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El gobierno de Omar Gutiérrez cerró el primer trimestre del año con un superávit de 4.000 millones de pesos. La cifra es arbitraria respecto a cómo puede terminar el 2021 porque, por ejemplo, no incluye ningún movimiento relacionado al último acuerdo salarial con los estatales que disparó el renovado apuro del Poder Ejecutivo por tomar más deuda a la ya autorizada por presupuesto, que es bastante.
Así como este número positivo del primer tramo del año no es definitorio, debe tomarse como una muestra de que las cosas van mejorando, tal como plantea la oposición que actúa con cautela para no seguir firmando cheques a las apuradas, en este caso por 12.800 millones de pesos.
El MPN no está acostumbrado a perder ni a la bolita. Y cuando los votos no están de su lado, aparecen argumentos políticos antojadizos que buscan evadir un debate sobre el fondo de la cuestión, en este caso sobre la necesidad real o no de seguir endeudando a la provincia.
En esta segunda derrota legislativa por este tema (la primera ocurrió a fines del año pasado cuando el oficialismo no logró renovar la ley de Emergencia Sanitaria con una autorización de deuda por la misma cifra que se pretende ahora), surgió un coro coordinado de voces oficiales argumentando una supuesta conspiración para debilitar al gobernador, una suerte de movimiento originado incluso en los piquetes del conflicto de Salud.
Resultado: cero autocrítica y un poco de barro en la cancha para intentar zafar de los errores propios.
Gutiérrez ya dispone, por el presupuesto de este año, una autorización para buscar en los mercados financieros recursos por 23.120 millones de pesos, además de otros 8.500 millones de pesos en préstamos en organismos internacionales para llevar a cabo obras específicas. Todavía no usó ni el 10%.
El problema que enfrenta el gobierno no es el aumento último salarial, sino la bola de nieve que echó a rodar el partido y sus sucesivas gestiones desde hace años, transformando el préstamo, la renovación y la reestructuración de las deudas en un sistema que se repite para garantizar supervivencia. En esta materia no pueden hacerse los distraídos ni el actual gobernador ni sus predecesores, incluido el cristiano Jorge Sobisch que, ahora en campaña, critica, sin que se le mueva un pelo del bigote, la política de endeudamiento de su partido de origen que, por otra parte, lo ignora como el PJ lo hizo con Herminio Iglesias.
¿Qué es lo que sucede en el año que corre? La deuda nueva ya autorizada y los compromisos de pago de capital e intereses dan como resultado cero, porque por un lado se contemplan ingresos por esta vía por algo más de 30 mil millones de pesos y salidas para pagar capital e intereses de deudas anteriores por la misma cifra. Después de pagar deuda con deuda, resulta que falta más y ahí está el nudo.
Pero el año, como se apuntó al principio, arrancó bien. En el primer trimestre la recaudación total alcanzó 54.842 millones de pesos y los gastos fueron por 50.761 millones, incluido el Instituto de Seguridad Social de Neuquén que, no obstante, cerró el trimestre con un déficit de 1.772 millones de pesos. Sin este rojo que registró el organismo que tiene bajo su órbita la obra social y la caja de jubilaciones, el superávit de la administración central y de los organismos descentralizados fue aún superior, de 5.853 millones de pesos.
Según datos oficiales de la cartera de Economía de la provincia, la recaudación provincial sumó entre enero y marzo 14.255 millones de pesos, la coparticipación agregó recursos por otros 9.394 millones y las regalías representaron 12.140 millones de pesos.
La partida sueldos insumió erogaciones por 25.680 millones y el gobierno tomó deuda por algo? ? más de 2.000 millones de pesos, entre colocación de nuevas letras y diferentes préstamos. A la hora de amortizar y pagar deuda, la provincia destinó, en estos primeros tres meses, unos 1.300 millones de pesos.
Es probable que el oficialismo, con un retoque al proyecto original, termine consiguiendo la próxima semana la salida para aprobar esta nueva deuda. Se verá, y cómo, qué bloque aportará el voto decisivo para llegar al recinto con la polémica iniciativa.
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