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¿Qué pasaría con los mercados si Cristina Kirchner ganara la provincia de Buenos Aires el año que viene, beneficiada por una eventual división entre La Libertad Avanza, el Pro y otras fuerzas afines? ¿Qué efecto tendría un suceso de esas características, para nada improbable, sobre un plan que se sustenta antes que nada en la confianza?
Esa es la pregunta que una derecha preocupada se hace hoy en la Argentina. Es una pregunta que sobrenada en un magma insulso de desatinos a granel y de mentiras a repetición proferidas por un gobierno que también se sabe electoralmente inestable y que apela, para superar esa debilidad, a artificios gastados que sólo la mediación del periodismo "independiente" le permite, hasta hoy, sortear. Todo eso no lo advierten lamentablemente, unos protagonistas que tal vez no estén tan peleados como parece ser; al igual que tampoco tal vez lo estén el presidente actual y su vice, como parece ser y tal vez no sea.
Lo cierto es que sigue siendo cierto aquello de que por bien que se diga lo que se ha visto, lo visto no reside jamás en lo que se dice; ello es así, por cuanto el que dice ver nunca ve lo que cree ver, pues lo que dice ver nunca es lo que parece ser.
Hecha esta "aclaración" liminar, digamos que el reportaje concedido a este medio el pasado domingo 22 por la senadora nacional Silvia Sapag es de los que no parecen ser nada más que lo que son, esto es, una mezcla feliz de didáctica con real-politique contada desde la platea misma y que nos conduce, muy luego, a una especie de alegato-denuncia proindustrialista y en favor de la educación pública. De modo que -todo hay que decirlo- salvo el último párrafo de esa entrevista, referido a la destitución de la vicegobernadora provincial, todo lo demás es altamente recomendable. Esto así, por cuanto tal destitución no parece ser un caso de machirulismo explícito, como insinúa la senadora, sino la enhorabuena encontrada por algunos para adecentar un poco las aguas de un Jordán insólitamente turbio, que eso es la política en general y la política neuquina en particular, según parece verse. Y así, hacen juego los dichos de la senadora con el último párrafo de un editorial de esa misma edición de
, en el que se aboga por idéntica vocación industrialista al tiempo que se denuncia su falta, y el caso es que lo que este increíble gobierno nacional le aporta al país no es nada que pueda colmar su falta sino la falta misma, por eso hay que "derrocar" la ley bases, eso sería bueno para el país y el Estado nacional, si de soberanía se tratara. Lo actuado por unos y otros en torno de esa ley exhibe presunciones precisas y concordantes de que vio la luz luego de un intercambio mafioso malhabido en la malaentraña misma del sistema político, por eso hay que derrocarla, que esto viene a ser metonimia por declararla nula, aunque haya algunos que confunden el cinturón de Kuiper con la mochila de Kueider.
El caso es que también sólo se escribe por amor, toda escritura es una carta de amor: la real-literatur. Sólo se debería morir por amor y no de una muerte trágica. Sólo se debería escribir por esa muerte, o dejar de escribir por ese amor o continuar escribiendo por ambas cosas... y así queda el autor de esa reflexión -que no es otro que Gilles Deleuze inesperadamente revivido por Liliana Lukin- malamente incorporado, en esta nota, a unos fangos que son los barrosos lodos que manchan nuestra prístina pureza que tampoco es para tanto, ni nuestras sedicentes purezas ni otras explícitas redundancias.
No hay más línea de bandera hacia Ushuaia y hacia San Juan. Esas tierras argentinas tienen un valor geopolítico para Estados Unidos y de Estados Unidos han de ser, ese es el objetivo último, que no se concreta de un plumazo porque sería muy guarango hacerlo, pero lentamente todo va cerrando. Este mamarracho viene a entregar, pero no a perpetrar una "entrega" de las que denunciaban Jauretche o Lisando de la Torre, sino peor: una consistente en el desguace de un Estado fallido, "el que no tiene por qué ostentar derechos de soberanía sobre una Patagonia que nunca supo poblar ni administrar ni sobre unos yacimientos que tampoco sabe industrializar y que, en definitiva, lo tienen, a ese Estado fallido, como mero intermediario del mineral en bruto antes de que llegue a alimentar nuestra economía, como debe ser". Esto lo dijo Donald Trump sin que ningún "argentino" dijera ni pío, y el que funge actualmente como presidente de los argentinos ya ha quedado incurso en traición a la patria. A propósito, ha trascendido (y si no ha trascendido es lo mismo), que Trump se cobrará todo lo que Canadá "le debe" con los activos de la Barrick Gold, que son de la Barrick pero, antes que nada, son de los propios Estados Unidos en su calidad de legítimo acreedor y por ende, nada tiene que hace aquí la Argentina, ya que la misma provincia de San Juan, si esto sigue así, será,"o bien nuestra, o bien haremos de ella una república independiente", como lo fue una vez Kósovo, podría seguir diciendo Trump. Tal vez la denominemos "república de Cuyo" y vendrá unida a Mendoza, que ya una vez se quiso abrir de Buenos Aires, lo bien que hizo.
