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A un mes de iniciadas las protestas contra el gobierno de Rodrigo Paz, obreros, campesinos, maestros, transportistas y mineros mantienen en vilo a Bolivia, que a la par del deterioro económico-social asiste a movilizaciones y cortes de ruta que ya contabilizan siete muertos y más de 300 detenidos.
El mandatario, que asumió la presidencia hace poco más de seis meses y se mostró incapaz de controlar la crisis económica, acaba de anunciar una “última” convocatoria al diálogo a los líderes de la Federación Túpac Katari y de la Central Obrera Boliviana (COB), al tiempo que agita la posibilidad de aplicar el estado de excepción, que legalizaría una mayor represión.
Paz ya había hecho otros intentos de aplacar las protestas cuando decidió reorganizar su gabinete, desprendiéndose de algunos de sus funcionarios, y crear un Consejo Económico Social que incluya a los sectores que lo enfrentan, sobre cuyos principales dirigentes pesaba orden de aprensión.
El gobierno también denunció las protestas como un intento de desestabilización ante la Organización de Estados Americanos (OEA) y recibió un fuerte apoyo de los Estados Unidos, como así también de Javier Milei y de otros mandatarios conservadores de la región.
“El escenario fue haciendo migrar las demandas de un pliego petitorio, que podía haberse discutido en una mesa de trabajo, al pedido de renuncia del presidente. Estamos en un momento, por lo tanto, muy complejo”, advierte a
Gabriela Montaño, subdirectora Ejecutiva del Centro Estratégico Latinoamericano de Geopolítica (Celag) y ex ministra de Salud de Bolivia durante el último gobierno de Evo Morales.
Más garrote que diálogo
- La información sobre lo que está sucediendo en Bolivia por estas horas (N. de R. viernes por la mañana) es discontinua e incluso confusa ¿Cuál es el estado de situación?
- La Defensoría del Pueblo presentó un informe donde, hasta el 24 de mayo, reportó siete personas fallecidas, 23 heridos y 321 arrestados en todo el país. Esto da la magnitud del enfrentamiento entre los sectores movilizados y efectivos policiales, sobre todo en las acciones de desbloqueo que se han intentado perpetrar en el departamento de La Paz y en la carretera La Paz-Oruro, pero también en la carretera que une La Paz con Cochabamba, en Parotani y en otros puntos del país. Por otra parte, la policía ha reportado más de 150 puntos de bloqueo. Siete de los nueve departamentos que tiene el país siguen teniendo cortes.
- ¿Existe la posibilidad de un diálogo que detenga los enfrentamientos y abra el camino a una solución?
- Se han tratado de instalar espacios de diálogo. A estas horas se había convocado a una mesa de diálogo en instalaciones de la Iglesia Católica. Sin embargo, no han podido asistir los principales dirigentes de la COB, como Mario Argollo, o de la Federación de campesinos del departamento de La Paz, Vicente Salazar, porque no se han eliminado las órdenes de aprehensión en su contra. Por lo que se mantienen las medidas de presión y sigue siendo la solicitud de renuncia de Rodrigo Paz el elemento más importante de las demandas.
- Sectores movilizados denunciaron un corte masivo de energía en Chapare, cuyo objetivo habría sido detener a Evo Morales ¿Qué se sabe de esa situación?
- El miércoles por la noche hubo una tensión muy fuerte en el Chapare, en el trópico de Cochabamba, donde hubo un apagón de energía que, según las manifestantes, era parte de un operativo que pretendía secuestrar a Evo Morales. Hubo una movilización masiva y se implementaron más puntos de bloqueo en todo el trópico de Cochabamba. Y vigilias en las puertas de los espacios militares y de las fuerzas de seguridad del Estado.
- En este contexto el Congreso derogó una ley que limitaba el estado de excepción, y con él la posibilidad de una mayor represión a la protesta social ¿Qué escenarios abre esta decisión?
- La Asamblea Legislativa Plurinacional abrogó una ley que establecía ciertos límites para la declaratoria del estado de excepción, como por ejemplo que no quedan exceptuados de responsabilidades penales los funcionarios militares ni policiales. Esto ponía un límite a los abusos por parte de las fuerzas del orden.
- ¿Hay una demanda de mayor represión por parte de los sectores ultraconservadores?
- La represión sigue siendo exigida por ciertos sectores de la ultraderecha, como los Comités Cívicos, que hoy día se reunieron en la ciudad de Santa Cruz, y que le piden a Rodrigo Paz que dicte un estado de excepción regionalizado.
La mecha y el estallido
- ¿Por qué los anuncios que el presidente Rodrigo Paz hizo desde el comienzo del conflicto no logran traer calma y avanzar en una solución?
- El presidente Paz no planteó ninguna salida concreta a los sectores movilizados para debatir los problemas que le preocupan a la gente, que afectan su vida cotidiana, como por ejemplo el incremento salarial, una solución definitiva al tema del combustible de mala calidad, el freno a las lógicas privatizadoras y el respeto a los pactos generados durante tantos años en la sociedad boliviana, como el Estado plurinacional. Es decir, una serie de temas que la COB planteó desde el inicio de este conflicto, cuando entregó su pliego petitorio.
