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04/12/2022

Sancionemos la violencia como metodología para la acción política

Sancionemos la violencia como metodología para la acción política | VA CON FIRMA. Un plus sobre la información.

A la tristeza de un pueblo que aún sufre las nefastas consecuencias económicas de un gobierno neoliberal, se suma la de tener que ver como mancillan sus instituciones democráticas, por eso el enérgico repudio a los actos violentos y misóginos de los diputados de Juntos por el Cambio.

S. Graciela Landriscini *

La violencia es la forma más explícita de la mentira, el recurso de los irracionales y la prueba irrefutable de quien atenta contra la democracia. No es irreverencia, ni rebeldía, es la patética demostración de quienes no tienen más argumento que el agravio, ni mayor fundamento que la imposición por la fuerza. Lo sucedido en la Cámara de Diputados y lo padecido por su Presidenta Cecilia Moreau, nos debe convocar no sólo al repudio, sino fundamentalmente a la reflexión.

Este año ha sido un punto de inflexión, con el atentado contra la Vicepresidenta de la Nación Cristina Fernández de Kirchner, que nos ha señalado la gravedad para la democracia si continuamos transitando el camino de los discursos de odio y la violencia política. Una vez más, en el día de ayer vivenciamos el uso de la violencia como metodología para el debate político: gritos, interrupciones, insultos xenófobos como “sos venezolana”, gestos que aluden a la cultura patriarcal de la violación e incumplimiento del Reglamento de la Honorable Cámara de Diputados. Todas manifestaciones de violencia política, discriminación y violencia de género que deben ser repudiadas, denunciadas y sancionadas.

Además, resulta importante resaltar que la mayoría de las manifestaciones violentas fueron contra la presidenta de la Cámara de Diputados, que es la primera mujer en ocupar ese cargo en la historia. El Índice de Paridad Atenea realizado en 2021, señala que desde el primer gobierno nacional en 1853, nunca hubo una mujer elegida para desempeñarse en la Presidencia de la Cámara y desde el retorno a la democracia, en 1983, la primera vicepresidenta tercera fue Graciela Castagnola de Fernández Meijide en 1997, con posterioridad a la entrada en vigencia de la Ley de Cupo Femenino sancionada en 1991. Entre 2004 y 2007 siempre hubo una mujer ocupando alguna de las tres vicepresidencias, sin embargo, desde 2018 y hasta la actualidad, ninguna mujer formó parte de la Mesa Directiva de la Cámara hasta la llegada de Cecilia Moreau a la presidencia. Los estudios sobre la violencia política señalan que, frente al aumento de la participación de las mujeres en la vida política, la violencia política contra nosotras recrudece por considerar que hemos excedido nuestra presencia y participación en un espacio considerado tradicionalmente propio y exclusivo de los varones.

Es por ello, que la Argentina merece otro ejemplo por parte de quienes ocupan lugares de responsabilidad y representación, que a juzgar por sus conductas les exceden sobradamente. Estamos en una situación que puede ser límite. La semana pasada, manifestaba mi opinión señalando la importancia de erradicar la violencia política por razones de género, en el marco del Día Internacional para la Erradicación de la Violencia contra la Mujer y que no debe ser considerada como un día más. Debemos hacer un llamado al repudio, denuncia y sanción de estos comportamientos y manifestaciones violentas.

El Reglamento de la Cámara de Diputados es un instrumento que nos ofrece herramientas para sancionar estas acciones. En su artículo 180 establece que están “absolutamente prohibidas las alusiones irrespetuosas y las imputaciones de mala intención o de mo?viles ilegítimos hacia las Cámaras del Congreso y sus miembros”. También se refiere a las interrupciones y prohibición de la palabra (artículos 181 y 182) y las atribuciones de la presidencia para señalar las faltas de orden como insultos (183 y 185) y llamamiento al orden (186). Finalmente, en el artículo 188 establece las sanciones disciplinarias disponibles para las faltas de gravedad.

La tristeza de un pueblo que aún sufre las nefastas consecuencias económicas de un gobierno neoliberal, hoy también debe tolerar ver como mancillan sus instituciones democráticas. De allí entonces el enérgico repudio a los actos violentos y misóginos de los diputados de Juntos por el Cambio, nuestra solidaridad a la compañera Cecilia Moreau y la necesaria convocatoria a la paz social, a la que estos irresponsables promueven alterar.



(*) Diputada Nacional por Río Negro. Frente de Todos.
29/07/2016

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