Milei no es un "presidente"; es un agente al servicio de un proyecto que contempla que el cono sur (en principio, sin Chile) devenga lo que hoy es Siria. Aquí vendrán caras extrañas, judías y anglosajonas, a hacer lo que ya están haciendo en Siria. Esto fue posible por el posibilismo de los miserables gobiernos anteriores que tuvo la Argentina. Dejar sin patria a las buenas gentes como nosotros, en un crimen más grave que los de lesa humanidad y del cual ni "la llegada de Jesús", nos salvará. Hay algo más trascendente que las reyertas baratas entre La Locura Avanza y los Proxenetas abusados sin reparar en lo que se les venía encima. Hay una amenaza existencial que se cierne sobre el país de los argentinos que ya han perdido la brújula, sobre todo en sus estratos supuestamente dirigenciales que hoy se hallan haciendo sus necesidades en el módico confort que les brinda la gestión y creyendo que nadie los ve apoltronados en sus bancas y tomando vino comprado a escondidas en un chino de San Telmo de la calle Chacabuco, como es el frecuente caso de un "diputado de la Nación" de los que dicen ser integrantes de las fuerzas del trabajo y del progreso. Otros, de semejante estofa, hacen cosas parecidas a tomar vino. Y la culpa no es del vino sino de quien les da de beber, que es un "soberano" irreconocible de tan cambiado, o porque es joven y le gusta la falopa y la música a volumen alto, o porque es viejo y prefiere quedarse a pata en Aeroparque con "Flybondi" antes que viajar en Aerolíneas.
Para desmembrar este pobre país poblado de imbéciles a tiempo completo era necesario, primero, instalar la batalla cultural y después ganarla. Después vendrían las medidas contra los trabajadores y las clases medias. Primero había que lograr una legitimidad que hiciera posible la agresión social. Ganaron, pero ello fue así, básicamente, debido mucho más a la inopia cultural y vergonzosa formación política de los llamados a oponerse al "neoliberalismo", que a méritos de unos tan brutos e ignorantes como los recién aludidos.
El pobre asistido con una subvención "vive de tu trabajo" y de tus aportes, fue la bruta razón que esgrimían unos rábulas del talante de Milei, de Espert y hasta de Manolito Marra; y nadie se paró nunca a librar allí ninguna batalla cultural que fuera más allá de "ampliar derechos".
Perdimos el colectivo. Y en la parada siguiente lo tomó Milei. Ahora parece tarde o, por lo menos, muy difícil. El colectivo consistía en ofrecerles a los jóvenes que hoy se drogan felices en nombre de la "libertad", una opción seria y sólida en términos de realización personal, es decir, una manera de vivir y defenderse en el capitalismo del único modo en que es posible hacerlo en el capitalismo: con dinero contante y sonante ganado con el trabajo propio. Pero preferimos ir por los senderos trillados que son los únicos que se animan a transitar los mediocres, y así, ampliamos derechos y les suministramos, a "los más vulnerables", el cupón-vale administrado por un par de imbéciles cuya única neurona los habilitaba para decir "viva Evita"; y entonces, no pudo ocurrir sino lo que ocurrió: se comenzó a escribir una gramatología extraña cuya grafía se deletrea aún hoy, esto es, esos jóvenes, dentro de unos meses, votarán masivamente a Milei cuando éste les diga que, a partir de noviembre, los mayores de 14 podrán beber a raudales en las veredas porteñas del barrio de San Telmo o en los arrabales de Virrey del Pino, en La Matanza, y si quieren más, más habrán de tener, porque la libertad no espera, es un derecho humano que nosotros, mejor que los peronistas, hemos de reconocer más y mejor que los peronistas.
Ante eso, la líder del PJ y de un gran "movimiento histórico", opone "nuestros valores de solidaridad y amor al prójimo". Pero el problema es que eso es lo que también dice Fernando Espinoza en La Matanza cada vez que sale a codearse allí en pos del consabido voto. Pero el amor al prójimo es un mandato que viene del ágape cristiano y aquí estamos en otro orden de cosas. No es la moral... es la política... y más aún, es la geopolítica...!! Sos mi líder, girl... enamorame...!!
También se dicen cosas que son relevantes para Roberto Gargarella, pero están lejos de serlo para el supradicho poblador de los arrabales: "no importa lo que votás porque quien finalmente decide no fue votado por nadie y además es vitalicio".
Y me da la impresión de que a los que votan en contra del peronismo les importa un bledo quién decide en la política. Lo único que quieren es que decidan contra el peronismo y el pueblo que representa, mientra ellos descansan ahítos de odio saturado, como las grasas.
Por fin, resulta indispensable quemar etapas en pos de concretar la construcción que permita el saludable despertar de esta pesadilla. Y la primera etapa está a la vista: un liderazgo claro y sólido en el Legislativo que permita aglutinar a la tropa y sacarla del marasmo de desorientación en que parece, a veces, perdida. CFK es ese liderazgo que, de concretarse, debería poner en pista al doctor Kicillof para 2027. Pero para hacerle ese servicio a la Nación argentina y al pueblo de esa Nación, que es el que de veras está sufriendo, lo primero es desescalar la guerra y deponer enconos.
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