- Tampoco la designación de Williams José Bascopé como ministro de Trabajo en reemplazo de Édgar Morales ayudó a descomprimir la tensión con la Central Obrera Boliviana…
- Se ha cambiado el ministro de Trabajo por una persona que tampoco es representación legítima de los trabajadores, ni del departamento de La Paz ni de ningún otro sector. El cambio en el viceministerio de Autonomía también es más de lo mismo. Adrián Oliva perdió en las elecciones subnacionales en el departamento de Tarija y no tiene ningún vínculo con los sectores del campo popular. Al contrario.
- Más allá de las organizaciones que están protagonizando la protesta, ¿cuáles son los actores sociales que hoy están en las calles?
- La COB presentó a finales de marzo su pliego petitorio, cuyo elemento central era un incremento salarial del 20% para nivelar la pérdida de poder adquisitivo por la inflación generada, entre otras cosas, por la reducción de la subvención del combustible y el incremento que esto genera en el costo de vida. Pero además había otros elementos, como que no se reduzcan los presupuestos de las empresas estatales, que los dólares que se generan por la exportación de productos bolivianos puedan entrar al Banco Central para mejorar la cantidad de divisas a disposición de los bolivianos y del propio Estado. También el pedido de no afectar con medidas tributarias a los pequeños comerciantes.
- ¿Y qué hizo el gobierno?
- El gobierno respondió diciendo que no se iba a discutir un incremento salarial y en lugar de establecer mesas de diálogo, como es habitual, decidió dejar a un lado a la central obrera y generar una estrategia de sectorialización de la discusión. Es decir, discutir sector por sector, intentando dividir al campo popular para eliminar actores que podían plegarse a la movilización. Ante esto, la COB convocó a un Cabildo Abierto el Primero de mayo, en la ciudad del Alto, que decidió un paro nacional indefinido.
- Al que se sumó el campesinado…
- Así es. Los bloqueos carreteros son sustentados en muchos puntos del territorio nacional por el sector campesino. Con mayor fuerza en el departamento de La Paz, pero poco a poco se fue ampliando hasta alcanzar siete de los nueve departamentos. Entonces, quienes hoy están en las calles son sectores de la COB como el magisterio rural, como los mineros sindicalizados, como los trabajadores fabriles y, por otra parte, el sector campesino de La Paz, Oruro, Potosí, Norte de Potosí, Cochabamba, etc.
El rol de Evo Morales
- Desde el gobierno se señala a Evo Morales como instigador de las protestas ¿Qué papel juega el ex presidente en lo que esta pasando?
- Toda la movilización que se ha generado no tiene que ver con la decisión de Evo Morales. Hay una serie de hechos que muestran la ineficiencia del gobierno para el manejo de la crisis. Un gobierno que fue elegido por una mayoría del campo popular, sobre todo en el altiplano boliviano, que lo respaldó en la segunda vuelta electoral. Sin el voto de la ciudad del Alto, y de las provincias de La Paz, no podría haberse dado la presidencia de Paz ¿Y qué hace el presidente? Decide poner a un lado a quienes lo votaron, gobernando para el empresariado cruceño y agroindustrial, que nunca respaldó su candidatura sino la de Tuto Quiroga. Incluso se distanció del vicepresidente Edman Lara, que era el puente con el campo popular, y lo hizo de manera irreconciliable. Es decir, sistemáticamente Rodrigo Paz ha ido demostrándole a la gente para quién gobierna. Y el campo popular ha percibido claramente que no gobierna para quienes lo votaron, gobierna para los ricos.
- El gobierno de Luis Arce fue muy cuestionado por su política respecto al combustible ¿Qué respuesta hubo del nuevo gobierno ante un tema tan sensible?
- El combustible de mala calidad le fundió los motores a miles de trabajadores que tienen a su vehículo como herramienta de trabajo. En delivery, con motos, en taxis, a particulares, etcétera. Después de haber dicho que iba a solucionar el tema del combustible, no solamente da combustible de mala calidad, sino que ese combustible le cuesta al Estado boliviano el doble de lo que le costaba cuando era presidente Arce. En el bolsillo de la gente cuesta más el combustible, pero también los alimentos, aumentando la presión inflacionaria.
- ¿Fueron las propias políticas del gobierno las que terminaron abroquelando a los sectores que hoy protestan?
- Lo que se va generando es una alianza entre el sector aymara, que inicia los bloqueos de carretera, con el sector quechua del departamento de Cochabamba, del departamento de Chuquisaca, del norte de Potosí, etc. Se genera una alianza entre sectores campesinos y obreros y por lo tanto una reorganización del campo popular; y victorias de ese campo popular. La primera fue cuando hicieron retroceder el decreto 5503, que pretendía reimplantar el neoliberalismo en Bolivia como se hizo en Argentina. También la ley 1720, que buscaba la conversión de la pequeña propiedad agraria a mediana o empresarial, y que significaba un retroceso en la política agraria de más de 40 años.
