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Columnistas
13/04/2025

El proteccionismo de Trump

El proteccionismo de Trump | VA CON FIRMA. Un plus sobre la información.

Trump decidió aplicar una política proteccionista contra todo el mundo incluyendo a sus aliados y subordinados, cosa que una potencia central no puede hacer, porque los impulsa a rebelarse y adherir a la potencia rival. Luego puso marcha atrás y por ahora queda la “guerra fría” económica con China,

Humberto Zambon

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Luego de la conquista de América España recibió un flujo constante de oro y plata, obtenido primero por saqueo y luego por la explotación de las minas, trabajadas por el sistema de mita, que sometía a la servidumbre temporal a los pueblos originarios. Ese flujo de riqueza convirtió al reino español en la primera potencia mundial, mirada con envidia por el resto de los países europeos que, en principio, asociaron la grandeza nacional con la cantidad de metal precioso acumulado. Nace así el proteccionismo, en este caso asociado a una escuela de pensamiento denominada metalismo, quellegó a prohibir la salida de oro y plata y se pusieron trabas a la importación de mercaderías para evitarla. El metalismo dio lugar a otra teoría, más evolucionada, que se conoce como mercantilismo, cuyo principal exponente es Tomás Mun (1571-1641). Escribió en 1620 el “Discurso del comercio de Inglaterra con las Indias Orientales” y luego “El tesoro de Inglaterra mediante el comercio exterior”, publicado póstumamente por su hijo en 1664.

El instrumento que desarrolló es la Balanza Comercial(exportaciones menos importaciones de bienes y servicios) que forma parte de la Balanza de Pagos. Esta última se divide en dos capítulos: el primero, la Cuenta Corriente, que incluye a la exportación e importación de mercancías, los ingresos y egresos por los servicios como fletes y seguros, a los pagos y cobros por intereses, dividendos y regalías y a las transferencias de los residentes de un país a otro (ítem que tiene gran importancia en algunos países latinoamericanos por la gran cantidad de emigrantes que trabajan en el exterior, especialmente en Estados Unidos). El segundo capítulo es la Cuenta Capital, que registra las entradas y salidas de capital.

La regla de funcionamiento de la Balanza de Pagos es: los ingresos de dinero (exportaciones, entradas de capital, etc.) son positivos y las salidas (importaciones, salidas de capital) son negativos. En general, si la Cuenta Corriente es positiva, la Cuenta Capital es negativa y viceversa; la diferencia entre los valores absolutos de ambas se manifiesta en el aumento o disminución del oro y las divisas que posee un país (las reservas monetarias).

Tomás Mun escribió: “…no es la gran cantidad de oro y plata lo que constituye la verdadera riqueza de un Estado, ya que en el mundo hay países muy grandes que cuentan con abundancia de oro y plata y que no se encuentran más cómodos ni son más felices”. Y para lograr la grandeza precisó: “El medio normal de aumentar nuestra riqueza y tesoro es mediante el comercio exterior, por lo que debemos seguir siempre esta regla: vender cada año más a los extranjeros de lo que consumimos de ellos en valor… Manteniendo esta norma en nuestro comercio, podemos estar seguros de que el reino será enriquecido… porque esta parte de nuestra producción que no vuelve a nosotros en mercancías debe volver necesariamente a casa en tesoro”. Esta fue la norma del imperialismo inglés (y de todos los imperialismos): exportar capital (cuenta capital negativa) que se compensa con exportaciones mayores que las importaciones (cuenta corriente positiva) que asegura trabajo y ganancias a la actividad local.

Otro hito en el pensamiento proteccionista se encuentra en Georg Friedrich List (1789-1846?) y sus críticas a la doctrina de Adam Smith. Se opuso al principio de libre comercio, incluso puso en dudala sinceridad de las llamadas al libre comercio de los países desarrollados, en particular Gran Bretaña La doctrina fundamental de List era que la verdadera riqueza de una nación es el pleno desarrollo de su fuerza productiva. Un país debe desarrollar la agricultura, la industria y el comercio, donde los dos últimos son más importantes porque influyen mejor en la cultura e independencia de la nación. Estos factores estaban especialmente relacionados con la navegación, los ferrocarriles y la alta tecnología, mientras que un estado puramente agrícola tiende a estancarse.

