me dijo que él tenía el número de teléfono del departamento de Buenos Aires donde estaba. Inmediatamente lo llamé y me atendió. Ante mi pregunta de cómo estaba, primero me agradeció por haber llamado y después me dijo que estaba mirando el Campeonato Mundial de Fútbol, y que veía los jugadores dobles. Traté de darle ánimo, pero con sus frases cortas me contestó: “Me parece que de ésta no salgo”. Enmudecí y nos despedimos con un abrazo de ambas partes.
A ese colaborador, Serafín le había cedido 11 hectáreas plantadas en el emprendimiento de El Chañar como reconocimiento por su trabajo y esfuerzo en sistematizar todas las tierras que tenía la empresa en San Patricio del Chañar (más de 80). Ese colaborador murió al poco tiempo en un accidente, en la ruta 7. Fui a su velatorio en la capilla de San Patricio del Chañar. Porque quiero aclarar que a toda la familia Cervi, integrantes y trabajadores, los consideré como parte de mis afectos. En ese lugar me encontré con un empleado de la empresa que había manejado un camión de propiedad de Mario Cervi e hijos SA. para todo tipo de transportes, durante muchos años, y me contó que se había jubilado y que Serafín le había transferido a su nombre el camión, como reconocimiento, y que lo manejaba su hijo, quien seguía haciendo fletes para la empresa, facturando.
Habrá ayudado a muchos que no me enteré seguramente. A mí también me ayudó cuando emparejamos, con un colega, unas tierras fiscales en la Isla 19 de Allen. Nos consiguió a un trabajador boliviano que quería irse de balsa Las Perlas. Puso a mi disposición el camión con este conductor que mencioné más arriba para realizar el traslado. Me prestó una bomba para regar y me indicó donde había un motor de un productor de Las Perlas, enterrado en el río. Puso a disposición los tractores, lo desenterramos, lo reparé y cultivamos cebolla que vendimos a la misma firma que vendía Mario Cervi e hijos SA. Nos fue muy bien. Pudimos comprar un tractor usado, una rastra y construir una casa. Serafín disfrutaba con esos pequeños logros, convencido que el desarrollo creaba mercado.
El 24 de julio de 1998 falleció Serafín Cervi. Yo estaba en Mar del Plata asistiendo a mi madre que tenía que realizar terapias de recuperación de la movilidad. Fui al centro de Mar del Plata, compré el diario Rio Negro, y en necrológicas pude observar que había cuatro páginas (40, 41,42 y 43 del diario del 25 de marzo de 1998) de participaciones.
En el Rompecabezas Tecnológico del INTA del trimestre Julio-agosto y Setiembre de 1998 publiqué un artículo sobre Serafín Cervi, que transcribo en el anexo, este “Eternauta” de fines del siglo XX (Porque comenzó la presentación del Proyecto a los productores que enuncié diciendo “O nos salvamos entre todos o no se salva nadie”, como también transcribo en el anexo. Mi conclusión en ese texto dice: “A quienes estuvimos cerca de Serafín Cervi no nos va a resultar difícil arrimar las otras piezas hasta que algún día el modelo anhelado se haya concretado”. Hoy, a 27 años de su fallecimiento y observando lo sucedido con el modelo imperante, solo puedo decir “El molde de la pieza que corresponde a Serafín Cervi en el rompecabezas se rompió cuando nació Serafín”. Su esposa, que conocía muy bien a su compañero, siempre me agradeció infinitamente por mis palabras.

Serafin Cervi
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