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Parece una cinta barata, de esas “clase B” de Hollywood, pero es la realidad argentina de hoy debatiéndose en un mundo al borde de la extinción. Y no se sabe bien por dónde empezar, ni si cabe unir dos aconteceres dispares, amasándolos en uno solo, como si fueran una única y viscosa mezcla de detritus o una argamasa excretada por el fétido aliento de un Lucifer alienado en su rutina de hacer el mal sin mirar a quién.
Derechos y garantías, vocablos que alguna vez significaron algo, devienen letra muerta, tanto en la Argentina como en el mundo en el que vive la Argentina.
Diego Luciani es el fiscal. Gorilinies uno de los jueces. El otro es aquel güin derecho del "Liverpool" en unos obscenos maridajes que el "tof 2", perpetraba junto al Johny Carter de cabotaje que se llama (en su cotidiana realidad paralela), Mauricio Macri.
En la otra, en su realidad verdadera, este golem local ofició de "el perseguidor", como aquel Charlie Parker prohijado por la buena literatura, por la literatura de Julio Cortázar. La gran diferencia es que Charlie Parker fue un artista, en cambio Mauricio Macri...
Macri persiguió a Cristina para meterla presa a como diera lugar. Empero, sin vocación para lo difícil, fracasó. No pudo lo que ahora sí pudieron los que arbitran el partido.
Pero son tres, los del tof 2. Basso, como Cristo en la cruz, no es el del medio, es el tercero. Y que me perdone Cristo. Y que me perdone Borges.
El del medio, como Barrabás, es Gorilini, y no anda ninguna mosca por su carne quieta. Es un delincuente, Barrabás, al que todavía nadie ha crucificado, como castigaba Roma a sus delincuentes.
Para pensar en esta afrenta al peronismo que está sucediendo en la Argentina, es mejor no ser peronista y, por ello, no dejarse arrebatar por las efusiones del corazón, pues éstas conducen siempre, muy luego, al borroso linde que separa la reflexión de la violencia.
Es una humillación para la Argentina que Milei sea el presidente de este país; como es un escándalo para la Humanidad que Israel pretenda fundar un Estado nacional a expensas de territorios ajenos y perpetrando masacres de civiles como sólo habían hecho, hasta hoy, los "nacionalsocialistas" de Hitler.
Netanyahu viene preparando su crimen desde hace mucho tiempo, pues hace mucho tiempo venía amenazando con la guerra y, de paso, con anexarse Jordania, Siria y todo el medio oriente. Pero ciertos criminales actúan siempre cuando previamente han evaluado que las condiciones son propicias para cometer su crimen. Y entre los constructores de estas condiciones propicias se halla el director general de la OIEA, el argentino Rafael Grossi que, con temeridad, decidió suscribir el discurso de los mandamases occidentales afirmando que Irán "no cumple" con los estándares requeridos por la organización que él dirige respecto del uranio y su enriquecimiento y la No Proliferación Nuclear. Lo de Grossi es temerario porque en medio de una posibilidad latente de que la humanidad desaparezca, toma partido por una de las partes con la vista puesta, tal vez, más en la secretaría general de la ONU (a la que aspira) que en aportar desde la OIEA para que "la paz y la seguridad internacionales" sean una realidad en el mundo de hoy. Grossi no ha dicho ni una palabra sobre el criminal ataque de Israel al territorio de Irán. Cuando tuvo que nombrar, nombró a Irán, pero no a Israel.
Israel puso en riesgo el ecosistema. Israel pone en riesgo a la humanidad. ¿Cómo supo la inteligencia israelí la ubicación de esos centros militares? Mientras Irán estaba negociando la paz con Trump, Grossi recorría, en nombre de la OIEA, las plantas nucleares de Irán; y Netanyahu anunciaba que la guerra era inminente y Trump evacuaba de la región al personal diplomático propio.
Siniestro juego de abalorios.
La locuciones "paz" y "seguridad internacionales" van entrecomilladas porque la Carta de las Naciones Unidas las tiene como objetivos primordiales de su actividad y leit motiv de su existencia, a saber, Art. 39: «El Consejo de Seguridad determinará la existencia de toda amenaza a la paz, quebrantamiento de la paz o acto de agresión y hará recomendaciones o decidirá qué medidas serán tomadas de conformidad con los Artículos 41 y 42 para mantener o restablecer la paz y la seguridad internacionales». Y por si faltaba algo, completa el artículo 1° de la Carta sus objetivos: «Los propósitos de las Naciones Unidas son: Mantener la paz y la seguridad internacionales,y con tal fin: tomar medidas colectivas eficaces para prevenir y eliminar amenazas a la paz, y para suprimir actos de agresión u otros quebrantamientos de la paz; y lograr por medios pacíficos, y de conformidad con los principios de la justicia y del derecho internacional, el ajuste o arreglo de controversias o situaciones internacionales susceptibles de conducir a quebrantamientos de la paz».
Milei acaba de pronunciarse por Jerusalén como capital de Israel. Se trata de un territorio cuya soberanía está en disputa. Como Malvinas ...
Es una provocación imbécil que ningún argentino debería suscribir. Ningún argentino "de bien".
Milei, arriesga la vida de todos. Y el problema es que él es dueño de la suya, pero no de la de todos. Que desaparezca víctima de sus propios desatinos sería de lamentar. Es humano, al fin y al cabo, aunque cueste admitirlo. Pero peor es el "mal desempeño” en la función presidencial. La ley orgánica de juicio político del 2 de abril de 2004 considera como mal desempeño para la función de presidente, vice, jefe de gabinete o miembro de la Corte Suprema, la «inmoralidad comprobada por hechos concretos, que ocasionen descrédito o desprestigio al cargo desempeñado o a las instituciones republicanas» (inc. 6°). El "caso Libra" , encaja aquí como un guante, y a ello se suma que un androide compromete a la nación argentina en componendas internacionales que, automáticamente, colocan al país en un bando beligerante con el riesgo de sufrir las agresiones militares que implica la participación en una guerra.
El art. 53 de la CN dice: «Sólo ella (la Cámara de Diputados) ejerce el derecho de acusar ante el Senado al presidente, vicepresidente, al jefe de gabinete de ministros, a los ministros y a los miembros de la Corte Suprema, en las causas de responsabilidad que se intenten contra ellos por mal desempeño o por delito en el ejercicio de sus funciones; o por crímenes comunes después de haber conocido de ellos y declarado haber lugar a la formación de causa por la mayoría de dos terceras partes de sus miembros presentes».
Dentro de la ley, todo; fuera de ella, nada ... Así debería ser, tanto aquí como en Medio Oriente. Pero, ¿quién se ocupa de la ley, tanto aquí como en Medio Oriente ...?
Sería encantador morir de hambre y frío en un invierno nuclear pero, eso sí, con la inflación en baja.
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