- ¿Cuáles son los factores estrictamente políticos influyen en el hartazgo social?
- Si cierras el camino electoral, la vía democrática, proscribiendo siglas, proscribiendo candidaturas, el único camino que le quedaba al campo popular para expresarse era la calle. Y en Bolivia se cerró el camino electoral proscribiendo liderazgos como el de Evo Morales, proscribiendo siglas, y no solamente en las elecciones nacionales. Hay una multiplicidad de factores de hartazgo, una situación económica de crisis en la cual, además, el gobierno de Rodrigo Paz decide colocar toda la carga en las espaldas de los más pobres. Levanta la subvención (al combustible), pero elimina el impuesto a las grandes fortunas ¿Sobre quién recae entonces la carga? Sobre la gente más humilde, más pobre, sobre los trabajadores. Y la gente lo ve. Decir que toda esta situación es porque Evo Morales quiere retornar al país financiado por el narcotráfico es una fábula, una falta de lectura absoluta de la realidad.
De Milei a Rubio
- Evo Morales denunció que el gobierno argentino colabora con la represión, pero la Casa Rosada asegura que solo envió ayuda humanitaria ¿Cuál es tu opinión?
- Hubo denuncias de personas que conocen más que yo los mecanismos de transporte, de municiones, etc. que han denunciado que se trataba de elementos para la represión. En las imágenes que publicó el propio gobierno se pueden ver cajas que no son las utilizadas para el transporte de alimentos, sino para el transporte de munición o de gases lacrimógenos. Entonces, el gobierno no ha hecho el más mínimo esfuerzo para demostrarle al país que esto no era cierto ¿Cómo podemos saber los bolivianos que en esas cajas había carne de res o de pollo? El gobierno nunca nos lo mostró.
-El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, dijo que “no permitiremos que criminales y narcotraficantes derroquen a líderes elegidos democráticamente en nuestro hemisferio” ¿Cómo puede leerse esto después de lo ocurrido en Venezuela y las amenazas sobre Cuba?
- Es un intento por criminalizar la protesta social en Bolivia y a la dirigencia política y sindical. Es un intento burdo, no es algo novedoso, porque lo han intentado por décadas. No sólo con Evo Morales, sino con toda aquella dirigencia del movimiento social que le pone freno a la reinstalación del neoliberalismo. Hasta el día de hoy, después de que Evo Morales fue presidente, hubo un golpe de Estado en Bolivia, la derecha gobernó durante un año, la fractura del Movimiento al Socialismo generó un distanciamiento de Luis Arce, en el cual también se pretendió hacer persecución política a Evo Morales. Pero no hay una sola prueba real de la vinculación, ni de Evo Morales ni de ninguno de los dirigentes que están a la cabeza del movimiento social boliviano, de su vínculo con el narcotráfico. No hay pruebas. Y no las va a ver. Nunca han podido demostrar su vinculación con ningún hecho ilícito.
- La crisis en Bolivia parece dividir en dos bloques a la región, entre los gobiernos que denuncian un intento de desestabilización y aquellos que reconocen la legitimidad de la protesta…
- Creo contradictorio que se acuse de injerencista al gobierno de Colombia por plantear una salida dialogada a la crisis, y la decisión de expulsar a su embajadora en nuestro país, y que no se catalogue de injerencistas las declaraciones del secretario de Estado de los Estados Unidos. El manejo de la política exterior boliviana muestra un gobierno mandoneado por los intereses de los Estados Unidos, de las empresas transnacionales, de los grandes poderes económicos mundiales.
- La crisis parece ingresar en una suerte de callejón sin salida ¿Cómo se puede evitar que empeore? ¿Qué debería ocurrir?
- Por supuesto que todos quisiéramos una salida dialogada. Pero para que eso ocurra tiene que haber voluntad de ambas partes para conversar de manera transparente y respetuosa. No puedes convocar al diálogo llamándole vándalos a quienes se movilizan y criminalizando a sus dirigentes. No puedes intentar poner paños fríos cuando uno de los principales asesores del presidente, Fernando Cerimedo, sale con publicaciones en las redes sociales denostando y criminalizando a los movimientos del campo popular. Un señor que, además, no conoce en lo más mínimo la realidad boliviana.
- ¿Está en duda la continuidad de Rodrigo Paz como presidente?
- Todo este escenario fue haciendo migrar las demandas de un pliego petitorio, que podía haberse discutido en una mesa de trabajo, al pedido de renuncia del presidente. Estamos en un momento, por lo tanto, muy complejo. El gobierno también está siendo presionado por la derecha más radical para que dicte el estado de sitio. Hay varios escenarios para el futuro inmediato, pero el que esperamos es aquel que no sea de mayor violencia y represión, porque eso no va a lograr controlar la crisis.
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