List en Alemania, Akexander Hamilton en Estados Unidos y otros teóricos fundamentaron al proteccionismo como la política económica adecuada para los países dependientes; así como el primer proteccionismo permitió la acumulación de capital y dio lugar al desarrollo capitalista, este segundo dio lugar a la política que hizo posible el crecimiento de los países que, en su momento, hicieron frente al librecambio pregonado por el centro.

En política económica no hay determinismo (si lo hubiera no existirían políticas alternativas ni debate de ideas) pero tampoco el voluntarismo absoluto del gobernante, sino que tiene grados de libertad en un escenario condicionado por la historia y el medio socio-económico en que se desenvuelve. En él esfundamental:

a). En el caso de un país periférico, para crecer y desarrollarse, debe recurrir a la protección de su industria y de ciertas actividades. El libre cambio, como pretende el gobierno de Milei, máxime en el actual escenario, es suicida;

b). Si se trata del centro, como ya se dijo, debe exportar capital (cuenta capital negativa) lo que se compensa con exportaciones mayores que las importaciones (cuenta corriente positiva) que asegura trabajo y ganancias a la actividad local.

Al finalizar la segunda guerra se vio claramente la decadencia de Gran Bretaña y el afianzamiento como potencia de Estados Unidos: país acreedor, con su industria intacta y con el poder que significa emitir al dólar, la moneda aceptada como dinero internacional. Con un enorme saldo acreedor en la cuenta corriente del balance de pagos, encaró la competencia con la Unión Soviética (la guerra fría); pudo financiar al Plan Marshall de reconstrucción europea y asegurar su presencia militar y económica en todo el mundo; se aseguró la alianza de Japón, lo mismo que con Europa occidental, abriendo su mercado interno, cosa que repitió con los países del este asiático, inclusive con China, para enfrentarla a la URSS, lo que colaboró con el crecimiento espectacular de su actual rival.

La situación en Estados Unidos se revirtió: el ingreso de manufacturas baratas del exterior generó el cierre de sus industrias; de cuenta corriente altamente positiva se pasó a cuenta corriente altamente negativa y de país acreedor a principal deudor mundial. Es un centro imperial en plena decadencia, lo que resulta visible por el crecimiento de China y la existencia, en este momento, de un mundo con hegemonía bipolar.

Es el escenario en que aparece Trump dispuesto a revertir la situación de decadencia y volver al florecimiento industrial de su país.

Trump aparece como parte de una ola mundial de derecha calificada, creo que equivocadamente, como “populista”. Es una corriente autocrática, que internamente adhiere a la política económica neoliberal, pero desprecia a los principios del liberalismo y de la democracia; es racista, sexista y desconfía del saber académico. Suele utilizar el lenguaje soez, la broma de mal gusto e, inclusive, el insulto en reemplazo del argumento. Es una derecha reaccionaria y no ”populista”.

Para lograr su objetivo, Trump decidió aplicar una política proteccionista contra todo el mundo. Inclusive contra México y Canadá, con quienes tenía un acuerdo de libre comercio, el NAFTA, que no tuvo en cuenta y muestra el grado de improvisación de esa política. Debió dejarlo sin efecto.

También con sus aliados y subordinados, como Europa y algunos de Asia, cosa que una potencia central no puede hacer, porque los impulsa a rebelarse y adherir a la potencia rival. Un ejemplo distinto se dio en los años ’30 del siglo pasado: Inglaterra aplicó una política proteccionista, pero para todos los países del Commonwealth, lo que perjudicó a Argentina, pero benefició a Australia y Canadá y fortaleció sus vínculos imperiales. En esto también Trump debió dar marcha atrás.

Por ahora queda la “guerra fría” económica con China, con la casi prohibición de hecho (por sus costos) del ingreso de productos chinos a Norteamérica y, viceversa, de mercadería norteamericana a China. Es la lucha entre un país muy endeudado, con industria cerrada u obsoleta, pero de gran poderío militar, frente a un país acreedor, con industrias en expansión. A mediano plazo, y con este escenario, uno puede suponer quien será el ganador.

El gran riesgo para la humanidad es que se profundice el enfrentamiento y deje de ser “guerra fría”. Entonces no habrá ganador alguno, y, posiblemente, tampoco quedará perdedor para contarlo…

29/07/2016

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