-?
 
 
 
Columnistas
13/04/2025

Apoyamos al INTA

Apoyamos al INTA | VA CON FIRMA. Un plus sobre la información.

Un INTA al servicio de la liberación nacional, la democracia económica, la justicia, al servicio de todo el pueblo y no de los dueños de la tierra y el dinero.

Armando Lauretti *

El INTA, como parte de las Instituciones del Estado que promueven la ciencia y tecnología está bajo fuego del modelo antinacional en el gobierno. (Universidades, Institutos, Conicet, Conea, SMN). En la práctica está intervenido y caen sus estructuras históricas de conducción. La Agrupación de Ingenieros Agrónomos “Manuel Belgrano” se solidariza con el personal de INTA y su representación APINTA, tanto como con los colegas que además de aportar su esfuerzo y conocimientos para el bien del sector agropecuario lo hizo sin olvidar que, además de ese sector, la PATRIA somos todos. Somos claros, QUEREMOS QUE EL INTA PERMANEZCA, CREZCA Y SEA CADA VEZ MEJOR.

Nada mejor entonces que hacer un poco de historia y porque no, mirar al futuro, en este caso intentando un aporte final para quien quiera escucharlo.

El Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria fue creado sobre las estructuras preexistentes de las Agronomías Regionales en diciembre del 1956, a través del DECRETO LEY 21680 firmado por el presidente provisional de la Nación Argentina, en ejercicio del Poder Legislativo, Pedro Eugenio Aramburu, refrendado por el Vice Isaac Rojas el 4 /12/1956.

En uso de las atribuciones conferidas por el artículo 5º del Estatuto de la Revolución Argentina, el presidente Alejandro A. Lanusse sancionó y promulgo con fuerza de Ley la 20340 el 3/5/73 que reformó el anterior.

Situémonos por un momento hace 70 años. Hacía muy poco que había terminado la Segunda Guerra Mundial, el gobierno Argentino era una dictadura y el gran ganador era EE.UU. por lo tanto “sigamos atrás del ganador”. Por esos tiempos se comenzaba a hablar de la Revolución Verde y también aparecía tímidamente el cultivo de la soja. (1)

La Revolución Verde es un proceso de cambio tecnológico que se extendió en las agriculturas del denominado Tercer Mundo durante la segunda mitad del siglo XX, el cual supuso la adopción de fertilizantes y otros insumos químicos de origen industrial, de variedades de cultivo de alto rendimiento (o de alta respuesta), así como de maquinaria para las labores de cultivo y cosecha, con el objetivo de incrementar los rendimientos por unidad de superficie. Este proceso condujo a la especialización productiva, simplificando los agroecosistemas; los hizo dependientes a una matriz energética sustentada en fuentes fósiles y los incorporó a un sistema agroalimentario de escala global.

Es usual afirmar que la cuna de la Revolución Verde fue el programa agrícola establecido por la Fundación Rockefeller en México durante la Segunda Guerra Mundial. La selección de dicho país no fue casual para la Fundación. México tenía una posición geográfica estratégica para Estados Unidos en la defensa del Pacífico ante un posible ataque de Japón.(2)

Proclamar el surgimiento de una revolución agrícola, a pesar de la poca evidencia existente sobre su alcance real, era una estrategia mediática tanto como dramática para justificar la inversión estadounidense en el Tercer Mundo. El término alcanzó la legitimidad internacional a través del Premio Nobel de la Paz otorgado a Norman Borlaug, el científico encargado del desarrollo de las variedades de trigo de alto rendimiento en México. El discurso de aceptación de Borlaug llevaba como título “The Green Revolution, Peace and Humanity”. El combate contra el hambre, que Bourlag predecía FINAL, parece que no ha terminado. El INTA lo nombró consultor emérito en 1971.

Si leemos los considerandos de esas dos decisiones militar oligárquicas que crearon el INTA, son casi progresistas, comparados con el avance de la ola ultra conservadora mundial actual. Igualmente no pudieron disimular la intención central traducida en: “…es conveniente la decidida intervención de la actividad privada ligada a la producción del campo, en el estudio y solución de sus problemas” .En realidad comienza la apropiación privada de resultados de investigación financiado con fondos públicos ya que, la que sería futura Mesa de Enlace, contó desde entonces con más del 40 % del Consejo Directivo. Es decir durante estos años lo que se hizo fue reproducir el sistema agrícola vigente a favor de los dueños de la tierra y el dinero. El paradigma tecnocrático (3), solo condujo a la concentración de la riqueza en pocas manos y en muchas, el hambre y la pobreza. El período de gobierno 2003 – 2015 significó la aparición de los sin tierra, los pequeños productores de la agricultura familiar, el campesino y los pueblos originarios en las políticas públicas agrícolas. Producto de esto fue la ley de Agricultura Familiar. Esta ley no hubiera sido posible sin que dentro del personal técnico y no técnico del INTA hubiera quienes reconocían que la tecnología por sí misma, como la Revolución Verde, no solucionaría los problemas de justicia en la distribución de los esfuerzos y del resultado de esos esfuerzos.

Ahora llegamos a esta situación, quien nos gobierna, instrumento de los poderes económico financieros, dice querer destruir el estado y nosotros, los del grupo Belgrano, decimos que sostenemos al INTA a pesar de sus debilidades. Y a propósito de ellas, va aquel aporte final predicho:

No queremos el INTA que acompañó a los gobiernos militares y pseudo democráticos desde 1955 a 1973 y de 1976 a 1983. No queremos el INTA donde pensar en nacional era minoría, sabemos bien que la mayoría del personal votó a Macri en 2015 y a Milei en 2023, sobre todo los profesionales, muchos de ellos cortaron rutas en 2008, ¿con quien?,… con los privilegiados que gobernaron en aquellos períodos. Y gobiernan hoy.

Por lo tanto apoyamos la existencia de un INTA al servicio de la liberación nacional, (al que diga que estamos atrasados le pasamos la deuda actualizada con el FMI), la democracia económica, la justicia, al servicio de todo el pueblo y no de los dueños de la tierra y el dinero. Apoyamos a los empleados administrativos que se reconocen en quienes trabajan la tierra y a los profesionales e intelectuales que trabajaron y trabajan en el INTA, y procuran hacen honor a que “un intelectual que no comprende lo que pasa en su tiempo y su país es una contradicción andante, y el que comprendiéndolo, no actúa, tendrá un lugar en la antología del llanto y no en la historia viva de su tierra.

Los apoyamos pero le pedimos reflexionen acerca de lo que es el nuevo Estado que se recuperará al SERVICIO de su pueblo.

Por una nueva estatalidad, ¿por qué? Porque tenemos que reformular un nuevo Estado. Así como está, no sirve. Y si no lo reformulamos y si no lo replanteamos, vienen planteos como los de este gobierno, que es el planteo de la destrucción, el planteo de la eliminación del Estado. No hay que ser como el avestruz, no tenemos que esconder la cabeza, tenemos que levantar la cabeza, asumir los problemas que tenemos, aun cuando sean difíciles, problemáticos, endiablados muchas veces en su resolución, pero debemos hacerlo. Sic Cfk

 

 

1. Historia de la soja en Argentina – Diego Martínez Alvarez

 

2. Diccionario del Agro Iberoamericano – Muslera/Salomón

 

3. LS – Francisco



(*) Integrante GRUPO BELGRANO – Agrupación de Ingenieros Agrónomos
29/07/2016

Sitios Sugeridos


Va con firma
| 2016 | Todos los derechos reservados

Director: Héctor Mauriño  |  

Neuquén, Argentina |Propiedad Intelectual: En trámite

[email protected]